martes, 18 de agosto de 2015

LA FE ES UN COMPROMISO DE AMOR

"Queridos míos, amémonos unos a otros, 
porque el amor viene de Dios. 
Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. 
El que no ama no ha conocido a Dios, 
pues Dios es amor" 
(1 Jn 4,7-8)

Pensar que la fe es una cuestión personal, individual, que es algo íntimo y secreto, es una postura, cuando menos, cómoda y egoísta.

La auténtica fe es un acto que camina desde lo interno hacia lo externo, desde lo individual a lo social, desde lo particular a lo comunitario, que implica un profundo deseo de transformación (propio y ajeno), de transmisión de valores, de compromiso, de confianza, de servicio, de amor.

La fe es un compromiso de amor: a Dios y a los demás. La fe de Jesús es un compromiso de amor: vino al mundo para transformar los corazones, para sanar, para perdonar, para comprometerse y dar conocer el plan de su Padre, para confiar en Él, para servir y para entregar su vida por nosotros. ¿Existe mayor amor?

Por eso, como seguidor y discípulo suyo me pregunto: 

¿Sigo realmente a Jesucristo? 
¿Amo a Dios? 
¿He transformado mi corazón? 
¿Estoy comprometido con el plan de Dios? 
¿Doy a conocer a Jesús?¿Confío en Dios? 
¿Sirvo a otros? 
¿Me entrego a ellos?
¿Perdono? 
¿Amo? 

Y es el amor que brota del corazón lo que nos transforma a nosotros y al mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Tienes preguntas o comentarios?
Este es tu espacio libre y sin censura