¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.

domingo, 31 de mayo de 2026

¿CONCIENCIA ANESTESIADA?

"El malvado acepta sobornos a escondidas, 
con ánimo de torcer el curso de la justicia" 
(Pro 17,23)

Hoy me hago eco de otro fantástico articulo de un blog de REL que sigo La "gracia" de Dios, cuya autora es la periodista Matilde Latorre de Silva y que, en esta ocasión, habla de una lacra que se ha convertido en habitual pero que ha dejado de escandalizarnos: la corrupción.

La periodista afirma que la decadencia humana comienza cuando "el escándalo deja de escandalizar". Es lo que ocurre en nuestro país cuando, tras los innumerables y cíclicos casos de corrupción (de unos y de otros) que inundan cada día los medios de comunicación, "dejan de indignarnos, nos acostumbramos a ellos y los asumimos como algo natural".

Es entonces cuando la conciencia colectiva se "anestesia" ante el virus del mal, cuando se "domestica" ante la impiedad, cuando "convive" con la vileza sin sobresalto, cuando "normaliza" lo inaceptable.

Cuando nos deja de doler la injusticia ("porque todos lo hacen"), cuando la inmoralidad, la mentira y la deshonestidad nos deja indiferentes, empezamos a acostumbrarnos a la derrota silenciosa y dejamos de vivir con esperanza para "coexistir" con desconfianza.
La Palabra de Dios se vuelve hoy, como siempre, "viva y eficaz":

"Despojaos del hombre viejo y de su anterior modo de vida, 
corrompido por sus apetencias seductoras; 
renovaos en la mente y en el espíritu 
y revestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios: 
justicia y santidad verdaderas" 
(Ef 4,22-24)

Dios nos pide firmeza, para que no hagamos concesiones, aunque sean pequeñas o menores: la mal llamada "mentira piadosa" que sustituye a la verdad, el trato de favor que sustituye al mérito, la excepción convertida en norma, el silencio cómodo e indiferente ante lo evidente, el “no es para tanto” repetido hasta vaciar la conciencia.

"Pueblo mío, salid de ella, 
para que no os hagáis cómplices de sus pecados 
y para que no os alcancen sus plagas; 
porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, 
y Dios se ha acordado de sus crímenes" 
(Ap 18,4-5)

El Señor nos exhorta a no ser cómplices de este mundo corrupto ("salir de Babilonia"); a ser coherentes con nuestra fe y desechar como normal lo que es inmoral; nos llama a la "resistencia interior y activa" frente al mal aceptado y a la mentira justificada. 

"Velad y orad para no caer en la tentación, 
pues el espíritu está pronto, 
pero la carne es débil
(Mt 26,41)

"Sed sobrios, velad. 
Vuestro adversario, el diablo, 
como león rugiente, 
ronda buscando a quien devorar
(1P 5,8)

Cristo nos enseña que para salir de Babilonia (el sistema corrupto del mundo) y no caer en su corrupción, la única herramienta efectiva es velar, manteniendo la conciencia limpia, la oración activa y la mirada puesta en Dios ("Alzad la mirada").

La misión del cristiano no es ampararse en la queja o en la distancia moral. Es presencia incómoda y testimonio vivo de que otra forma de vivir es posible: desde la fidelidad a la verdad, desde la perseverancia en la fe, desde la caridad en lo pequeño y lo cotidiano.
La misión del cristiano no es condenar al mundo, sino no estar condenado a la resignación porque nuestra fuerza para resistir al Diablo está en el Señor y en las armas que nos ofrece: verdad (contra el engaño y la hipocresía), justicia (contra la iniquidad y la inmoralidad), paz (contra el conflicto y el enfrentamiento), fe (contra la duda y el miedo), esperanza (contra la desilusión y el desánimo), constancia, perseverancia, Espíritu Santo, oración (contra las tentaciones)...

"Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. 
Poneos las armas de Dios, 
para poder afrontar las asechanzas del diablo, 
porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso 
sino contra los principados, contra las potestades, 
contra los dominadores de este mundo de tinieblas, 
contra los espíritus malignos del aire. 

Por eso, tomad las armas de Dios para poder resistir en el día malo 
y manteneros firmes después de haber superado todas las pruebas. 
Estad firmes; ceñid la cintura con la verdad, 
y revestid la coraza de la justicia; 
calzad los pies con la prontitud para el evangelio de la paz. 
Embrazad el escudo de la fe, 
donde se apagarán las flechas incendiarias del maligno. 
Poneos el casco de la salvación 
y empuñad la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. 
Siempre en oración y súplica, 
orad en toda ocasión en el Espíritu, 
velando juntos con constancia, 
y suplicando por todos los santos" 
(Ef 6,10-18)

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