¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.

viernes, 30 de enero de 2026

VISIONES DE ANA CATALINA EMERICK: LA CASA NUPCIAL

Hoy meditamos las visiones de la beata Ana Catalina Emmerick, recogidas en el Tomo 2 de sus revelaciones, en el que describe con precisión la casa nupcial de la Virgen María y san José, así como toda su simbología.

La casa nupcial 
La casa nupcial no es sólo un edificio, sino el símbolo de la transición entre la Antigua y la Nueva Alianza, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Es también tipo de la unión indisoluble de Jesucristo (el Esposo) con su Iglesia (la Esposa), con tres significados principales:

1. El Templo de la Nueva Arca
La boda dura de siete a ocho días, siguiendo la rigurosa tradición judía y, aunque hay alegría, el ambiente es más parecido a un retiro espiritual que a una fiesta profana. 

El banquete no se celebra en Nazaret, sino en Jerusalén, en una casa de construcción antigua y espaciosa situada en el Monte Sión donde, en tiempos del Rey David, se había depositado el Arca de la AlianzaTras la boda, José no va a la casa de Nazaret de inmediato, sino a Belén para resolver asuntos familiares. 

Tipología/Simbología: el lugar que custodió las tablas de la Ley, el Arca de la Alianza, ahora custodia a María,  la "Nueva Arca" que llevará en su seno al Verbo Encarnado.

2. La Purificación del matrimonio
La casa nupcial tiene una atmósfera de "luz sobrenatural" y no es un lugar de "gratificación sensual", sino de pureza y santidad absoluta; un espacio de oración y castidad; un "santuario doméstico" temporal antes de que la pareja parta hacia Nazaret; el escenario del "matrimonio más santo", destinado a proteger el misterio de la Encarnación.

Tipología/Simbología: la restauración del diseño original de Dios para la unión humana.

3. La Genealogía Sagrada
La casa pertenece a una línea de sacerdotes, propiedad de Nicodemo y José de Arimatea, quienes suelen alquilarla para festividades religiosas solemnes.

Tipología/SimbologíaLa casa es el punto de encuentro donde las promesas del Antiguo Testamento se cumplen a través del matrimonio de José (estirpe de David).

El atuendo nupcial de la novia
-una túnica de color azul violáceo: el color azul representa naturaleza celestial y relación con el Espíritu Santo. El matiz violáceo representa obediencia y humildad, necesarias para recibir al Mesías.

-un manto de lana fina: simboliza dignidad real.

-un velo blanco que emite luz propia: simboliza pureza y santidad. La luz propia": simboliza la gracia santificante.

-su peinado es elaborado: el cabello está entretejido con hilos de seda blanca y perlas, y cubierto por un velo transparente. Lleva flores en el pecho y una corona de flores en la cabeza, símbolo de su virginidad consagrada.

-el anillo no es una joya lujosa fabricada de metal precioso, sino oscuro e irisado, marcado con letras sagradas (que Ana Catalina no es capaz de entender) y está custodiado por ángeles, que simboliza la alianza eterna entre Dios y el hombre. 
El atuendo nupcial del novio
-una túnica larga y ancha de color pardo: simboliza humildad y protección terrenal de los tesoros del cielo. El color pardo simboliza la tierra que custodia la semilla divina. 

-los bordes de la túnica dorados y con brillos irisados: representa la realeza davídica.

-un cinturón ancho: simboliza paz, nobleza y sencillez. 

-un manto blanco: simboliza pureza y santidad. 

La ceremonia
La ceremonia no se limita a un contrato civil, sino que se transforma en un sacrificio de alabanza y consagración con estructura litúrgica :

-el altar no es un altar de sacrificios animales, aunque la actitud de los esposos es la de una ofrenda total de sus vidas a la voluntad de Dios. Es un santuario situado en la sala principal de la casa nupcial y está cubierto con telas finas rojas y blancas. Sobre él no hay incienso sino los rollos de la Ley (la Torá), que simboliza que el matrimonies el cumplimiento de las promesas de la Palabra de Dios.

-la Menorah (lámpara judía de siete brazos) que ilumina el centro del altar, simboliza la presencia de los siete dones del Espíritu Santo bendiciendo la unión.

-el sumo sacerdote dirige el rito y actúa como el validador legal (testigo divino) de que José es el elegido por la señal milagrosa de la vara florida (un lirio blanco brotó de ella), confirmando la elección sobrenatural.

-la unión de las manos: el sacerdote toma las manos de María y José y, mientras pronuncia la bendición, las une bajo una estola sagrada, que simboliza que es Dios mismo quien sella el vínculo a través de la autoridad sagrada (la Iglesia) y que ningún hombre puede desatarlo.
-la lectura del contrato: más allá del contrato legal (Ketubah), el sacerdote recita oraciones (que Emmerick percibe como cánticos de victoria sobre el pecado original), actuando como mediador entre el cielo y los nuevos esposos.

-la consagración del anillo: el sacerdote bendice el anillo antes de que José lo ponga en el dedo de María, convirtiendo un objeto material en un sacramental de protección.

-tras el intercambio de copas, ambos permanecen en oración intensa. Tras la boda, los invitados celebran el banquete, pero los esposos se retiran pronto para mantener su vida de contemplación.

-la bendición: los sacerdotes presentes recitan oraciones antiguas que, según la mística alemana, tienen un eco profético sobre la llegada del Salvador.

Los testigos y los invitados
-los parientes de ambos están separados por géneros: los hombres, encabezados por los parientes de José y los otros pretendientes que habían llevado sus varas al Templo, se sitúan a la derecha. Las mujeres, encabezadas por Santa Ana (madre de María) y otras parientes cercanas, se ubican a la izquierda.

-los invitados o "compañeros de bodas" son jóvenes que actúan como una guardia de honor. Su presencia simboliza que toda la comunidad de Israel está presente para entregar a la "Hija de Sion" a su custodio.
Santa Ana, la madre de María, ocupa un lugar de honor. Su función es la de entrega mística y formal de María, sabiendo que su hija pertenece por completo a Dios. Emmerick la describe llorando de alegría y en profunda oración.

Los pretendientes rechazados: Emmerick menciona que algunos de los jóvenes que no fueron elegidos para casarse con María están presentes. Su función es resaltar la humildad de José; mientras ellos estaban tristes o confundidos, José se mantenía en un estado de asombro y sumisión.

Los testigos son siete ancianos respetables (sacerdotes) que deben firmar el contrato matrimonial y garantizar que la unión cumplía con todas las leyes de Moisés, asegurando que Jesús nazca dentro de una familia legalmente constituida según la tradición davídica.

miércoles, 28 de enero de 2026

EL LIDERAZGO CRISTIANO

"El que quiera ser grande entre vosotros, 
que sea vuestro servidor, 
y el que quiera ser primero entre vosotros, 
que sea vuestro esclavo. 
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido 
sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos"
(Mt 20,26-28)

En un mundo donde el liderazgo se mide por la autoridad, la eficacia, el éxito y el reconocimiento, los cristianos estamos llamados a liderar de otra forma muy distinta: Cristo nos envía a servir sin apegos a seguridades humanas, sin comodidades materiales, sin “planes de negocio” ni "estudios de mercado", y muchas veces, hasta sin recursos (Mc 6,7-13).

El verdadero liderazgo cristiano tiene a Jesús como modelo, el siervo líderquien antes de pedir algo, es el primero en hacerlo (Jn 13,3-17). El modelo cristiano de liderazgo no está basado en una estructura piramidal, sino comunitaria, en la que el líder utiliza sus dones para el bien común, en lugar de para el mérito personal. Lidera sin "resultadismos" ni "meritocracias", porque todo es obra de Dios, y toda la gloria es suya. 

Un cristiano lidera con pasión y humildad, transformando el "yo" en servicio, huyendo del ego y enfocado en el bienestar de los demás; con alegría y generosidadcompartiendo talentos, tiempo y recursos para edificar a otros. Es la misma persona en público y en privado: auténtico, coherente y con un testimonio intachable. 

Un cristiano lidera sin imponer su voluntad personal, sino guiado por el Espíritu Santo, para discernir la voluntad de Dios, a través de una vida activa de oración y de formación espiritual. El líder siempre actúa como un mayordomo o administrador de los talentos y recursos que Dios ha puesto bajo su cuidado.
Un cristiano lidera con visión. No hay liderazgo cristiano sin un “para qué”, sin un sentido, sin un propósito. No hay misión sin visión. Con la ayuda de la gracia, el líder busca transformar corazones a través del amor, atendiendo y sirviendo a los necesitados y marginados, a ejemplo de Cristo. 

Un cristiano lidera con confianza total en Dios, porque no realiza una misión humana sino que ésta procede siempre de Dios. Por ello, el líder necesita trascender para escuchar a Dios en oración, para poder reconocer y discernir cuál es su voluntad.

Un cristiano lidera con fidelidad a un método: ser fiel a su esencia no significa repetir mecánicamente lo de siempre, sino mantener vivo su espíritu sabiendo captar necesidades y dar respuestas, para no caer en la rutina y el hastío: Vive la misión con pasión, con entusiasmo, la hace atractiva y sabe contagiarla para que el resto la interiorice y la haga propia: nadie sostiene una misión por sí solo.

Un cristiano lidera invirtiendo en “calidad, no cantidad”. Cuidar a los miembros, acogerlos y ayudarlos es su principal tarea. No busca "números" ni "fichajes", olvidándose de las personas, sino que las pone siempre en el centro de la misión, respetando su dignidad, mostrando afecto e interés, incluso hacia quienes le atacan o critican.
Un cristiano lidera sin buscar "seguidores", sino "colaboradores"; no busca fidelidad a su persona, sino a la misión; no forma "dependientes", sino nuevos líderes: el objetivo es "el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo" (Ef 4,11-12). La visión compartida construye la misión alrededor de una comunidad que crece orgánicamente, no alrededor de personalismos. 

Un cristiano lidera motivando a otros y delegando responsabilidades, enseñando y acompañando siempre el proceso de maduración espiritual, para que contribuyan a la misión por voluntad propia, por "contagio", en lugar de por obligación o imposición.

Un cristiano lidera con un método personalizado: invierte tiempo de calidad en otras personas, no para enseñar doctrina, sino para compartir su vida. A ejemplo de Cristo, hace preguntas antes de dar respuestas, indaga problemas antes de dar soluciones, escucha antes de hablar.

Un cristiano lidera según el modelo de Cristo (Mt 18,1-35)

sábado, 24 de enero de 2026

SERVIR A DIOS NO ES ACOMODARME

"El que quiera servirme, que me siga, 
y donde esté yo, allí también estará mi servidor; 
a quien me sirva, el Padre lo honrará" 
(Jn 12,26)

Hoy leía en REL, un artículo muy acertado de la periodista Matilde Latorre que llevaba por título "Jesús no se quedó donde funcionaba", en el que nos recuerda y explica el modelo de evangelización a imitar, basándose en el pasaje de Mc 1,29-39.

"No acomodarme" es una idea que tengo siempre presente cuando sirvo a Dios en mi parroquia, en Emaús o en cualquier otro sitio. Sin embargo: 

¡Qué tentación es "perpetuarme" en lugares donde soy testigo ocular de sus milagros! 
¡Qué tentación es "acomodarme" donde "siento y recibo"! 
¡Qué tentación es pensar que servir a Dios "trata de mí" y de lo que hago! 
¡Qué tentación es "permanecer" en un oasis en medio del inhóspito desierto del mundo!

Como dice la periodista en su artículo, el servicio a Dios no se valida por el confort que produce sino por la fidelidad que exige. Estoy completamente de acuerdo. Y yo añadiría, "también por el compromiso y la perseverancia que exige".

Por desgracia, he sido testigo y confieso también haber sido parte de esta forma "cómoda" y "plácida" de evangelizar, donde el éxito está asegurado, donde la exigencia es llevadera y el compromiso fácilmente asumible, donde uno se siente acogido y "calentito" dentro de su "grupo estufa", donde el cumplimiento de "mínimos" puede llegar a ser una idea equivocada de servir a Dios.

Jesús no tuvo una misión cómoda ni tranquila, ni mucho menos. Ni tampoco nos la prometió así a nosotros. Llevó a cabo, humilde y obedientemente, lo que el Padre le envió a hacer en la tierra, rezando siempre para no "acomodarse", sabiendo siempre Quién marca el ritmo y el rumbo: oración y obediencia y humildad, los tres pilares del servicio.

Por contra, nosotros rezamos con la esperanza de escuchar a Dios decirnos lo que queremos oír, y si el Señor nos increpa, sacamos nuestro orgullo, nos excusamos con cualquier pretexto y desobedecemos porque, para nosotros, de lo que se trata es de sentir, de estar cómodos, de hacer lo que creemos que debemos hacer. Pero el cielo no funciona así...

"Cuando todos le buscamos" (cf. Mc 1,37), Jesús rompe nuestras expectativas humanas y se marcha a otro lugar para no caer en la tentación de la comodidad. Porque "no ha venido para quedarse, ni para ser servido, sino para servir y obedecer la voluntad del Padre" (cf. Mc 10,45),  Y si yo me considero cristiano, debo negarme a mí mismo y seguir su ejemplo.

Salir de la comodidad es una elección personal, una respuesta libre a Dios; se hace de corazón, con obediencia, amor y gratitud, o no se hace... El servicio a Dios no es una actividad estática ni cómoda, sino una respuesta dinámica al amor recibido, que exige una transformación personal constante y una entrega activa.
Además, siguiendo el ejemplo de Jesús, nuestro servicio a Dios no lo realizamos sólo en los ambientes "favorables", "propicios" o "benévolos" de un retiro, de una gran parroquia o de un encuentro cristiano, sino también en los lugares "hostiles", "difíciles" o "incomodos", donde hay necesidad y/o donde Dios me llama.

Mi servicio a Dios debe ser un "sacrificio vivo y agradable a Dios" (Rom 12,1). Dios me pide "incomodarme" en mi vida para "acomodarme" a Su voluntad; no al contrario. Exactamente igual que hizo su Hijo amado en quien se complace (Mt 3,17; 17,5; Mc 1,11; Lc 3,22; 9, 35).

El servidor de Dios debe ser:
  • "obediente"; si no, no es servicio; es "activismo".
  • "humilde"; si no no es servicio; es "vanagloria".
  • "desinteresado"; si no, no es servicio; es "ensimismamiento".
  • "comprometido"; si no, no es servicio; es "aburguesamiento". 
  • "sacrificado"; si no, no es servicio; es simple "expectación".
  • "dinámico"; si no, no es servicio; es "acomodo".
El servicio a Dios no puede limitarse a realizar actividades religiosas por las que obtenga gratificaciones o que no me resulten incómodas, sino:
  • poner a disposición de los demás todos los dones que Dios me ha dado (1 P 4,10)
  • realizarlo de corazón y sin buscar reconocimiento humano (Col 3,23-24)
  • hacerlo mi "forma de vida" y mi "testimonio del amor y la gracia de Dios" (Hch 20,24)
  • poner a Dios en el 1º lugar, para darle gloria en cada acción (Mt 6,33; 1 Cor 10,31)
  • poner al prójimo en 2º lugar, para darme hasta el extremo en cada necesidad (Is 58,10)
  • ponerme yo en el último lugar, para dejar de lado mi egoísmo y mi comodidad (Mt 23,11)

viernes, 23 de enero de 2026

COMPRENDER EL ANTIGUO TESTAMENTO

La lectura de la Biblia siempre es una asignatura difícil para muchos católicos ya que se trata una tarea ardua que requiere tiempo, dedicación y perseverancia. Y también ayuda...

Solemos comenzar a leer la Biblia por el Nuevo Testamento porque es más fácil de entender pero cuando intentamos adentrarnos en el Antiguo Testamento, "tiramos la toalla".

Para comprender la Biblia es importante entender la unidad de la Escritura, es decir, leerla como un conjunto y no como una serie de libros divididos en dos secciones, porque sin el Antiguo Testamento (promesa) no se entiende el Nuevo (cumplimiento) y sin el Nuevo (salvación por Cristo) no se comprende el Antiguo (perdición por el pecado). 

El Antiguo Testamento consta de 46 libros escritos a lo largo de más de mil años, está formado por diferentes géneros literarios y ha sido elaborado en distintas coyunturas histórico-culturales. 

Constituye el 75% de todo el contenido de la Biblia, es el fundamento del Nuevo Testamento y proporciona el contexto necesario para entender el pecado, la necesidad de salvación y el plan de Dios. 

Su lectura debe hacerse siempre desde la del Nuevo, es decir, desde el misterio de la salvación que se nos revela en Cristo. 

Un único Dios
Sin embargo, existen ciertos "pasajes oscuros" del Antiguo Testamento que, a primera vista, parecieran mostrarnos a un Dios distinto al del Nuevo Testamento (violento, vengativo y colérico), y otros que nos presentan normas y costumbres (poligamia, repudio de la mujer, esclavitud, etc.) de difícil comprensión por su contraste con el mandamiento del amor cristiano .

Y surgen dudas: ¿Nos muestra la Biblia dos tipos distintos de Dios? ¿Acaso Dios es un inmisericorde o injusto? ¿Acepta Dios la poligamia o el divorcio? ¿Salva Dios a unos y destruye a otros?

Una etapa preparatoria y progresiva 
Para comprender el Antiguo Testamento debemos partir de dos conceptos de Dios que le dan unidad: El primero es el Dios de la creación (el Dios que crea al hombre), y el segundo, el Dios de la alianza (el Dios que establece una alianza con el hombre), que comienza su designio de salvación con un hombre concreto, Abraham, se abre a un pueblo a través de Moisés y se va realizando progresiva y universalmente en la nueva alianza en Cristo.

El Dios único crea al hombre y establece una alianza con él. Y lo hace mediante un proceso pedagógico que va preparando al hombre para que sea capaz de comprender y asimilar Su designio salvífico.

¿Nos imaginamos que Dios se hubiera encarnado en tiempos de Abrahán o del pueblo de Israel en Egipto? Seguramente, no hubieran entendido nada. La pedagogía progresiva de Dios consiste en ir actuando y haciéndose presente a lo largo de la historia para que el hombre comprenda cómo es Él, cómo actúa y cuál es su propósito.

La sabiduría de Dios quiere mostrar al hombre una enseñanza progresiva reforzada con ejemplos (tipos) que trascienden en el tiempo: sólo se comprende el sacrificio de Isaac a la luz del misterio de la cruz; sólo se comprende la liberación de Egipto a la luz de la pasión, muerte y resurrección de Cristo; sólo se comprende la Pascua judía y el paso del Mar Rojo a la luz de los sacramentos instituidos por Cristo (Bautismo en el Jordán, elección de los apóstoles, Última Cena, etc.)
Los pasajes oscuros del Antiguo Testamento
Hay determinados pasajes que pueden parecer oscuros, fantásticos o poco verosímiles desde el racionalismo humano, como la ballena que se tragó a Jonás (en el Mediterráneo no hay ballenas), las aguas que se tragaron al ejército del Faraón (físicamente inexplicable), etc.

Para la comprensión de estos pasajes veterotestamentarios (y entender por qué forman parte del canon sagrado pese a su naturaleza perturbadora), es necesario comprender su contexto cultural/histórico y su contenido teológico/simbólico/tipológico:

1. "Exterminio" de Amalec (1 Sam 15,3; Jos 6,21). Pasaje de "guerra santa"

-Contexto culturaltérmino rabínico (herem, excomunión, anatema) que implica censura, ostracismo y exclusión total de la comunidad; término bíblico referido a la consagración de algo a Dios (sagrado) o destinado a la destrucción (maldito); término hebreo que significa prohibición total (tabú). 

-Contexto histórico: especie de "hipérbole militar" utilizada comúnmente durante en la Edad del Hierro en el Antiguo Oriente Próximo para referirse a la eliminación de amenazas militares y también como símbolo de victoria total.

-Contenido teológico/simbólicorepresenta el juicio divino ("guerra santa") contra la maldad persistente y preservar la santidad de Israel frente a la idolatría. Amalec simboliza la resistencia interna al espíritu, el mal persistente (el pecado) que debe ser erradicado por completo sin dejar rastro para que el creyente pueda crecer espiritualmente
2. Salmos de lamento (Sal 109Sal 137,1-9). Pasaje de "deseo de justicia"

-Contexto cultural: lamentaciones y peticiones que expresan dolor, ira y deseo de justicia de un pueblo oprimido tras sufrir una gran devastación: la destrucción de Jerusalén y su templo y el destierro a Babilonia. 

-Contenido teológico: ejemplo de los "salmos imprecatorios", que dan voz al sufrimiento humano y claman a Dios por justicia. Muestran que es legítimo llevar a Dios en oración incluso los sentimientos más oscuros en medio del sufrimiento extremo.

-Contenido simbólicoSan Agustín interpreta "estrellar a los pequeños contra la roca" de forma alegórica: los "pequeños" son los pecados, las tentaciones o los pensamientos impuros que apenas nacen, deben ser destruidos contra la "Roca", que es Cristo.

3. Sacrificio de Isaac (Gn 22,1-18). Pasaje de "ruptura/transición cultual"

-Contexto cultural: práctica habitual pagana de sacrificios humanos al dios Moloc.

-Contenido teológicorechazo explícito de la práctica cananea del sacrificio de niños. Al detener la mano de Abraham, el Dios de Israel establece que no desea sacrificios humanos, sustituyéndolos por animales. Es un pasaje de ruptura histórica con los cultos paganos y de transición hacia una nueva forma de fe.

-Contenido simbólicoLa "prueba" no es para mostrar a Dios la fe y la obediencia radical de Abraham, sino para confirmarla y revelarla a todos los pueblos:
  • Abrahán representa la "prueba máxima" de fidelidad y confianza de Dios antes de confirmar el pacto con el hombre y su providencia ("Yahvé", Dios provee) al entregar a su hijo en sacrificio como alianza eterna
  • Isaac es tipo de Cristo, que carga la leña/madera (la cruz) para su propio sacrificio y se somete a la voluntad del Padre. 
  • El carnero atrapado en la zarza prefigura a Jesús como el cordero enviado por Dios para rescatar al hombre de la muerte. 
4. La mujer y la esclavitud (Ex 21,7-11). Pasaje de "condena de la desigualdad"

-Contexto histórico: las normas para vender a una hija como esclava describen el punto más bajo de la moralidad israelita durante el período de los jueces, de anarquía social, de descomposición moral y caos político.

-Contenido teológicodenuncia profética de la injusticia, la hospitalidad fallida y la descomposición social. El pasaje no aprueba los hechos violentos, sino que los condena al mostrar sus terribles consecuencias: la guerra civil que casi aniquila a la tribu de Benjamín.

-Contenido simbólico/tipológico la ausencia de un liderazgo justo ("no había rey en Israel") subraya la necesidad de una autoridad moral y política unificada, apuntando hacia la monarquía davídica y, en última instancia, al gobierno justo del Mesías.

5. Jonás y el gran pez (Jon 2,1-11). En hebreo, dag gadol, significa gran pez; en griego, ketos, gran criatura marina). Pasaje de "discernimiento"

-Contexto histórico-cultural: en Nínive, la ciudad a la que Jonás debía ir a profetizar, se adoraba a Dagón, una deidad pagana representada como un hombre-pez.

-Contenido teológico: el gran pez no es un castigo, sino un instrumento de salvación (evita que Jonás se ahogue), de discernimiento (su vientre es un espacio de aislamiento forzoso y de introspección). 

-Contenido simbólico-tipológico: el tiempo que Jonás pasa dentro del pez (tres días y tres noches) es una alegoría de la transformación espiritual y un tipo profético de la muerte y resurrección de Cristo.
 
6. El levita y su concubina (Jue 19,1-30): es uno de los pasajes más oscuros, violentos y perturbadores de toda la Biblia. Pasaje de "denuncia de violencia extrema y división 

-Contexto histórico: describe un periodo de anarquía social y descomposición moral de Israel ("en aquel tiempo no había rey... cada uno hacía lo que bien le parecía"), similar a Sodoma y Gomorra. 

-Contenido teológico: el pasaje no es prescriptivo (no dice cómo actuar), sino descriptivo: denuncia las consecuencias catastróficas de abandonar la alianza con Dios: sin guía espiritual y moral, el pueblo de Dios y sus sacerdotes se vuelven "paganos" y "corruptos".

-Contenido tipológico: funciona como un "anti-modelo" que subraya la necesidad de un mediador, un redentor o un rey justo que restaure el orden moral y la dignidad humana. Prepara el terreno para la llegada de la monarquía davídica y del reinado mesiánico de Cristo.

-Contenido simbólicoel cuerpo descuartizado y esparcido por todo Israel simboliza la fractura total del pueblo de Dios que desencadena una guerra civil que casi extermina a la tribu de Benjamín. Representa cómo el pecado individual puede llevar a la destrucción colectiva.

7. Las plagas y la muerte de los primogénitos (Ex 12): Pasaje de "juicio divino".

-Contexto histórico: Cada plaga es un juicio directo contra una deidad egipcia específica (el Nilo contra Hapi, la oscuridad contra Ra, etc.). 

-Contenido tipológico: El cordero pascual cuya sangre protege las casas es la prefiguración del sacrificio de Cristo (el Cordero de Dios), permitiendo que el juicio de la muerte "pase de largo" sobre aquellos marcados por su sangre.

-Contenido teológico-simbólico: la muerte de los primogénitos simboliza el juicio contra el Faraón, considerado un dios vivo.

viernes, 16 de enero de 2026

EVANGELIZAR ES NAVEGAR A VELA, NO REMAR

Hoy me he levantado con aires marineros y por ello, quiero compartir un símil náutico para explicar algunos aspectos espirituales de la evangelización.

Evangelizar es como navegar a vela: cuando sopla el viento, con el mar agitado o no, nuestro velero avanza "a toda vela". Pero en algunas ocasiones, nos encontramos en medio del océano con el mar en calma y con ausencia total de viento. 

Por ello, necesitamos tener en cuenta los diversos factores que intervienen en la "navegación espiritual": la calma chicha, el viento favorable y los vientos contrarios, las velas, el timón, la quilla y la orza y, por supuesto, la brújula y el puerto de destino.

La "calma chicha": preparar aparejos
En el mar, la "calma chicha" es la ausencia total de viento y de oleaje. En la evangelización, es el momento de sequía espiritual, pero también de escucha.

Cuando aparece la "calma chicha espiritual", la tarea de los marineros consiste en no desesperar ni abandonar la misión, sino seguir siendo fieles al Señor y preparar sus almas para cuando el "viento" vuelva a enviar sus mociones: 
  • limpiar la cubierta y ordenar los camarotes: confesión y eucaristía
  • comprobar el estado de las velas y de los aparejos: oración y vida interior
  • consultar las cartas de navegación y la brújula: dirección y formación espiritual y bíblica
El viento favorable: barlovento, sotavento y el "efecto venturi" 
El viento no se puede controlar ni fabricar; no se puede predecir totalmente ni variar su dirección; solo se puede recibir. Por todo ello, el "marinero" debe saber distinguir entre mantenerse a barlovento o a sotavento:
  • Barlovento: el lado expuesto por donde viene el viento. Es la zona de compromiso, donde el alma se expone a la moción de Dios. "Mantenerse a barlovento", es vivir de cara a la voluntad de Dios, a pesar de las condiciones del mar y del viento.
  • Sotavento: el lado protegido por donde no sopla el viento. Es la zona de confort, donde el alma se paraliza ante el deseo personal. "Mantenerse a sotavento", es vivir de cara a la propia egoísmo, a causa de las condiciones del mar y del viento.
El protagonista invisible de nuestra navegación, el Espíritu Santo "sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adonde va" (Juan 3,8). Sus mociones "a barlovento" nos mueven hacia el rumbo correcto sin que nosotros las hayamos planeado. 
  • El "efecto venturi" de la gracia Físicamente, la vela no solo es "empujada" por el viento, sino que crea una diferencia de presión que "succiona" el barco hacia adelante. 
El Espíritu Santo no solo nos empuja externamente con mandamientos sino que crea un vínculo de amor en nuestro interior que nos atrae hacia el bien. No es una carga que arrastramos, sino una fuerza que nos aspira y nos hace avanzar de forma segura hacia la plenitud

Vientos contrarios: técnicas de navegación
Pero no todo el viento que sopla es favorable: hay ráfagas que pueden desviar el barco de su rumbo, tempestades que pueden complicar la navegación o huracanes que pueden hacernos zozobrar.

Por eso, el "marinero evangelizador" necesita discernimiento de espíritus: distinguir el "viento favorable del Espíritu Santo" (mociones que traen paz, armonía, orden y humildad) de los "vientos contrarios" del ego o del entorno hostil (impulsos que traen inquietud, soberbia, caos o desorden).

Cuando el viento es contrario (hostilidad propia o ajena), el discernimiento nos ofrece las distintas técnicas náuticas para una buena navegación:
  • navegar "en ceñida": maniobra por la que se avanza haciendo zigzag (bordadas), dando pequeños giros de timón para cambiar de ángulo, sin perder el impulso. El avance es indirecto pero constante, transformando la resistencia en energía. Representa evitar las tentaciones y conseguir pequeñas metas en nuestra misión espiritual.
  • virar por avante: maniobra que realiza un cambio suave de rumbo para colocar la proa al viento. Representa los pequeños cambios y ajustes de conducta que adoptamos como "hábitos espirituales" de forma sosegada y tranquila.
  • trasluchar: maniobra más brusca y técnica por la que se vira en redondo. Si no se hace con técnica (discernimiento), la botavara puede golpear fuerte; si se hace bien, el barco gana una velocidad impresionante hacia un nuevo rumbo. Representa las grandes conversiones o cambios de vida radicales inspirados por el Espíritu. 
Las velas y su trimado
El objetivo de las velas es capturar y aprovechar la fuerza del viento. Si las velas están recogidas, el viento pasa de largo sin generar movimiento. Si están desplegadas, el velero navega por la acción del viento.

Nuestras "velas" son los dones del Espíritu Santo. No son el viento, sino la capacidad que tenemos de recibir su fuerza. Necesitamos tenerlas desplegadas para "navegar" sin esfuerzo aparente.

Sin embargo, no basta una sola vela para surcar el océano del apostolado. Cada "vela" (don) captura el viento de forma distinta según la necesidad:
  • la "vela" de Consejo ayuda a maniobrar en pasos estrechos (decisiones difíciles).
  • la "vela" de Fortaleza es la vela "tormentina", pequeña pero resistente, que mantiene el rumbo cuando hay tempestad (tentaciones y problemas).
  • la "vela" de Sabiduría es la vela mayor, la que da la fuerza principal y el sabor del viaje, permitiéndonos "gustar" el aire salino del Espíritu.
El arte de "navegar a vela" consiste en "trimar" las velasajustar la tensión y el ángulo de la vela para aprovechar hasta la brisa más leve. Nuestro trimado de velas es el compromiso y la dedicación.
 
El timón: lo que nos sostiene
La evangelización es una sinergia: el Señor no navega por nosotros, navega con nosotros (Enmanuel, Dios-con-nosotros). 

Por ello, el "timonel" debe sostener el timón para que el impulso lleve el velero por el rumbo correcto y no le haga naufragar. Nuestro timón representa una fe dócil y humilde. Un "maestro timonel", cuando siente el más mínimo cambio en la dirección del viento, ajusta su voluntad inmediatamente para captarlo. 

Dejar que el "viento sople" (que el Espíritu Santo actúe) no significa "no hacer nada". Implica colaborar con Él, aprovechando completamente toda su potencia para desplazarnos
  • el viento pone la fuerza (la gracia) para realizar una "faena náutica"
  • el timonel está atento (docilidad y humildad) 
  • el capitán mantiene la vista en la brújula (la razón iluminada por la fe) 
  • los marineros despliegan y triman las velas (compromiso, dedicación).
La quilla y la orza: lo que no se ve
Debajo del agua, el velero posee una quilla pesada que evita que el viento lo vuelque o lo hunda; y una orza que convierte el empuje lateral del viento en movimiento hacia adelante. 

Nuestra quilla es la vida interior (oración y sacramentos) y nuestra orza, la formación (discipulado y dirección espiritual). Cuanto más viento (gracia y dones) recibe un velero, más quilla y más orza necesita para no llenarse de soberbia o egoísmo y zozobrar. 

Los remos: lo que no se debe utilizar
Cuando no sopla el viento, tenemos la tentación de arriar las velas para utilizar los remos (perfeccionismo, activismo y egoísmo) y "faenar en modo humano".

Es entonces cuando el velero se convierte en una galera de esclavos (de sus propios egoísmos) que navega sólo a base de esfuerzo humano y sin la acción del viento (la gracia); es cuando los marineros se convierten en "remeros" que toman sus propias decisiones y marcan el ritmo, miran al suelo mientras reman con fuerza para avanzar, pero el progreso se torna lento, agotador y limitado, porque no sienten en cubierta la suave brisa del Espíritu.
 
Remar en un velero es pretender servir a Dios sin Dios, es evangelizar cerrados a la gracia, es poner resistencia al Espíritu Santo, es poner el velero contra el viento y que conduce al cansancio, a la frustración y al abandono. 

La brújula: lo que nos guía
Una brújula náutica es un instrumento del capitán del barco que utiliza el magnetismo para encontrar el norte y conseguir orientarse. 

La brújula espiritual no es solo una orientación sobre dónde estamos, sino hacia dónde debemos ir; es una guía hacia el "Verdadero Norte":
  • Jesús (la Palabra de Dios) es la aguja imantada que siempre apunta hacia el Padre, el modelo para que el "marinero espiritual" avance en el rumbo y la dirección correcta (la salvación y el cielo). 
  • la conciencia es la ley natural "tatuado" en el corazón del marinero que le ayuda a identificar el rumbo y  a realizar las maniobras correctas (moral) en lugar de dejarse llevar por las corrientes marinas (tentaciones o distracciones mundanas).
Los cuatro puntos cardinales representan la interconexión entre todos los rumbos posibles y la libertad del ser humano para elegir el correcto, recordando que siempre existe un punto de retorno (el eje central) al cual volver si se siente perdido.

El "buen puerto": nuestro destino
El puerto es nuestro objetivo o destino final: cumplir la voluntad de Dios de salvarnos y estar en comunión eterna con Él. 

Para llegar a este "buen puerto" necesitamos ser dóciles a la "acción" del viento (Espíritu Santo y utilizar la brújula (seguir a Cristo). 

Como conclusión, navegar a toda vela no consiste en remar, sino en aprender a trimar y a desplegar mejor las velas, a manejar correctamente el timón y todos los aparejos, consultar la brújula y permitir que sea la "brisa" de la gracia quien nos lleve a donde Dios quiera, es decir, a un puerto que nunca alcanzaríamos remando solos: el cielo.

martes, 13 de enero de 2026

LLAMADOS (ATRAÍDOS) POR DIOS

"Al ver a las muchedumbres, 
se compadecía de ellas, 
porque estaban extenuadas y abandonadas, 
'como ovejas que no tienen pastor'. 
Entonces dice a sus discípulos: 
la mies es abundante, 
pero los trabajadores son pocos; 
rogad, pues, al Señor de la mies 
que mande trabajadores a su mies" 
(Mt 9,36-38)

El pasado lunes, tuve ocasión de acudir junto a un grupo de 72* mujeres de mi parroquia a la llamada de Dios en el Movistar Arena de Madrid. Y no creo que el número fuera fruto del azar porque nada ocurre por casualidad. Todo tiene un propósito en el plan de Dios. 

El Señor nos reunió a 6.000 cristianos y nos preparó un banquete en el que escuchamos testimonios de fe, alabamos, adoramos y exaltamos el nombre de Dios. 

Aunque me encontraba triste, desanimado y abatido (como los dos de Emaús), le pregunté a Dios: "Señor ¿Qué quieres de mí?". Él se conmovió, me habló al corazón y me consoló, me renovó y me dio fuerzas para que siga teniendo en mente la misión que me (nos) ha encomendado: ser testigo (s) de su amor. 

Fue allí donde, por la gracia de Dios, muchos cristianos renovamos nuestro compromiso de seguir evangelizando al mundo, con la mirada puesta en el Gran Jubileo de la Redención de 2033, año en que se conmemorarán los 2000 años de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo y de la venida del Espíritu Santo.
 
Los que respondimos a Su llamada, vivimos en el pabellón (a modo de cenáculo gigante) un nuevo Pentecostés, en el que Dios nos volvió a regalar su amor infinito. 

Su Espíritu Santo nos dio un renovado impulso para que salgamos a encontrar a todos esos "buscadores de sentido", para que hallemos a todos esos que están "solos y abandonados", "extenuados y perdidos", para que reunamos a todas esas "ovejas sin pastor".

Alabamos, escuchamos y sentimos la poderosa presencia de Dios en medio de un mundo sumido en la oscuridad, la desesperanza y la falta de sentido. 

Y es que nuestra fe no es un sentimiento sino una vivencia sacramental y un encuentro real con Dios, que nos da fuerzas en medio de nuestras flaquezas y debilidades, de nuestras tinieblas y desánimos. 
 
Dios es el Buen Pastor (Jn 10,11-14) que siempre da la vida por sus ovejas, que siempre busca a sus ovejas perdidas, que siempre sale a su encuentro, las acoge, las sana y las alimenta. 

Dios es el Padre Misericordioso (Lc 15, 11-32) que siempre espera el regreso de sus hijos, que siempre sale a su encuentro, que siempre perdona, restaura su dignidad y celebra para ellos un banquete.
 
La visión en tiempos difíciles
Llamados 2033 ha sido un encuentro ecuménico con Cristo, en el que Nicky Gumbel, pastor anglicano, nos animó a discernir que "lo que nos une a los cristianos de distintas iglesias es infinitamente mayor que lo que nos divide".
El fundador de Alpha, haciendo uso de la Escritura, nos exhortó a llevar a cabo nuestra misión desde la visión de Jesús al contemplar el mundo, imitando su compasión por las muchedumbres: "Jesús miró y se conmovió hasta las entrañas por ver al pueblo como ovejas sin pastor, y pidió orar solicitando al Padre obreros para la mies". Y lo hizo a través de 4 puntos:  

-Urgencia (tiempos difíciles). Hoy, como en el primer siglo, Jesús recorre todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas [iglesias], proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia ( cf. Mt 9,35). 

La necesidad es urgente y los tiempos, difíciles. La evangelización no es la misión de unos pocos (no sólo de los sacerdotes), sino de toda la Iglesia, de todos los bautizados. Por ello, todos debemos ponernos manos a la obra.

-Motivación (amor). Cristo contempla a las muchedumbres extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor y tiene compasión de ellos, porque Su esencia es el amor (v. 36). 

Lo que nos debe mover a los cristianos es lo mismo que mueve a Jesús: la compasión por todos los que están solos o perdidos, cansados y agobiados, desesperanzados y angustiados. 

Mostrar compasión es un acto que transforma tanto a quien la da como a quien la recibe pero no resuelve los problemas de los demás, sino que mientras acompañamos a quien ha perdido el rumbo, ambos encontramos a Dios. 

-Estrategia (oración). Todo es posible para Dios. Jesús lo sabe. Y por eso no nos pide que "vayamos", sino que "roguemos" al dueño de la mies, porque toda evangelización depende de Dios y comienza con la oración

Jesús no presenta la oración como una opción, sino como la estrategia principal para que Dios movilice (llame, atraiga) a las personas adecuadas. Nuestra primera labor es interceder ante el Padre para que surjan líderes y servidores con corazones dispuestos a cumplir su voluntad y llevar a cabo la misión que nos encomienda.

Jesús nos recuerda otro mandato suyo en la confianza de que se cumplirá: "Pedid y se os dará" (Mt 7,7-11). Por eso, debemos pedirle a Dios que mande trabajadores a su mies (v. 38) porque la mies es abundante pero los trabajadores pocos (v. 37). 

Así, tomando el ejemplo de Jesús, rezar debe convertirse en un hábito para nosotros, de la misma forma que cada mañana tenemos la rutina de desayunar o de ir a trabajar. Necesitamos incluir "hábitos espirituales" en nuestras vidas, de la misma forma que incluimos "rutinas físicas", porque "No sólo de pan vive el hombre" (Mt 4,4).
 
-Corresponsabilidad (discípulos). Entonces dice a sus discípulos (v. 37): Jesús se dirige a sus discípulos, es decir, a todos nosotros. 

Como seguidores de Cristo, somos corresponsables en la evangelización. Nuestra vocación es imitar a nuestro Maestro. Nuestra misión como cristianos es ser testigos del amor de Dios.

Lo que Jesús nos pide no se limita a una oración pasiva, sino que constituye un compromiso activo y una disponibilidad personal como respuesta a la petición dirigida a Dios. 

El que reza debe también estar dispuesto a ser enviado. Así lo dice la regla de san Benito: "Ora et labora", por la que el cristiano ha de estar dispuesto a mantener un equilibrio entre la vida contemplativa (la oración) y la vida activa (la misión). Ambas constituyen una misma forma de honrar a Dios.

Pero además, los "obreros del dueño de la mies" debemos estar dispuestos a compartir nuestra fe y nuestra experiencia de Dios con el mundo, actuar con humildad, obediencia y diligencia en el compromiso asumido y tener compasión con todos aquellos que encontremos perdidos por el camino.
Dios no deja nunca de llamarnos. 
Dios no deja nunca de atraernos hacia Él.
¿Le responderemos?
¿Nos dejaremos atraer?






* En la Biblia, el número 72 representa la totalidad de la humanidad, la misión evangelizadora y el reinado mesiánico de Cristo:
  • el Salmo 72, la oración mesiánica por el reinado del rey Salomón, símbolo del Cristo (Sal 72, 1-20)
  • los 72 discípulos que Jesús envió de dos en dos delante de Él a predicar el Reino de Dios, sanar enfermos y echar demonios, símbolo de la evangelización al mundo (Lc 10,1-24)
  • los 72 nombres de los descendientes de los hijos de Noé tras el diluvio o "Tablas de las naciones del mundo", símbolo de todos los países del mundo (Gn 10, 1-31)
  • los 72 sabios judíos (6 por cada una de las 12 tribus de Israel) que el rey Ptolomeo II solicitó al sumo sacerdote Eleazar en Jerusalén para traducir la Ley judía (Torá) al griego para la Biblioteca de Alejandría (Septuaginta o Biblia LXX), según recoge la Carta de Aristeas (s. II a.C.).