¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.

domingo, 8 de febrero de 2026

VISIONES DE ANA CATALINA EMERICH: LOS DEMOLEDORES Y LA CORTESANA

 
Seguimos meditando las visiones de la beata Ana Catalina Emmerich recogidas en el Tomo 15 de sus revelaciones titulado "Profecías del fin del mundo".

Sus visiones describen un periodo de crisis, de prueba y de purificación de la Iglesia en la "gran tribulación". Ve a una "falsa iglesia" o "iglesia de los apóstatas" oscurecida y construida con planteamientos humanos ("sin altar y sin Dios"que se aleja de la verdadera Iglesia de Cristo.

También describe lo que denomina los "demoledores", artífices del "misterio de iniquidad": la infiltración de herejías y sectas, el descuido del sacerdocio y la apostasía interna ("dos Papas"), la abolición del culto divino por "iluminados", el falso ecumenismo y la liberación de demonios que estaban encadenados. 

Estas visiones tienen rasgos y características muy semejantes a las del apóstol Juan, en su destierro en la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis.

Los demoledores
El 19 de octubre de 1823, Emmerich describe a los "demoledores", agentes diabólicos al servicio de la Bestia (el Falso Profeta) relatados en Ap 13,1-18 que tratan de socavar y destruir la Iglesia Católica desde dentro y desde fuera:  

Y he visto cerca de ellos una horrible bestia que había surgido del mar. Tenía una cola como la de un pez, garras como las de un león, y varias cabezas que rodeaban como una corona una cabeza más grande. Sus boca era ancha y roja. Estaba manchada como un tigre y se mostraba muy familiar con los demoledores. Se acostaba a menudo en medio de ellos durante su trabajo: a menudo también, ellos iban a encontrarla en la caverna donde se escondía a veces. 
Como la Iglesia estaba ya en gran parte demolida, no quedando en pié mas que el coro con el altar, vi a estos demoledores penetrar en la iglesia con la bestia (AA.III.113).

Los "demoledores" llevan "delantales y palancas" (que simbolizan sociedades secretas) y muchos son miembros de la propia jerarquía de la Iglesia que intentan cambiar lo sagrado por lo profano, con sigilo, habilidad y sutileza:

Cuando vi a los demoledores, me quedé maravillada de su gran habilidad. Tenían todo tipo de máquinas: todo se hacía siguiendo un plan: nada se producía por si mismo. Ellos no hacían ruido; ponían atención a todo; recurrían a artimañas de todo tipo, y las piedras parecían a menudo desaparecer de sus manos. Algunos de entre ellos reconstruían: destruían lo que era santo y grande y lo que edificaban no era más que vacío, hueco, superfluo. Llevaban las piedras del altar y hacían con ellas una escalinata en la entrada (AA.III. 556) .

Una cortesana pomposa y ostentosa
Ana Catalina ve a una "innoble novia", que describe como "infame, extravagante, pomposa y ostentosa cortesana", de vestimenta escarlata, olor infecto y acompañada por "profetisas" como damas de honor, que se presenta ostentosa al Novio, quien la rechaza y la maldice. La visión de esta mujer evoca a la gran Babilonia de Ap 17-18.

Vi la Iglesia terrestre, es decir la sociedad de los fieles sobre la tierra, el ejercito de Cristo en su estado de paso sobre la tierra, completamente oscurecida y desolada (AA. 11 .352).

Vi las carencias y la decadencia del sacerdocio, así como sus causas. Vi los castigos que se preparan, (AA.II. 334).

¡Los servidores de la Iglesia son tan laxos! Ya no hacen uso de la fuerza que poseen en el sacerdocio»(AA.II.245). 

¡Si algún día las almas reclaman lo que el clero les debe al ocasionarles tantas perdidas por su incuria y su indiferencia, sería algo terrible! (AA.II.342).

Tuve una visión concerniente a las faltas de incontables pastores y la omisión de todos sus deberes hacia su rebaño» (AA.II.347). 
La beata describe una "iglesia de hombres", "falsificadacaída y descompuesta", "oscura y llena de humo negro", es decir, llena de herejías y planteamientos antievangélicos:
  • secularizada y mundana: más enfocada en temas políticos y sociales que en las verdades espirituales, buscando agradar al mundo antes que a Dios.
  • extravagante y confusa: llena de errores, de sectas y de ideologías humanas.
  • decadente y corrupta: repleta de sacerdotes tibios, sin piedad y corruptos.
  • dividida y enfrentada: Catalina habla de "dos Papas", refiriéndose a dos bandos, los que se lamentan por la apostasía y los que la aceptan. En otro sentido, también evoca la visión de los "dos testigos" de Ap 11,3-14profetas enviados por Dios con autoridad y poder para dar testimonio durante la tribulación (1.260 días). 
Veo una cantidad de eclesiásticos castigados de excomunión, que no parecen inquietarse ni incluso saberlo. Y sin embargo son excomulgados cuando toman parte en esas empresas, cuando entran en asociaciones y se adhieren a opiniones sobre las que pesa el anatema. Veo estos hombres rodeados de una nube como de un muro de separación. Se ve por esto cuanto Dios tiene en cuenta de los decretos, de las ordenes y de las defensas del jefe de la Iglesia y los mantiene en vigor cuando incluso los hombres no se inquietan de ello, reniegan de eso o se ríen. (AA.III.148).

Vi cuan funestas serían las consecuencias de esta falsificación de la Iglesia. Yo la vi crecer, vi a los heréticos de todas las condiciones venir e la ciudad (Roma). Vi acrecentarse la tibieza del clero local, vi hacerse una gran oscuridad, «Entonces la visión se agrandó por todos los lados. Vi por todo comunidades católicas oprimidas, vejadas, encarceladas y privadas de libertad. Vi muchas iglesias cerradas. Vi grandes miserias producirse por todas partes. Vi guerras y sangre vertida. Vi el pueblo salvaje e ignorante, intervenir con violencia (AA.III.1 03).

A pesar de este oscuro panorama, las visiones concluyen con la esperanza de una reconstrucción de la Iglesia liderada por la Virgen María, resultando más "gloriosa" que antes:

... eso no durará mucho tiempo ... Vi la ayuda llegar en el momento de mayor angustia» (AA.III.1 04)






Para profundizar:

Visiones y revelaciones completas (tomo 15) de Ana Catalina Emmerich (en pdf):



viernes, 6 de febrero de 2026

LOS ENVIÓ DE DOS EN DOS

 
"Llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos,
dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.
Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más,
pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja;
9que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y decía: ‘Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si un lugar no os recibe ni os escucha,
al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos’.
Ellos salieron a predicar la conversión,
echaban muchos demonios,
ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban
(Mc 6,7-13)

El Evangelio que hoy meditamos narra el envío de los discípulos a evangelizar también presente en Mt 10,1-14 y Lc 10,1-11. Es la continuación de Mc 6,1-6, que relata el rechazo a Jesús en Nazaret. Cristo nos muestra el auténtico manual del discípulo cristiano, del servidor de Dios, del misionero.

Jesús es quien elige, quien llama y quien envía. La iniciativa siempre parte de Dios. La misión siempre procede de Dios. Nosotros no vamos por nuestra cuenta ni somos protagonistas ni quienes elegimos servir a Cristo. Es Él quien nos mira y nos cautiva.

Sin embargo, Jesús no monopoliza ni acapara la misión (aunque podría). Quiere compartirla con nosotros para hacernos partícipes de la historia de la salvación y por eso, nos llama y nos envía a la misión. 

Pero antes de enviarnos, nos instruye sobre cómo llevar a cabo la misión de una manera sobria y sencilla, testimonial y veraz, coherente y auténtica. 

v.7: Objeto de la misión

Llamada: “a los doce”. Cristo llama a los Doce, a sus “elegidos” (Mt 22,14). “Doce”, en la Biblia, simboliza plenitud, totalidad, estructura completa constituida por Dios. Doce son las tribus de Israel y doce son los apóstoles del Señor: ambos representan la totalidad del pueblo de Dios. Cuando Jesús “llama a los doce” significa que nos llama a todos, a todos los bautizados. 

Envío: “los fue enviando” a colaborar con Él, a dar testimonio del amor de Dios. El Señor nos envía, sin garantía de éxito con dos disposiciones: 
  • una, interior, “ad intra”, que tengamos confianza, obediencia y apertura, de forma que el Señor realice su obra también en nosotros
  • y otra, exterior, “ad extra”: que demos testimonio de Cristo, proclamemos su mensaje de salvación y que Él realice su obra en otros. 
Jesús nos envía a todas las personas que encontremos en el camino de nuestra vida: a los cercanos (familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos…) y a los lejanos (pobres, enfermos, solitarios, desesperanzados…), para dar testimonio del amor de Dios a todos los hombres.

v. 8-11 Actitudes de la misión

Comunión: “de dos en dos”, que simboliza apoyo, fraternidad, comunidad, validez del testimonio. Significa un “nosotros”, porque “donde estéis reunidos dos o tres en mi nombre, allí estaré yo en medio de vosotros” (Mt 18,19-20). 
Nos envía de forma comunitaria y solidaria, mutua y recíproca para que nos proporcionemos compañía y aliento en el camino; para que nos ofrezcamos fortaleza y ayuda en las dificultades; para que otorguemos credibilidad y veracidad al testimonio; y para que aportemos responsabilidad y apoyo en la misión. La fe (la misión) se vive sólo en comunidad.

Autoridad: “sobre los espíritus inmundos”, es decir, nos da su poder, nos otorga el Espíritu Santo, no sólo para que prediquemos y demos testimonio de Él, sino para que, como Él, atendamos y curemos enfermos, resucitemos muertos, limpiemos leprosos y expulsemos demonios (Mt 10,8).

Confianza: “para el camino…sólo un bastón”. Jesús quiere que sus discípulos caminemos confiados y apoyados en Él. El bastón es Cristo, el único apoyo que necesitamos. "Sin Él, no podemos hacer nada" (Jn 15,4-5). Necesitamos tener confianza plena en Jesucristo, a quien encontramos en la oración como amparo, en la Palabra como fundamento y en la Eucaristía como sustento. 

Desapego: “no llevéis pan, ni alforja, ni dinero ni túnica de repuesto”, que representan las seguridades, comodidades y expectativas (materiales o intelectuales). La misión que Cristo nos encomienda es espiritual y, por tanto, no la podemos llevar a cabo desde nuestras seguridades humanas ni desde nuestros recursos, expectativas o capacidades. Debemos ir “ligeros de equipaje”, “sin apegos, ni ataduras ni esclavitudes”, es decir, con desprendimiento y desapego a nuestras ideas, a nuestras “formas de ver las cosas”. 

Coherencia: “sólo una túnica”, es decir, un solo corazón: austeridad y humildad en las “formas”, sencillez y coherencia en los “hechos”, autenticidad y veracidad en las “palabras”. 

Servicio: “sandalias”, que significan disponibilidad, compromiso y obediencia para anunciar la Buena Nueva (Ef 6,13-18; Rom 10,13-17).

Paz: “quedaos en la casa donde entréis”, que simboliza huir del activismo, de la dispersión, de la agitaciónJesús quiere que seamos acogidos por aquellos a quienes somos enviados y estrechar lazos de unidad

Perseverancia: “si no os reciben”, que significa que la misión no será 100 % exitosa, recordando la parábola del sembrador de Mc 4,3-9: sólo la ¼ parte de la semilla cae en terreno fértil. Él tampoco tuvo éxito en Nazaret, su tierra natal, pero siguió predicando en otras ciudades.

Alegría y Respeto: “sacudiros el polvo de los pies”, es decir, sacudirse la amargura, el rencor o el resultadismo. Nos envía a no quebrantar nunca la libertad humana: el evangelio se ofrece, no se impone; a huir de lo mundano y efímero; a buscar lo divino, lo eterno.

12-13 Efectos de la misión

Transformación: “salieron a predicar la conversión”, es decir, a hablar de la purificación del corazón.

Liberación: “echaban muchos demonios”, es decir, liberar del pecado propio y ajeno. Los demonios son el odio, el orgullo, el egoísmo, la envidia, la ira

Consagración: “y ungían con aceite”, es decir, hacer discípulos misioneros. El seguidor de Cristo se hace discípulo, "discipulando". No tiene que esperar a estar preparado o formado sino obedecer la llamada y el envío del Señor. No hay tiempo que perder.

Sanación: “y los curaban”, que simboliza sanar heridas, tanto físicas como espirituales. "Curar" significa atender, escuchar, animar a quienes están enfermos o sufren.
El Señor me llama para liberarme de todo el mal que me esclaviza y me deshumaniza; me envía al mundo que tanto le necesita y que no le conoce; me capacita con lo que tengo que llevar (actitudes, disposiciones o talentos) y me enseña lo que no tengo que llevar (orgullos, rencores o egoísmos).

Me envía a ser caminante con “bastón y sandalias”, confiado y obediente a la voluntad de Dios para participar en la historia de la salvación, para anunciar el Amor a todos con quienes me encuentro, para acompañarlos en el sufrimiento, para fomentar la fraternidad, para acoger a los que están perdidos y necesitados, para abrazar a los que están solos y para sanar corazones que están heridos.

Me envía a ser peregrino sin “pan, ni alforja, ni dinero”, para que no me "instale" ni me "acomode" en las seguridades humanas. Para no buscar bienestar ni donde recostar la cabeza. Para que no pretenda ser ni eficaz ni resultadista.

Me envía a ser apóstol, “enviado” de Cristo sin “túnica de repuesto” sino vestido sólo con la sencillez de los pobres, con la humildad de los mansos y la pureza de intención de los santos. Siempre en camino. Nunca atado a nada ni a nadie. Sólo con lo imprescindible: Jesucristo.

Me llama a ser la “voz” que grita en el desierto, la “sal” de la tierra y la “luz” en medio de la oscuridad.

Hago oración confiada, un grito que surge de lo profundo de mi corazón abrasado por la Palabra, un rezo de alabanza, bendición, auxilio, acción de gracias, petición o intercesión.

Dios me abraza y dejo actuar su gracia en mí para comprender su voluntad.

“Señor, llámame y ven en mi ayuda,
lléname de ti y envíame
para vivir como Tú quieres y esperas de mí.
Ven Señor y hazme dócil a tu voz
para darte a conocer, anunciar tu Palabra
y ayudar a otros a seguirte.
Ayúdame a encontrar en ti la vida
que sólo Tú, me puedes dar”

jueves, 5 de febrero de 2026

CONFIANZA EN DIOS: LA FE EN MOVIMIENTO

 

La fe y la confianza son dos caras de la misma moneda en la relación entre Dios y el ser humano, entre lo divino y lo humano, pero operan de formas ligeramente distintas.

La fe es una gracia, un don recibido de Dios en el bautismo y, a la vez, un acto libre que mueve al hombre a confiar en Dios y a reconocerlo como Creador y Padre; a creer en la verdad revelada por Dios, es decir, quien dice ser y que Sus promesas son verdaderas. 

Es la "certeza de lo que no se ve" (Hb 11,1): que el ser humano viene de Dios y camina hacia Él.

La confianza es dar un "sí" o un "amén" a la invitación de amistad y amor de Dios: un acto libre, voluntario, personal y consciente que implica someter mi inteligencia (mente) y mi voluntad (corazón) a Dios, abandonarme "activamente" y depender "plenamente" de Él, como hace un hijo con su padre. 

La confianza es la "fe en movimiento" que transforma la vida del hombre y obra milagros. Es un "voto de confianza" con el que me adhiero plenamente a Dios, incluso cuando no entiendo el camino (espacio) ni su duración (tiempo).

      
Confiar implica "soltar el control" para rendir mi propia voluntad a la de Dios, reconociendo que Su sabiduría supera mis capacidades y circunstancias (Prv 3,5-6). 

Confiar supone "dejar mi vida en manos de Su providencia", lo que genera en mí una paz que sobrepasa mi entendimiento (Flp 4,6-7), eliminando mis temores y mis inquietudes (Sal 56,3) y transformando los problemas en oportunidades para presenciar su fidelidad y amor.

Confiar no significa esperar que todo salga como yo quiero, sino saber que los planes de Dios son mejores y más sabios que los míos. Supone "caminar aunque no vea todo el camino", teniendo la certeza de que para Dios todo es posible (Mc 9,23).

La fe es el "qué" creo, la confianza es el "cómo" vivo esa creencia. La fe es "convicción y certeza", la confianza es "acción y dependencia".

Y para que mi fe crezca y mi confianza se fortalezca, necesito alimentarme de:
  • la Sagrada Escritura (Rom 10,17; Lc 11,28)
  • la oración (1 Tes 5,16-18; 1 Jn 5,14; Sal 145,18)
  • la Eucaristía (Jn 6,35; 48-51: 1 Cor 11,26)
  • la formación y dirección espiritual (2 P 3,18; Sal 25,5)
  • el servicio a Dios (Jn 12,26; 1 Cor 15,58) 
  • el servicio al prójimo (Jn 13,34; Mt 23,11; 25,35-40)

viernes, 30 de enero de 2026

VISIONES DE ANA CATALINA EMERICK: LA CASA NUPCIAL

Hoy meditamos las visiones de la beata Ana Catalina Emmerick, recogidas en el Tomo 2 de sus revelaciones, en el que describe con precisión la casa nupcial de la Virgen María y san José, así como toda su simbología.

La casa nupcial 
La casa nupcial no es sólo un edificio, sino el símbolo de la transición entre la Antigua y la Nueva Alianza, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Es también tipo de la unión indisoluble de Jesucristo (el Esposo) con su Iglesia (la Esposa), con tres significados principales:

1. El Templo de la Nueva Arca
La boda dura de siete a ocho días, siguiendo la rigurosa tradición judía y, aunque hay alegría, el ambiente es más parecido a un retiro espiritual que a una fiesta profana. 

El banquete no se celebra en Nazaret, sino en Jerusalén, en una casa de construcción antigua y espaciosa situada en el Monte Sión donde, en tiempos del Rey David, se había depositado el Arca de la AlianzaTras la boda, José no va a la casa de Nazaret de inmediato, sino a Belén para resolver asuntos familiares. 

Tipología/Simbología: el lugar que custodió las tablas de la Ley, el Arca de la Alianza, ahora custodia a María,  la "Nueva Arca" que llevará en su seno al Verbo Encarnado.

2. La Purificación del matrimonio
La casa nupcial tiene una atmósfera de "luz sobrenatural" y no es un lugar de "gratificación sensual", sino de pureza y santidad absoluta; un espacio de oración y castidad; un "santuario doméstico" temporal antes de que la pareja parta hacia Nazaret; el escenario del "matrimonio más santo", destinado a proteger el misterio de la Encarnación.

Tipología/Simbología: la restauración del diseño original de Dios para la unión humana.

3. La Genealogía Sagrada
La casa pertenece a una línea de sacerdotes, propiedad de Nicodemo y José de Arimatea, quienes suelen alquilarla para festividades religiosas solemnes.

Tipología/SimbologíaLa casa es el punto de encuentro donde las promesas del Antiguo Testamento se cumplen a través del matrimonio de José (estirpe de David).

El atuendo nupcial de la novia
-una túnica de color azul violáceo: el color azul representa naturaleza celestial y relación con el Espíritu Santo. El matiz violáceo representa obediencia y humildad, necesarias para recibir al Mesías.

-un manto de lana fina: simboliza dignidad real.

-un velo blanco que emite luz propia: simboliza pureza y santidad. La luz propia": simboliza la gracia santificante.

-su peinado es elaborado: el cabello está entretejido con hilos de seda blanca y perlas, y cubierto por un velo transparente. Lleva flores en el pecho y una corona de flores en la cabeza, símbolo de su virginidad consagrada.

-el anillo no es una joya lujosa fabricada de metal precioso, sino oscuro e irisado, marcado con letras sagradas (que Ana Catalina no es capaz de entender) y está custodiado por ángeles, que simboliza la alianza eterna entre Dios y el hombre. 
El atuendo nupcial del novio
-una túnica larga y ancha de color pardo: simboliza humildad y protección terrenal de los tesoros del cielo. El color pardo simboliza la tierra que custodia la semilla divina. 

-los bordes de la túnica dorados y con brillos irisados: representa la realeza davídica.

-un cinturón ancho: simboliza paz, nobleza y sencillez. 

-un manto blanco: simboliza pureza y santidad. 

La ceremonia
La ceremonia no se limita a un contrato civil, sino que se transforma en un sacrificio de alabanza y consagración con estructura litúrgica :

-el altar no es un altar de sacrificios animales, aunque la actitud de los esposos es la de una ofrenda total de sus vidas a la voluntad de Dios. Es un santuario situado en la sala principal de la casa nupcial y está cubierto con telas finas rojas y blancas. Sobre él no hay incienso sino los rollos de la Ley (la Torá), que simboliza que el matrimonies el cumplimiento de las promesas de la Palabra de Dios.

-la Menorah (lámpara judía de siete brazos) que ilumina el centro del altar, simboliza la presencia de los siete dones del Espíritu Santo bendiciendo la unión.

-el sumo sacerdote dirige el rito y actúa como el validador legal (testigo divino) de que José es el elegido por la señal milagrosa de la vara florida (un lirio blanco brotó de ella), confirmando la elección sobrenatural.

-la unión de las manos: el sacerdote toma las manos de María y José y, mientras pronuncia la bendición, las une bajo una estola sagrada, que simboliza que es Dios mismo quien sella el vínculo a través de la autoridad sagrada (la Iglesia) y que ningún hombre puede desatarlo.
-la lectura del contrato: más allá del contrato legal (Ketubah), el sacerdote recita oraciones (que Emmerick percibe como cánticos de victoria sobre el pecado original), actuando como mediador entre el cielo y los nuevos esposos.

-la consagración del anillo: el sacerdote bendice el anillo antes de que José lo ponga en el dedo de María, convirtiendo un objeto material en un sacramental de protección.

-tras el intercambio de copas, ambos permanecen en oración intensa. Tras la boda, los invitados celebran el banquete, pero los esposos se retiran pronto para mantener su vida de contemplación.

-la bendición: los sacerdotes presentes recitan oraciones antiguas que, según la mística alemana, tienen un eco profético sobre la llegada del Salvador.

Los testigos y los invitados
-los parientes de ambos están separados por géneros: los hombres, encabezados por los parientes de José y los otros pretendientes que habían llevado sus varas al Templo, se sitúan a la derecha. Las mujeres, encabezadas por Santa Ana (madre de María) y otras parientes cercanas, se ubican a la izquierda.

-los invitados o "compañeros de bodas" son jóvenes que actúan como una guardia de honor. Su presencia simboliza que toda la comunidad de Israel está presente para entregar a la "Hija de Sion" a su custodio.
Santa Ana, la madre de María, ocupa un lugar de honor. Su función es la de entrega mística y formal de María, sabiendo que su hija pertenece por completo a Dios. Emmerick la describe llorando de alegría y en profunda oración.

Los pretendientes rechazados: Emmerick menciona que algunos de los jóvenes que no fueron elegidos para casarse con María están presentes. Su función es resaltar la humildad de José; mientras ellos estaban tristes o confundidos, José se mantenía en un estado de asombro y sumisión.

Los testigos son siete ancianos respetables (sacerdotes) que deben firmar el contrato matrimonial y garantizar que la unión cumplía con todas las leyes de Moisés, asegurando que Jesús nazca dentro de una familia legalmente constituida según la tradición davídica.

miércoles, 28 de enero de 2026

EL LIDERAZGO CRISTIANO

"El que quiera ser grande entre vosotros, 
que sea vuestro servidor, 
y el que quiera ser primero entre vosotros, 
que sea vuestro esclavo. 
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido 
sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos"
(Mt 20,26-28)

En un mundo donde el liderazgo se mide por la autoridad, la eficacia, el éxito y el reconocimiento, los cristianos estamos llamados a liderar de otra forma muy distinta: Cristo nos envía a servir sin apegos a seguridades humanas, sin comodidades materiales, sin “planes de negocio” ni "estudios de mercado", y muchas veces, hasta sin recursos (Mc 6,7-13).

El verdadero liderazgo cristiano tiene a Jesús como modelo, el siervo líderquien antes de pedir algo, es el primero en hacerlo (Jn 13,3-17). El modelo cristiano de liderazgo no está basado en una estructura piramidal, sino comunitaria, en la que el líder utiliza sus dones para el bien común, en lugar de para el mérito personal. Lidera sin "resultadismos" ni "meritocracias", porque todo es obra de Dios, y toda la gloria es suya. 

Un cristiano lidera con pasión y humildad, transformando el "yo" en servicio, huyendo del ego y enfocado en el bienestar de los demás; con alegría y generosidadcompartiendo talentos, tiempo y recursos para edificar a otros. Es la misma persona en público y en privado: auténtico, coherente y con un testimonio intachable. 

Un cristiano lidera sin imponer su voluntad personal, sino guiado por el Espíritu Santo, para discernir la voluntad de Dios, a través de una vida activa de oración y de formación espiritual. El líder siempre actúa como un mayordomo o administrador de los talentos y recursos que Dios ha puesto bajo su cuidado.
Un cristiano lidera con visión. No hay liderazgo cristiano sin un “para qué”, sin un sentido, sin un propósito. No hay misión sin visión. Con la ayuda de la gracia, el líder busca transformar corazones a través del amor, atendiendo y sirviendo a los necesitados y marginados, a ejemplo de Cristo. 

Un cristiano lidera con confianza total en Dios, porque no realiza una misión humana sino que ésta procede siempre de Dios. Por ello, el líder necesita trascender para escuchar a Dios en oración, para poder reconocer y discernir cuál es su voluntad.

Un cristiano lidera con fidelidad a un método: ser fiel a su esencia no significa repetir mecánicamente lo de siempre, sino mantener vivo su espíritu sabiendo captar necesidades y dar respuestas, para no caer en la rutina y el hastío: Vive la misión con pasión, con entusiasmo, la hace atractiva y sabe contagiarla para que el resto la interiorice y la haga propia: nadie sostiene una misión por sí solo.

Un cristiano lidera invirtiendo en “calidad, no cantidad”. Cuidar a los miembros, acogerlos y ayudarlos es su principal tarea. No busca "números" ni "fichajes", olvidándose de las personas, sino que las pone siempre en el centro de la misión, respetando su dignidad, mostrando afecto e interés, incluso hacia quienes le atacan o critican.
Un cristiano lidera sin buscar "seguidores", sino "colaboradores"; no busca fidelidad a su persona, sino a la misión; no forma "dependientes", sino nuevos líderes: el objetivo es "el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo" (Ef 4,11-12). La visión compartida construye la misión alrededor de una comunidad que crece orgánicamente, no alrededor de personalismos. 

Un cristiano lidera motivando a otros y delegando responsabilidades, enseñando y acompañando siempre el proceso de maduración espiritual, para que contribuyan a la misión por voluntad propia, por "contagio", en lugar de por obligación o imposición.

Un cristiano lidera con un método personalizado: invierte tiempo de calidad en otras personas, no para enseñar doctrina, sino para compartir su vida. A ejemplo de Cristo, hace preguntas antes de dar respuestas, indaga problemas antes de dar soluciones, escucha antes de hablar.

Un cristiano lidera según el modelo de Cristo (Mt 18,1-35)

sábado, 24 de enero de 2026

SERVIR A DIOS NO ES ACOMODARME

"El que quiera servirme, que me siga, 
y donde esté yo, allí también estará mi servidor; 
a quien me sirva, el Padre lo honrará" 
(Jn 12,26)

Hoy leía en REL, un artículo muy acertado de la periodista Matilde Latorre que llevaba por título "Jesús no se quedó donde funcionaba", en el que nos recuerda y explica el modelo de evangelización a imitar, basándose en el pasaje de Mc 1,29-39.

"No acomodarme" es una idea que tengo siempre presente cuando sirvo a Dios en mi parroquia, en Emaús o en cualquier otro sitio. Sin embargo: 

¡Qué tentación es "perpetuarme" en lugares donde soy testigo ocular de sus milagros! 
¡Qué tentación es "acomodarme" donde "siento y recibo"! 
¡Qué tentación es pensar que servir a Dios "trata de mí" y de lo que hago! 
¡Qué tentación es "permanecer" en un oasis en medio del inhóspito desierto del mundo!

Como dice la periodista en su artículo, el servicio a Dios no se valida por el confort que produce sino por la fidelidad que exige. Estoy completamente de acuerdo. Y yo añadiría, "también por el compromiso y la perseverancia que exige".

Por desgracia, he sido testigo y confieso también haber sido parte de esta forma "cómoda" y "plácida" de evangelizar, donde el éxito está asegurado, donde la exigencia es llevadera y el compromiso fácilmente asumible, donde uno se siente acogido y "calentito" dentro de su "grupo estufa", donde el cumplimiento de "mínimos" puede llegar a ser una idea equivocada de servir a Dios.

Jesús no tuvo una misión cómoda ni tranquila, ni mucho menos. Ni tampoco nos la prometió así a nosotros. Llevó a cabo, humilde y obedientemente, lo que el Padre le envió a hacer en la tierra, rezando siempre para no "acomodarse", sabiendo siempre Quién marca el ritmo y el rumbo: oración y obediencia y humildad, los tres pilares del servicio.

Por contra, nosotros rezamos con la esperanza de escuchar a Dios decirnos lo que queremos oír, y si el Señor nos increpa, sacamos nuestro orgullo, nos excusamos con cualquier pretexto y desobedecemos porque, para nosotros, de lo que se trata es de sentir, de estar cómodos, de hacer lo que creemos que debemos hacer. Pero el cielo no funciona así...

"Cuando todos le buscamos" (cf. Mc 1,37), Jesús rompe nuestras expectativas humanas y se marcha a otro lugar para no caer en la tentación de la comodidad. Porque "no ha venido para quedarse, ni para ser servido, sino para servir y obedecer la voluntad del Padre" (cf. Mc 10,45),  Y si yo me considero cristiano, debo negarme a mí mismo y seguir su ejemplo.

Salir de la comodidad es una elección personal, una respuesta libre a Dios; se hace de corazón, con obediencia, amor y gratitud, o no se hace... El servicio a Dios no es una actividad estática ni cómoda, sino una respuesta dinámica al amor recibido, que exige una transformación personal constante y una entrega activa.
Además, siguiendo el ejemplo de Jesús, nuestro servicio a Dios no lo realizamos sólo en los ambientes "favorables", "propicios" o "benévolos" de un retiro, de una gran parroquia o de un encuentro cristiano, sino también en los lugares "hostiles", "difíciles" o "incomodos", donde hay necesidad y/o donde Dios me llama.

Mi servicio a Dios debe ser un "sacrificio vivo y agradable a Dios" (Rom 12,1). Dios me pide "incomodarme" en mi vida para "acomodarme" a Su voluntad; no al contrario. Exactamente igual que hizo su Hijo amado en quien se complace (Mt 3,17; 17,5; Mc 1,11; Lc 3,22; 9, 35).

El servidor de Dios debe ser:
  • "obediente"; si no, no es servicio; es "activismo".
  • "humilde"; si no no es servicio; es "vanagloria".
  • "desinteresado"; si no, no es servicio; es "ensimismamiento".
  • "comprometido"; si no, no es servicio; es "aburguesamiento". 
  • "sacrificado"; si no, no es servicio; es simple "expectación".
  • "dinámico"; si no, no es servicio; es "acomodo".
El servicio a Dios no puede limitarse a realizar actividades religiosas por las que obtenga gratificaciones o que no me resulten incómodas, sino:
  • poner a disposición de los demás todos los dones que Dios me ha dado (1 P 4,10)
  • realizarlo de corazón y sin buscar reconocimiento humano (Col 3,23-24)
  • hacerlo mi "forma de vida" y mi "testimonio del amor y la gracia de Dios" (Hch 20,24)
  • poner a Dios en el 1º lugar, para darle gloria en cada acción (Mt 6,33; 1 Cor 10,31)
  • poner al prójimo en 2º lugar, para darme hasta el extremo en cada necesidad (Is 58,10)
  • ponerme yo en el último lugar, para dejar de lado mi egoísmo y mi comodidad (Mt 23,11)

viernes, 23 de enero de 2026

COMPRENDER EL ANTIGUO TESTAMENTO

La lectura de la Biblia siempre es una asignatura difícil para muchos católicos ya que se trata una tarea ardua que requiere tiempo, dedicación y perseverancia. Y también ayuda...

Solemos comenzar a leer la Biblia por el Nuevo Testamento porque es más fácil de entender pero cuando intentamos adentrarnos en el Antiguo Testamento, "tiramos la toalla".

Para comprender la Biblia es importante entender la unidad de la Escritura, es decir, leerla como un conjunto y no como una serie de libros divididos en dos secciones, porque sin el Antiguo Testamento (promesa) no se entiende el Nuevo (cumplimiento) y sin el Nuevo (salvación por Cristo) no se comprende el Antiguo (perdición por el pecado). 

El Antiguo Testamento consta de 46 libros escritos a lo largo de más de mil años, está formado por diferentes géneros literarios y ha sido elaborado en distintas coyunturas histórico-culturales. 

Constituye el 75% de todo el contenido de la Biblia, es el fundamento del Nuevo Testamento y proporciona el contexto necesario para entender el pecado, la necesidad de salvación y el plan de Dios. 

Su lectura debe hacerse siempre desde la del Nuevo, es decir, desde el misterio de la salvación que se nos revela en Cristo. 

Un único Dios
Sin embargo, existen ciertos "pasajes oscuros" del Antiguo Testamento que, a primera vista, parecieran mostrarnos a un Dios distinto al del Nuevo Testamento (violento, vengativo y colérico), y otros que nos presentan normas y costumbres (poligamia, repudio de la mujer, esclavitud, etc.) de difícil comprensión por su contraste con el mandamiento del amor cristiano .

Y surgen dudas: ¿Nos muestra la Biblia dos tipos distintos de Dios? ¿Acaso Dios es un inmisericorde o injusto? ¿Acepta Dios la poligamia o el divorcio? ¿Salva Dios a unos y destruye a otros?

Una etapa preparatoria y progresiva 
Para comprender el Antiguo Testamento debemos partir de dos conceptos de Dios que le dan unidad: El primero es el Dios de la creación (el Dios que crea al hombre), y el segundo, el Dios de la alianza (el Dios que establece una alianza con el hombre), que comienza su designio de salvación con un hombre concreto, Abraham, se abre a un pueblo a través de Moisés y se va realizando progresiva y universalmente en la nueva alianza en Cristo.

El Dios único crea al hombre y establece una alianza con él. Y lo hace mediante un proceso pedagógico que va preparando al hombre para que sea capaz de comprender y asimilar Su designio salvífico.

¿Nos imaginamos que Dios se hubiera encarnado en tiempos de Abrahán o del pueblo de Israel en Egipto? Seguramente, no hubieran entendido nada. La pedagogía progresiva de Dios consiste en ir actuando y haciéndose presente a lo largo de la historia para que el hombre comprenda cómo es Él, cómo actúa y cuál es su propósito.

La sabiduría de Dios quiere mostrar al hombre una enseñanza progresiva reforzada con ejemplos (tipos) que trascienden en el tiempo: sólo se comprende el sacrificio de Isaac a la luz del misterio de la cruz; sólo se comprende la liberación de Egipto a la luz de la pasión, muerte y resurrección de Cristo; sólo se comprende la Pascua judía y el paso del Mar Rojo a la luz de los sacramentos instituidos por Cristo (Bautismo en el Jordán, elección de los apóstoles, Última Cena, etc.)
Los pasajes oscuros del Antiguo Testamento
Hay determinados pasajes que pueden parecer oscuros, fantásticos o poco verosímiles desde el racionalismo humano, como la ballena que se tragó a Jonás (en el Mediterráneo no hay ballenas), las aguas que se tragaron al ejército del Faraón (físicamente inexplicable), etc.

Para la comprensión de estos pasajes veterotestamentarios (y entender por qué forman parte del canon sagrado pese a su naturaleza perturbadora), es necesario comprender su contexto cultural/histórico y su contenido teológico/simbólico/tipológico:

1. "Exterminio" de Amalec (1 Sam 15,3; Jos 6,21). Pasaje de "guerra santa"

-Contexto culturaltérmino rabínico (herem, excomunión, anatema) que implica censura, ostracismo y exclusión total de la comunidad; término bíblico referido a la consagración de algo a Dios (sagrado) o destinado a la destrucción (maldito); término hebreo que significa prohibición total (tabú). 

-Contexto histórico: especie de "hipérbole militar" utilizada comúnmente durante en la Edad del Hierro en el Antiguo Oriente Próximo para referirse a la eliminación de amenazas militares y también como símbolo de victoria total.

-Contenido teológico/simbólicorepresenta el juicio divino ("guerra santa") contra la maldad persistente y preservar la santidad de Israel frente a la idolatría. Amalec simboliza la resistencia interna al espíritu, el mal persistente (el pecado) que debe ser erradicado por completo sin dejar rastro para que el creyente pueda crecer espiritualmente
2. Salmos de lamento (Sal 109Sal 137,1-9). Pasaje de "deseo de justicia"

-Contexto cultural: lamentaciones y peticiones que expresan dolor, ira y deseo de justicia de un pueblo oprimido tras sufrir una gran devastación: la destrucción de Jerusalén y su templo y el destierro a Babilonia. 

-Contenido teológico: ejemplo de los "salmos imprecatorios", que dan voz al sufrimiento humano y claman a Dios por justicia. Muestran que es legítimo llevar a Dios en oración incluso los sentimientos más oscuros en medio del sufrimiento extremo.

-Contenido simbólicoSan Agustín interpreta "estrellar a los pequeños contra la roca" de forma alegórica: los "pequeños" son los pecados, las tentaciones o los pensamientos impuros que apenas nacen, deben ser destruidos contra la "Roca", que es Cristo.

3. Sacrificio de Isaac (Gn 22,1-18). Pasaje de "ruptura/transición cultual"

-Contexto cultural: práctica habitual pagana de sacrificios humanos al dios Moloc.

-Contenido teológicorechazo explícito de la práctica cananea del sacrificio de niños. Al detener la mano de Abraham, el Dios de Israel establece que no desea sacrificios humanos, sustituyéndolos por animales. Es un pasaje de ruptura histórica con los cultos paganos y de transición hacia una nueva forma de fe.

-Contenido simbólicoLa "prueba" no es para mostrar a Dios la fe y la obediencia radical de Abraham, sino para confirmarla y revelarla a todos los pueblos:
  • Abrahán representa la "prueba máxima" de fidelidad y confianza de Dios antes de confirmar el pacto con el hombre y su providencia ("Yahvé", Dios provee) al entregar a su hijo en sacrificio como alianza eterna
  • Isaac es tipo de Cristo, que carga la leña/madera (la cruz) para su propio sacrificio y se somete a la voluntad del Padre. 
  • El carnero atrapado en la zarza prefigura a Jesús como el cordero enviado por Dios para rescatar al hombre de la muerte. 
4. La mujer y la esclavitud (Ex 21,7-11). Pasaje de "condena de la desigualdad"

-Contexto histórico: las normas para vender a una hija como esclava describen el punto más bajo de la moralidad israelita durante el período de los jueces, de anarquía social, de descomposición moral y caos político.

-Contenido teológicodenuncia profética de la injusticia, la hospitalidad fallida y la descomposición social. El pasaje no aprueba los hechos violentos, sino que los condena al mostrar sus terribles consecuencias: la guerra civil que casi aniquila a la tribu de Benjamín.

-Contenido simbólico/tipológico la ausencia de un liderazgo justo ("no había rey en Israel") subraya la necesidad de una autoridad moral y política unificada, apuntando hacia la monarquía davídica y, en última instancia, al gobierno justo del Mesías.

5. Jonás y el gran pez (Jon 2,1-11). En hebreo, dag gadol, significa gran pez; en griego, ketos, gran criatura marina). Pasaje de "discernimiento"

-Contexto histórico-cultural: en Nínive, la ciudad a la que Jonás debía ir a profetizar, se adoraba a Dagón, una deidad pagana representada como un hombre-pez.

-Contenido teológico: el gran pez no es un castigo, sino un instrumento de salvación (evita que Jonás se ahogue), de discernimiento (su vientre es un espacio de aislamiento forzoso y de introspección). 

-Contenido simbólico-tipológico: el tiempo que Jonás pasa dentro del pez (tres días y tres noches) es una alegoría de la transformación espiritual y un tipo profético de la muerte y resurrección de Cristo.
 
6. El levita y su concubina (Jue 19,1-30): es uno de los pasajes más oscuros, violentos y perturbadores de toda la Biblia. Pasaje de "denuncia de violencia extrema y división 

-Contexto histórico: describe un periodo de anarquía social y descomposición moral de Israel ("en aquel tiempo no había rey... cada uno hacía lo que bien le parecía"), similar a Sodoma y Gomorra. 

-Contenido teológico: el pasaje no es prescriptivo (no dice cómo actuar), sino descriptivo: denuncia las consecuencias catastróficas de abandonar la alianza con Dios: sin guía espiritual y moral, el pueblo de Dios y sus sacerdotes se vuelven "paganos" y "corruptos".

-Contenido tipológico: funciona como un "anti-modelo" que subraya la necesidad de un mediador, un redentor o un rey justo que restaure el orden moral y la dignidad humana. Prepara el terreno para la llegada de la monarquía davídica y del reinado mesiánico de Cristo.

-Contenido simbólicoel cuerpo descuartizado y esparcido por todo Israel simboliza la fractura total del pueblo de Dios que desencadena una guerra civil que casi extermina a la tribu de Benjamín. Representa cómo el pecado individual puede llevar a la destrucción colectiva.

7. Las plagas y la muerte de los primogénitos (Ex 12): Pasaje de "juicio divino".

-Contexto histórico: Cada plaga es un juicio directo contra una deidad egipcia específica (el Nilo contra Hapi, la oscuridad contra Ra, etc.). 

-Contenido tipológico: El cordero pascual cuya sangre protege las casas es la prefiguración del sacrificio de Cristo (el Cordero de Dios), permitiendo que el juicio de la muerte "pase de largo" sobre aquellos marcados por su sangre.

-Contenido teológico-simbólico: la muerte de los primogénitos simboliza el juicio contra el Faraón, considerado un dios vivo.