¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.
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viernes, 14 de agosto de 2026

LAS ÓRDENES RELIGIOSAS CATÓLICAS

Las órdenes religiosas surgen principalmente como una respuesta de búsqueda espiritual, reforma y servicio dentro de la Iglesia Católica. Nacen como una huida de la mundanalidad para imitar la vida austera de Jesús y organizarse bajo una regla común.

En los primeros siglos del cristianismo, algunos creyentes se retiran al desierto para buscar a Dios y alejarse de las distracciones del mundo (eremitas); con el paso del tiempo, se unen en monasterios para compartir la oración y el trabajo bajo una norma fija (monjes); y más adelante, surgen órdenes que salen a las ciudades a predicar, atender a los enfermos, enseñar o defender la fe frente a las herejías (frailes). 

Las principales órdenes religiosas de la Iglesia Católica son los benedictinos, los franciscanos, los dominicos y los jesuitas, que se caracterizan por sus votos de pobreza, castidad y obediencia, e históricamente por su estilo de vida:

Órdenes Monásticas (Monjes contemplativos)

Estas comunidades de monjes se caracterizan por el aislamiento del mundo (clausura), la oración litúrgica y el trabajo comunitario dentro de un monasterio o abadía:

BENEDICTINOS (529): Fundada por san Benito de Nursia en Montecassino (Italia). 

Regla: además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, hacen voto de estabilidad, es decir, se vinculan al monasterio hasta la muerte. 

Buscan continuamente la perfección evangélica y su hospitalidad les obliga a recibir a todos los huéspedes y peregrinos como si fueran el mismísimo Cristo. Por ello, casi todos los monasterios benedictinos cuentan con una hospedería donde las personas externas pueden retirarse a orar y compartir el silencio de los monjes.

Su famoso lema es Ora et labora (reza y trabaja). Fueron los grandes guardianes de la cultura clásica en Europa Occidental a través de sus bibliotecas y copistas de manuscritos y el gran modelo de monacato occidental.

Hábitocompletamente negro (símbolo de la muerte al mundo y de penitencia), compuesto por túnica, un escapulario ancho y una capucha.

CARTUJOS (1084): Fundada por san Bruno y seis compañeros más en el macizo de la Chartreuse, cerca de la ciudad de Grenoble, en los Alpes franceses. 

Regla: voto de austeridad, estricto silencio y soledad perpetua, abstinencia perpetua de carne y ayuno riguroso (pan y agua) todos los viernes del año y una sola comida diaria desde septiembre hasta Pascua.

Hábito: blanco, que consta de una túnica y un escapulario característico que está unido a los lados por dos bandas de tela, formando una especie de capa cerrada.
CISTERCIENSES/TRAPENSES (1098): Fundada por san Roberto de Molesmes en la Abadía francesa de Cîteaux (Cistercium en latín) como reforma radical a la laxitud benedictina en el siglo XI.

Regla: trabajo manual agrícola riguroso y simplicidad arquitectónica.

Hábito: túnica de lana blanca (símbolo de la pureza y la devoción mariana) combinada con un escapulario y capucha de color negro.

Órdenes Mendicantes (Frailes evangelizadores)

Surgen en la Baja Edad Media y a diferencia de los monjes, sus frailes no se recluyen en monasterios; viven de la caridad, habitan en conventos urbanos y se dedican activamente a la predicación pública, la confesión, la enseñanza universitaria y la ayuda directa a los pobres y enfermos:

FRANCISCANOS/CAPUCHINOS (1209): Fundada por san Francisco de Asís con el nombre de Hermanos Menores

Regla: pobreza radical, la fraternidad universal y el amor por la creación. Tienen el encargo histórico de custodiar los Santos Lugares en Jerusalén.

Hábitomarrón o pardo (antiguamente gris), hecho de tela tosca (que evoca la tierra y la pobreza de los campesinos) y un cordón blanco con tres nudos atado a la cintura, que representan sus tres votos: pobreza, castidad y obediencia. Los capuchinos incluyen una capucha larga y puntiaguda cosida directamente a la túnica (de donde proviene su nombre) y suelen usar sandalias sin calcetines.

DOMINICOS (1216): Fundada por santo Domingo de Guzmán con el nombre oficial de Orden de Predicadores. 

Regla: estudio teológico e intelectual para combatir las herejías. De sus filas surgieron grandes mentes como Santo Tomás de Aquino.

Hábitotúnica y escapulario blancos (símbolo de la pureza de vida) y para salir del convento o en celebraciones litúrgicas, se colocan una capa y capucha de color negro (símbolo de la penitencia y el luto por el mundo).

CARMELITAS/DESCALZOS (1209): Fundada por ermitaños en el Monte Carmelo (Israel) y redactada la regla por el patriarca san Alberto de Jerusalén

Santa Teresa de Jesús fundó en 1562 en Ávila el primer convento de la reforma teresiana, dando origen a las carmelitas descalzas y en el año 1568, san Juan de la Cruz, fundó el primer convento de los frailes carmelitas descalzos en Duruelo. 

Regla/Carisma: voto de silencio y oración a imitación del profeta Elías y mística profunda.

Hábitotúnica y  escapulario de color marrón oscuro. En momentos solemnes agregan una capa corta y una capucha de color blanco puro, que representa la virginidad de la Virgen María, patrona de la orden.

AGUSTINOS (1244-1256): san Agustín de Hipona, aunque no fundó la institución, escribió la regla de vida espiritual que sigue la orden, que fue establecida oficialmente por el Papa Inocencio IV que unió a varios grupos de ermitaños en Toscana bajo la regla agustina. Más tarde, el Papa Alejandro IV consolidó esta unión de forma definitiva. 

Regla/Carisma: unión de la vida comunitaria estrecha con la pastoral parroquial y educativa.

Hábito: completamente negro y consta de una túnica lisa y una capucha corta, ajustadas a la cintura por un cinturón de cuero negro con una hebilla simple.
Congregaciones de Vida Activa y Misionera

Nacidas a partir de la Edad Moderna y Contemporánea para responder a retos específicos como la educación masiva, la defensa de la fe o la Revolución Industrial.

JESUITAS (1540): Fundada por san Ignacio de Loyola bajo el nombre de Compañía de Jesús.

Regla/Carisma: voto especial de obediencia directa al Papa, estructura disciplinada enfocada en las misiones globales y la educación intelectual superior.

Hábitono tienen un hábito propio. San Ignacio de Loyola dispuso que vistieran como los sacerdotes diocesanos de su época (sotana negra común). Hoy en día visten ropa de civil con clergyman (cuello clerical) o la vestimenta típica de la región donde misionan.

SALESIANOS (1859): Fundada por san Juan Bosco en Turín junto a 17 compañeros más bajo el nombre oficial de Pía Sociedad de San Francisco de Sales y aprobada por la Santa Sede en 1874.

Regla/Carisma: educación, formación profesional y ayuda a los niños y jóvenes pobres, abandonados o vulnerables.

Hábito: tampoco poseen un hábito religioso tradicional. Don Bosco vestía la sotana negra de los sacerdotes italianos del siglo XIX, pero en la actualidad la gran mayoría utiliza vestimenta civil ordinaria con una cruz distintiva para facilitar el acercamiento directo con los jóvenes.




jueves, 23 de julio de 2015

VIVIR POR LO QUE DAMOS NO POR LO QUE OBTENEMOS

“Si se encuentra algún pobre entre tus hermanos, que viven en tus ciudades, 
en la tierra que Yahvé te ha de dar, no endurezcas el corazón ni le cierres tu mano, 
sino ábrela y préstale todo lo que necesita…
...Debes darle, y de buena gana, 
porque por esto te bendecirá Yahvé, tu Dios, en todas tus obras y empresas. 
Nunca faltarán pobres en este país, por esto te doy yo este mandato:
 debes abrir tu mano a tu hermano, 
a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.
(Dt 15, 7-11)

Hoy en día, vivimos una vida en base a lo que obtenemos en vez de a lo que damos y a veces, los que menos tienen son los que más dan. 

La pobreza es la manifestación y el resultado de la insolidaridad, de la desigualdad, de la injusticia y la falta de amor. 

Jesús manifestó una predilección muy especial por los pobres y no cesó jamás de hacer obras de caridad. Para salvarnos, Dios se acercó a nosotros, vino a vivir con nosotros y entre nosotros. Pero no se detuvo ahí: mediante su muerte y resurrección, y por su infinito amor, nos liberó a todos de la pobreza, al restaurar nuestra dignidad humana. 

La caridad acerca a los que están lejos. La caridad iguala, dignifica y comparte. Como seguidores suyos estamos llamados a hacer lo mismo: a acercarnos a los pobres y devolverles su dignidad mediante la caridad y el amor. 

Por eso, la fe por la caridad del cristiano no puede ser vivida de una forma individual ni privada; inherente a ella, va asociada una solidaria dimensión social que conduce al amor hacia todos los hombres, sobre todo hacia los que sufren.
Cuando oímos o hablamos de caridad, casi siempre pensamos en dinero, ayuda material y limosna. Y es del todo correcto: son las obras de misericordia corporales, pero hoy quiero hacer hincapié en las obras de misericordia espirituales, a las que los Santos Padres y la Tradición de la Iglesia otorgan mayor importancia, si cabe: 

- Enseña al que no sabe pero sin dar lecciones a todo el mundo. Primero debo dejarme enseñar, debo aprender a saber escuchar y agradecer lo que aprendo. Todos necesitamos aprender unos de otros, el padre del hijo, el profesor del alumno y el obispo del laico. Enseña, sí, al que no sabe, pero sin humillarle. Enséñale a saber. Y hazlo gratis, sin buscar nada a cambio.

- Aconseja al que lo necesita, pero sin paternalismo, pero cuando el otro te lo pida, o lo quiera, o de verdad lo necesite. Da un consejo, pero también siempre debes estar dispuesto a recibirlo. 

- Corrige al que yerra desde la humildad, reconociendo que también tú te equivocas, y desde el amor, no para herir al hermano sino para salvarlo. Y además hazlo de manera cariñosa, delicada y con simpatía. 

- Perdona las ofensas. Esto es de lo más difícil. Qué propensos somos a la venganza y al resentimiento!!! Jesús nos dio un ejemplo maravilloso: “Perdona setenta veces siete”. Perdona y olvida. Perdona y ama. Y perdónate también a ti mismo.

- Consuela al que está triste.  ¡Qué fácil y qué bonito resulta hacer felices a los demás!. A veces, basta una palabra, una sonrisa, una explicación, un desahogo, un gesto de cariño

- Sufre con paciencia las flaquezas de tu prójimo porque todos las tenemos, nadie somos tan perfectos ni tan imperfectos como podríamos pensar. Lleva con paciencia las flaquezas del prójimo (y las tuyas) para crecer en el amor y la misericordia. Y llévalas también con humor. 

- Ruega a Dios por los vivos y muertos. Rezar no debe ser una rutina. Rezar es amar. Cuando rezas por alguien te solidarizas con él, lo quieres como a ti mismo. No rezas solo para ablandar el corazón de Dios, sino para agrandar el tuyo. Rezar es llenar tu corazón de nombres. Rezar por los demás te hace bien a ti mismo, porque te ayuda a amar y te compromete para hacer realidad aquello que pides. 

En cuanto a las obras de misericordia corporales, también es conveniente examinar su faceta espiritual:

- Visita y cuida a los enfermos. No visites desde lejos, por cumplir. Visita con cercanía y con pasión y que tu acompañamiento suponga comunicación, ayuda, cuidado, ternura, consuelo, confianza. Los enfermos no están sólo en los hospitales; también están en casa, en el trabajo y en la calle. 

- Da de comer al hambriento. Compartir es hacerse pan y pan partido, como hizo Jesucristo. El pan es fraternidad y es vida. El pan partido y compartido es amor. Alimenta el espíritu de los que no conocen a Cristo.

- Da de beber al sediento. Dar un vaso de agua es fácil y es loable. Saciar otra sed más profunda es difícil. Saciar la sed definitivamente es imposible. Pero tú puedes ayudar a hacer posible el milagro del agua, anunciando a Jesús. 

- Da posada al peregrino. Hoy no resulta fácil abrir la puerta de la casa, ni la de nuestro coche, ni la de nuestro corazón. Son muchos los peregrinos que llaman a nuestra puerta: mendigos, transeúntes, extranjeros, refugiados, drogadictos... Todo el que se acerca a mi (mi hijo, mi padre, mi hermano, mi vecino) es un peregrino, que a lo mejor sólo me pide una palabra, una sonrisa o una escucha. 

- Viste al desnudo. Es obvio que no solo se refiere a vestir literalmente al desnudo, puesto que por nuestros barrios nadie va sin ropa. Más bien, se trata de vestir al prójimo con honor, cubrirle con respeto y proteger su desnudez con el manto de la caridad. Pero cuidado! hay algo mucho más grave que dejar de vestir al desnudo... desnudar al vestido. 

- Redime al cautivo. No se trata de generar motines y excarcelar a los presos como pretenden algunos políticos recién aterrizados; sino de aliviar, orientar y liberar a todos los cautivos: desde el preso al drogadicto, desde el avaricioso al consumista, desde el lujurioso al hedonista, desde el fanático al intolerante. 

- Entierra a los muertos. Para eso ya están las funerarias. Envuelve a los difuntos en la oración esperanzada, en el amor y el agradecimiento. El problema no está tanto en los que se van, sino en los que se quedan. Permanezcamos cerca de los que sufren por una muerte de un ser querido. Demos el "pésame" o “acompañemos en el sentimiento”, pero no como rutina o como palabras vacías.

Personalmente, admiro el esfuerzo y el sacrificio de las innumerables personas que, a diario, realizan obras de caridad, tanto corporales como espirituales, tanto aquí o como allí, tanto cerca o como lejos. Creo que ponerlas en práctica supone la mayor expresión del amor infinito heredado de nuestro Padre y símbolo evidente de que somos auténticos seguidores de Jesucristo.

El apóstol Lucas nos advierte la falta de caridad, a lo largo de casi todo del capítulo 12 de su evangelio, por eso me pregunto… 

¿Para quién será lo que acumulo? 
¿Puede la riqueza material añadir un solo segundo a mi vida? 
¿Dónde tengo yo mi tesoro? 
¿Dónde tengo mi corazón?