¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.
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jueves, 8 de enero de 2026

PESEBRE Y SAGRARIO, UNA MISMA ADORACIÓN

"En su presencia se inclinen las tribus del desierto; 
sus enemigos muerdan el polvo; 
los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo. 
Los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; 
póstrense ante él todos los reyes, y sírvanle todos los pueblos"
(Sal 71,9-11)

El pasado seis de enero celebramos la Epifanía del Señor, es decir, la manifestación de Dios al mundo. La Iglesia nos invita a meditar el relato evangélico de Mateo 2,1-12 sobre los magos (magoi, en griego, no reyes) que vienen en busca de una estrella. 

La estrella muestra un hecho significativo: en el momento del nacimiento de Jesús se produjo una gran conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, y que algunos sostienen sucedió en el año 7 a.C. 

La custodia del Santísimo tiene forma de estrella (y de corona de espinas) y su luz representa a Cristo, el Dios encarnado, quien guía a la humanidad en la oscuridad del mundo. 
   
El Ángel representa la voz de Dios, el Espíritu Santo, el mensajero que trae buenas noticias y paz.

El portal de Belén representa a la Iglesia, una gruta iluminada por la luz de Cristo, que nos muestra el camino de la salvación, nos hace coherederos y nos forma en un solo cuerpo. 

La Virgen María y san José representan la pureza, la fidelidad y la obediencia a la voluntad de Dios

El Buey y la Mula representan a la creación natural, calentando con su aliento al Niño.

Los pastores representan a los bienaventurados limpios de corazón y pobres de espíritu que ven a Dios (Mt 5,3.8). Son el pueblo humilde y sencillo que reconoce a Dios.

Los magos representan la universalidad de la salvación. Simboliza a los no judíos, a los gentiles (cf. Ef 3,6), a los cristianos que miran al cielo, que buscan e interpretan los signos de los tiempos a la luz de Dios, que reconocen e identifican la presencia del Reino de Dios en el mundo, que se ponen en camino, que se llenan de alegría, proclaman y adoran al Salvador.
Los regalos manifiestan quién es Jesús. Oro, propio de los reyes y sacerdotes; incienso, en reconocimiento de su divinidad; y mirra, en alusión a su humanidad y el anuncio profético de su pasión y muerte por nuestra salvación.

Herodes representa a aquellos que sienten miedo ante la presencia de Dios y perciben una amenaza a su poder o a su comodidad. 

Los sumos sacerdotes y escribas representan a aquellos que aun conociendo las coordenadas del nacimiento del Cristo, son incapaces de comprometerse, de ponerse en movimiento, en acción; ni a dar el gran salto de la conversión. 

Los sabios representan a aquellos que guiados por la luz de la razón, dada por la estrella, complementan su saber con la luz de la revelación, dada por la Escritura, y continúan su búsqueda con mayor tesón.

Ser "magos" hoy es buscar y seguir a Cristo, es ponernos en camino. Supone desprendimiento, salir de nosotros mismos y dejar las comodidades y seguridades para abandonarnos en Dios; implica superar nuestros miedos y perezas para aceptar la novedad que Cristo nos ofrece.

Frente al misterio de un Dios hecho carne en la mayor vulnerabilidad y humildad, la respuesta de los "magos", de los cristianos es adorar.  Entonces, me pregunto ¿Dónde está Jesús para mí? ¿Dónde lo busco? ¿Dónde lo encuentro? ¿Dónde lo adoro?

El misterio de la Epifanía del Señor es, a la vez, un relato simbólico y prefigurativo, cristológico y eucarístico, con un cierto sabor oriental que nos dirige al Santísimo Sacramento del Altar:

Belén y Eucaristía
Belén (Betlehem) significa en hebreo "Casa del Pan". Jesús se presenta como el alimento que sacia el hambre del mundo. En el Altar, esa promesa se cumple plenamente en la Eucaristía.

Pesebre y Sagrario
Dios elige manifestarse en la pobreza de un pesebre de pajas y madera; hoy elige un trozo de pan y un cofre de metal (el Sagrario). 

En la humildad del pesebre, Dios se hace vulnerable como un niño; en la Hostia, se hace frágil al punto de dejarse consumir, guardarse o incluso ser ignorado. 

Fe
Los pastores y los magos tuvieron una gran fe para reconocer a Dios en un bebé. Del mismo modo, los cristianos tenemos fe para reconocer a ese mismo Dios bajo las especies del pan y el vino. 

Ambos son misterios de anonadamiento (kénosis): Dios se abaja para que no tengamos miedo de acercarnos a Él.

Adoración
La actitud ante el portal debe ser la misma que ante la custodia: la adoración silenciosa.  Ante el Santísimo, los cristianos transformamos nuestros corazones en un "Belén actual" donde Jesús nace de nuevo para iluminar nuestras vidas.

Para la reflexión:
¿Qué “estrellas” aparecen en mi vida? 
¿Veo la luz de Cristo a través de mis circunstancias y a través de las personas que Dios pone en mi vida? 
¿Soy una “estrella” que conduce a Jesús, en mi entorno familiar, laboral, social, eclesial...?

domingo, 1 de enero de 2017

EL NACIMIENTO DE JESÚS PUSO AL MUNDO PATAS ARRIBA

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El Evangelio de San Lucas nos muestra las características asombrosas e inauditas del plan salvífico de Dios para la humanidad, a través del nacimiento de Jesús.

Jesús nació en una aldea extraña simbolizando 
que Él no es de este mundo. Nació en un pesebre (en una cuadra) sucio y maloliente simbolizando que quiso hacerse sitio en el corazón humano. Nació en el seno de una familia pobre y humilde, rodeado de personas "non gratas" para el pueblo judío que simboliza a quienes primero Dios dirige su mirada misericordiosa.

Esto debe hacernos discernir y pensar en el cambio de valores que hay en la figura de Jesucristo y en su mensaje. Ya desde su nacimiento Cristo no pertenece a ese ambiente, que según el mundo es importante y poderoso. Y, sin embargo, precisamente este hombre irrelevante y sin poder se revela como el realmente Poderoso, como aquel de quien a fin de cuentas todo depende.

Un ángel es quien anuncia al mundo la llegada de Dios y lo hace a través de unos pastores. Según el evangelista "en torno al ángel apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres en quien él se complace”.

Lucas nos dice que los ángeles "hablan", aunque evidentemente, el habla de los ángeles es un cantar, en el que se hace presente de modo palpable todo el esplendor de la gran alegría que ellos anuncian.

Dios, que siempre hace todo nuevo, asombroso y completamente diferente al pensamiento humano, vendría al mundo de una forma que la mentalidad de la época (incluso la de hoy), no entendería. Y es que Dios envió a Jesucristo para poner el mundo patas arriba a través de:

Una virgen

Lucas nos da una versión más detallada de la historia del nacimiento de Jesús que los otros evangelios. 

Sabemos que María era una muchacha humilde y desconocida, que vivía en una zona menos conocida de Israel (Nazaret), cuando el Ángel del Señor le comunicó la noticia de que todo un Dios iba a ser concebido dentro de ella, de que lo imposible para el hombre no lo es para Dios y a pesar de ser virgen concebiría un hijo.

Lucas nos dice que el ángel vino a una “virgen”, no a otro tipo de mujer, sino a una mujer sexualmente pura. No es casualidad que en el mismo texto se repite dos veces la palabra “virgen” para describir la clase de persona que fue escogida por Dios para su propósito eterno. Esto significó que Dios envió al que es hoy nuestro Salvador a través del vientre de una mujer virgen para que tuviera un cuerpo humano, pero no nuestra naturaleza, en lo que respecta al pecado. A través de la concepción virginal, Dios le dio un cuerpo y su propia naturaleza humana a su Hijo. 


No sólo se trata de un hecho milagroso, sino que la idea de que una niña tan pobre jugara un papel tan importante en la llegada de Dios a la Tierra, para convertirse en la madre del Mesías es inaudita y sorprendente para la mentalidad judía, puesto que el centro de la vida de Israel era Jerusalén, y dentro de la ciudad, el Templo, morada santa de Dios.

Es pues algo inconcebible para una mente judía pensar que Dios enviaría al Mesías, a Cristo a la tierra en el seno de una familia pobre y que nacería en una cueva sucia y maloliente, en lugar de en Jerusalén...

La Virgen María representa el modelo más adecuado, bello y puro para que el Dios del Universo venga al mundo. 

Unos pastores

Fijémonos también en los pastores, a quienes se les aparecen ángeles que les comunican, en primer lugar, la gran noticia del nacimiento de Jesús. ¿Por qué a los pastores en primer lugar? ¿No le correspondería tal derecho al Sumo sacerdote de Jerusalén?

Habitualmente, tenemos una imagen de los pastores dulce y pura pero la realidad era que, para el pueblo judío y sus dirigentes religiosos, los pastores eran personas de la más baja condición social, sucios, despreciados y considerados impuros, al vivir entre animales y muy alejados del Templo Santo de Dios. Algo que en el pueblo de Israel era de suma importancia. 


Una vez más, vemos como Dios en su infinita sabiduría hace realidad su sentencia de "que los últimos serán los primeros", sacando a la gente del escalafón social más bajo y colocándola en los puestos de vanguardia, en la historia más increíble que el mundo haya visto y oído.

Los pastores son los primeros en recibir la gran noticia porque "están en vela", tienen una fe sólida que les mueve a salir corriendo hacia donde les ha nacido el Salvador.

Estos hechos constituyen la coherencia de la posterior conducta de Jesús: incluso durante sus primeros momentos en la tierra, Jesús eligió a los marginados, a los pobres y a los humildes para que fueran los protagonistas de su historia. 

Los pastores representan a las almas sencillas, los pobres, los predilectos del amor de Dios.

Una cueva

El Reino de Dios fue revelado en un pueblo de orden secundario, Belén; nuestro Salvador vino al mundo a una cuadra (establo) mugrienta, sucia, fría y maloliente; y el Dios del Universo se abajó a nuestra impureza e indignidad, al nacer entre animales y porquería.



En el Antiguo Testamento, el profeta Isaías ya habló sobre el buey y el asno que están junto a Jesús en su nacimiento: "Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo" (Isaías 1, 3).

Jesús no sólo vino a un sitio recóndito, un lugar sucio, entre los pobres y los indignos, entre animales, sino que además lo hizo en la oscuridad de la noche, sin hacer ruido y sin que lo supiera demasiada gente

¿No es paradójico? Dios, en su infinito amor misericordioso viene al hombre despojándose de su poder, gloria y estatus, y se hace impuro, pobre y humilde para acercarse a nosotros. Y lo hace sin alardes.

La cueva (portal, cuadra, establo) representa la indignidad del corazón humano ante los ojos de Dios. Y aún así, Él quiere habitar en ella.

Y es que Jesús vino a la tierra para traer salvación cambiando los roles, redefiniendo los méritos y invirtiendo la importancia de la pirámide social y poniendo la mentalidad del hombre al revés.


Una estrella

Benedicto XVI, en su libro "La infancia de Jesús"explica que entre los años 7-6 a. C., se considera el momento verosímil del nacimiento de Jesús.

Resultado de imagen de supernova de belenDurante ese período, se produjo una conjunción de los planetas Júpiter, Saturno y Marte en el signo zodiacal de Piscis. Según el astrónomo Johannes Kepler, a ese fenómeno, reflejado también en "tablas cronológicas chinas" se añadió la aparición de una supernova creando un acontecimiento astronómico muy singular.

El Papa emérito también señala que la paradoja de que Jesús haya nacido seis años antes de la "era cristiana" se debe a un error de cálculo del monje Dionisio el Pequeño, quien hizo en el siglo VI la conversión del calendario basado en la coronación del emperador Diocleciano a uno nuevo centrado en el nacimiento de Jesucristo.

Unos Magos


La tradición ha ido enriqueciendo la figura de los Reyes Magos. En un principio, y según relata el Evangelio de Mateo, las personas que iban a adorar a Jesús eran Magos de Oriente.

Sin embargo, en el Salmo 72 y en el Libro del profeta Isaías en el Antiguo Testamento se menciona "a unos reyes que venían de Oriente y le traían regalos".

Los hombres de los que habla Mateo no eran únicamente astrónomos. Eran sabios persas que, aunque no pertenecían a la clase sacerdotal, tenían sin embargo, un conocimiento religioso y filosófico muy desarrollado.

Según Benedicto XVI, estos hombres representaban "el dinamismo inherente a las religiones de ir más allá de sí mismas; un dinamismo que es la búsqueda del verdadero Dios". 

Los Reyes Magos representan a los buscadores de la verdad propios de todos los tiempos.


Unos regalos


El Papa emérito Benedicto XVI en su libro sobre Jesús explica que "ante el niño regio, los Magos adoptan la proskýnesis, es decir, se postran ante él"

De ahí se explica que los regalos que ofrecen los Magos no son dones prácticos, que en aquel momento tal vez hubieran sido útiles para la Sagrada Familia.

Los regalos representan un reconocimiento de la dignidad regia de aquel a quien se ofrecen:
  • el oro hace referencia a la realeza de Jesús.
  • el incienso hace referencia a su dignidad de Hijo de Dios. 
  • la mirra hace referencia al misterio de su Pasión.