¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.

viernes, 5 de diciembre de 2025

ISRAEL EN TIEMPOS DE JESÚS

En tiempos de Jesús, Palestina era una región del Imperio Romano dividida en cuatro provincias: Judea, Galilea, Samaria y Perea.

El control político y económico lo ejercían gobernadores imperiales y reyes "aliados" locales, mientras que el poder religioso estaba en manos de las autoridades sacerdotales judías. 

Fenicia
Provincia romana (no perteneciente a Palestina) organizada en ciudades-estado costeras e independientes que compartían cultura y lengua comunes y que vivían, fundamentalmente, del comercio marítimo.
Tiro ("roca"): Ciudad cananea situada en la costa del mar Mediterráneo, a 35 km al sur de Sidón, célebre por comercio y por la producción de tinta púrpura

Sidón ("pesca"): Ciudad portuaria cananea al norte de Tiro y 50 km al sur de Beirut, punto neurálgico del comercio mediterráneo donde nació Jezabel, esposa del rey Acab, quien promovió la idolatría en Israel 

Jesús comparó Corozaín, Cafarnaúm y Betsaida con Tiro y Sidón (Mt 11,20–22Lc 10,13-14)
Curó a la hija de una mujer cananea (Mt 15,21–28)

Biblos ("libros"): Puerto comercial fenicio a 30 km de Beirut desde donde se exportaba el papiro y la piedra para el Templo de Salomón (Ez 27,9)

Beirut ("pozos"): importante centro comercial y jurídico de la costa libanesa, famoso por su Escuela de Derecho a finales del s. I d.C., situado a 30 km de Biblos y 50 km de Sidón. 

Perea
Provincia rural situada al este del río Jordán, y aunque la Biblia no la menciona explícitamente, se refiere a ella como el lugar "más allá del Jordán" o "Al otro lado del Jordán" (Mt 4,15.25; 19,1; Mc 3,8; 10,1; Lc 6,17; Jn 1,28; 3,26; 10,40).
Pella ("casa de refugio"): Importante ciudad de la Decápolis, al sur del Mar de Galilea, en Transjordania, donde Jesús ejerció su ministerio público (Jn 10,40) y a donde huyeron los cristianos de Jerusalén antes de su destrucción (70 d.C.)

Betábara ("casa del vado"): Lugar, "al otro lado del Jordán" (al este), en la actual frontera con Jordania, por donde los israelitas cruzaron a la Tierra Prometida
Juan el Bautista se proclama profeta: la voz que clama en el desierto” (Jn 1,19–28Is 40,3) y bautiza a Jesús en el Jordán, anunciando: "Este es el Cordero de Dios..." (Jn 1,29–34)

Maqueronte ("espada"): Fortaleza, en las montañas de Moab y al este del Mar Muerto, donde Herodes Antipas encarceló y decapitó a Juan el Bautista (Mt 14,6-10)

Galilea
Provincia situada al norte de Israel, gobernada por Herodes Antipas, tetrarca judío vasallo de Roma, y formada por una zona montañosa al oeste (Naín, Caná, Séforis, Nazaret), mientras que el este es un llanura (Tiberíades, Magdala, Corazín, Betsaida) con Cafarnaúm dominada por el Monte Tabor, de 600 m de altura, y bañada por el mar de Galilea, de 21 km de largo por 12 de ancho, a 210 m bajo el nivel del mar.

Los galileos eran en su mayor parte campesinos y pescadores, de ahí que la mayor parte de las parábolas de Jesús tengan como marco la vida pesquera o agrícola.
Nazaret ("retoño"): Ciudad donde Jesús vivió su infancia y juventud (Mt 2,19–23Lc 2,51–52) y donde se cumplió la profecía de Isaías (Is 11,1)
Anunciación a María y José (Mt 1,18–25; Lc 1,26–38; 2,4–5)
Anuncio mesiánico y rechazo de sus coetáneos (Lc 4,14–32)

Cafarnaúm ("pueblo de Nahún"): Ciudad de pescadores a 2,5 km de Tabgha (Mt 4,1311,23-24), donde vivía la suegra de Pedro (Mt 8,14)
Residencia de Jesús durante gran parte de su ministerio público (Lc 4,31; 10,15Jn 2,12)
Jesús llama a Mateo a ser uno de sus apóstoles (Mt 9,9)
Discurso sobre el pan de vida (Jn 6,22–65)
Jesús enseñó en su sinagoga (Mc 1,21-22)
Jesús preguntó a los discípulos sobre qué discutían por el camino (Mc 9,33)
Pedro tomó el dinero de la boca de un pez para pagar impuestos (Mt 17,24–27)
Jesús curó a un paralítico (Mt 9, 1–7; Mc 2,1–12)
Jesús curó al criado de un centurión, a la suegra de Pedro y a muchos endemoniados (Mt 8, 5–15; Mc 1,30-34; Lc 7,1-9Jn 4,46-54)
Jesús curo a ciegos y expulsó a un demonio (Mt 9,27–33)
Jesús curo a un hombre con la mano seca en Sabbat (Mt 12,9–13)

Tabgha ("siete fuentes"): Lugar en la costa norte del Mar de Galilea, a 3 km al oeste de Cafarnaúm, cerca del monte de las Bienaventuranzas (meseta de Corazim)
Jesús entregó a Pedro la autoridad de su Iglesia (Mt 16, 13-19
Jesús multiplicó los panes y los peces (Mt 14,13-21; Mc 6,30-44; Lc 9,10-17; Jn 6,1-13)

Cesarea de Filipo - Paneas ("pan"): Ciudad situada al norte de los Altos del Golán, al pie del monte Hermón, ampliada y renombrada así por Filipo, hijo de Herodes el Grande, en honor al emperador Tiberio César 
Pedro confesó a Jesús como el Cristo, quien le prometió las llaves del reino (Mt 16, 13–20)
Jesús anticipó su muerte y resurrección (Mt 16, 21–28)
Jesús pasó allí la mayor parte de Su vida y ministerio en Galilea (Mt 4, 23–25)
Jesús elige y envía a los Doce Apóstoles (Mc 3,13–19)
Jesús resucitado se aparece a los Apóstoles (Mt 28, 16–20

Meseta de Corazim ("bosques"): Meseta volcánica situada a 3 km al norte de Cafarnaúm donde estuvo ubicada la ciudad de Corazim (Mt 11,21)
Jesús la denunció junto con Cafarnaúm y Betsaida porque sus habitantes no se convirtieron a pesar de haber presenciado sus milagros
Probablemente, Jesús pronunció allí el Sermón del Monte: las Bienaventuranzas (Mt 5, 3-12)
Jesús curó a un leproso (Mt 8, 1–4)

Monte Tabor ("altura"): Monte de 575 m situado al este del Valle de Jezreel, a 17 km al oeste del Mar de Galilea, donde tuvo lugar la batalla de Barac y la profetisa Débora contra el ejército cananeo del rey Yabin, comandado por Sísara (Jue 4,1-24)
Jesús se transfigura delante de Pedro, Santiago y Juan (Mt 17, 1–13; Mc 9,2-3

Mar de Tiberíades, de Galilea o Genesaret ("forma de arpa"): Lago de agua dulce en cuya orilla ponentina se sitúa la ciudad de Tiberíades, construida por Herodes Antipas en honor al emperador romano Tiberio
Jesús enseñó desde la barca de Pedro (Lc 5, 1–3Mt 13,1-2
Jesús llamó a Pedro, Andrés, Santiago y a Juan a ser pescadores de hombres (Mt 4, 18–22; Lc 5,1–11)
Jesús calmó la tempestad y anduvo sobre el mar (Mt 14,22–32, Lc 8,22–25)
Jesús resucitado se apareció a sus discípulos (Jn 21,1-25). 
Betsaida ("casa de pesca"): Centro pesquero y agrícola situado en la llanura del mar de Galilea y ciudad natal de Pedro, Andrés y Felipe (Jn 1,44)
Jesús alimentó a 5.000 hombres (Lc 9,10–17; Jn 6,1–14)
Jesús curó a un ciego (Mc 8,22–26)

Magdala ("torre de los peces"): Ciudad de pescadores en la costa occidental del Mar de Galilea donde nació María Magdalena, destruida durante la rebelión judía en el 66 d.C.
Jesús se retiró allí tras haber alimentado a los 5.000 (Mt 15,32–39)
Los fariseos y saduceos le pidieron a Jesús que les mostrase una señal del cielo (Mt 16,1–4)
Jesús expulsó siete demonios de María Magdalena (Lc 8,1-2Mc 16,9)

Caná ("caña"): Ciudad cercana a Nazaret, cuna natal de Natanael o Bartolomé (Jn 21,1-2) y de Simón el zelote (Mt 10,4)
Jesús realizó su 1º milagro de Jesús: conversión del agua en vino (Jn 2, 1–11
Jesús curó al hijo del noble que estaba en Cafarnaúm (Jn 4,46–54)

Naín ("bello prado"): Aldea situada al sur de Nazaret, a 40 km de Cafarnaúm, donde Jesús resucitó al hijo único de una viuda (Lc 7,11-17)

Séforis: Capital política, económica y administrativa de Galilea durante el reinado de Herodes Antipas. Algunos sugieren que es mencionada implícitamente en el Sermón de la Montaña ( Mt 5,14) y que es la ciudad natal de la virgen María y residencia de sus padres, san Joaquín y santa Ana

Samaria
Provincia situada entre Galilea (al norte) y Judea (al sur), de población no "puramente" judía puesto que desde el año 721 a. C. (invasión asiria), se habían instalado allí emigrantes de origen asirio que se habían mezclado con otros israelitas, de tal forma que coexistían diferentes etnias y creencias, por lo que eran considerados por los judíos un pueblo impuro ya que su sangre estaba contaminada por la de otros pueblos extranjeros, aunque ellos se consideraban los auténticos israelitas descendientes de su "padre" Jacob.
Sicar ("locura", "mentira"): Ciudad donde se encontraba el pozo de Jacob (en el terreno que Jacob le dio a su hijo José) y cercana a la antigua ciudad de Siquem , donde Jesús se encuentra con la samaritana y la revela su naturaleza divina (Jn 4,5-26)

Siquem ("hombro"): Ciudad-santuario situada entre los montes Ebal y Guerizim, escenario de eventos cruciales de Israel, pactos y promesas divinas (promesa de la Tierra prometida a Abrahán) y donde la samaritana le pregunta a Jesús por el culto verdadero (Jn 4,20)

Monte Guerizim ("bendiciones"): Monte fértil y exuberante de 850 m de altura, frente al monte Ebal y a 48 km de Jerusalén, símbolo de la obediencia y la confianza en Dios, donde los israelitas debían pronunciar las bendiciones tras la conquista de la Tierra Prometida (Dt 11,29)
Abraham y Jacob construyeron allí un altar (Gn 12,6-733,18-20).
Lugar sagrado del templo samaritano, restaurado por Herodes el Grande en el año 30 a.C. 
Lugar de acampada de los apóstoles durante su estancia en Samaria
Monte Ebal ("maldiciones"): Monte rocoso, árido y estéril, de 950 m de altura, frente al monte Guerizim, símbolo de la idolatría y la desobediencia a Dios, donde los israelitas debían pronunciar las maldiciones por la desobediencia a Dios (Dt 27,26-28) y donde Josué construyó un altar con una copia de la Ley de Moisés (Jos 8,30-32)

Judea
Provincia gobernada por Poncio Pilato, prefecto/procurador romano y configurada por montañas que forman un macizo cerrado y accidentado. Al sur y al este hay grandes zonas desérticas. 

Los judíos eran, en su gran mayoría, campesinos que cosechaban aceitunas, uvas, dátiles, higos y legumbres, y ganaderos que destinan la mayor parte del ganado para los sacrificios en el Templo.
 
Jericó ("ciudad de palmeras"): Ciudad situada en el valle del Jordán y oasis muy fértil a 250 m bajo el nivel del mar, comunicada con Jerusalén, a través del desierto de Judá, por una ruta accidentada y peligrosa, propicia al bandidaje y mencionada en la parábola del buen samaritano
Jesús cenó con Zaqueo, “el publicano”, rico recaudador de impuestos (Lc 19,1–10)
Jesús pasó por Jericó en su camino a Jerusalén
Jesús curó al ciego Bartimeo (Lc 18,35–43)
Efraím del desierto ("fructífero"): Aldea situada en una región montañosa salvaje y sin cultivar, a 20 km al noreste de Jerusalén, donde Juan el Bautista predicó (Mt 3,1–4), donde 
Jesús ayunó durante cuarenta días y fue tentado (Mt 4,1–11)
Jesús se retiró allí con sus discípulos antes de la Pascua (Jn 11,54)

Emaús ("primavera templada"): Aldea natal de Cleofás, discípulo de Jesús, situada a unos 12 km (60 estadios) de Jerusalén (Lc 24,13) donde Jesús resucitado se apareció a dos de sus discípulos (Lc 24,13–32)

Betfagé ("casa de higos"): Aldea situada en la ladera oriental del Monte de los Olivos, cerca de Betania, a 1 km de Jerusalén, distancia que se permitía caminar en sábado, donde dos discípulos obtuvieron el borrico para que Jesús entrara en Jerusalén (Mt 21,1–11Mc 11,1-7; Lc 19,29-35), cumpliendo la profecía de Zacarías (Zac 9,9)

Betania ("casa de dátiles"): Ciudad-casa de retiro, descanso y hospitalidad situada en la ladera suroriental del Monte de los Olivos, a 15 estadios (3 km) al este de Jerusalén (Jn 11,18), cuna natal de María, Marta y Lázaro, amigos de Jesús (Jn 11,1)
María escucha a Jesús, mientras Marta se lo recrimina a Jesús (Lc 10,38–42)
María le unge los pies a Jesús (Mt 26, 6–13; Jn 12,1–8)
Jesús resucitó a  Lázaro (Jn 11,1–44)
Jesús ascendió al cielo (Hch 1,9–12)

Belén ("casa de David"): Aldea natal de Jesús (Lc 2,1–7situada a unos 8 km de Jerusalén (Lc 2,4-11.15)
Los ángeles anunciaron a los pastores del nacimiento del Salvador (Lc 2,8–20)
La estrella que guió a los Reyes Magos hasta Jesús (Mt 2,1–12)
Herodes ordenó la matanza de los inocentes (Mt 2,16–18)
Jerusalén ("casa de paz"): Ciudad santa situada a 750 m sobre el nivel del mar estaba dividida en:
  • Ciudad Alta, donde residía la aristocracia sacerdotal, los terratenientes ricos y las élites colaboradoras con el poder romano, como los publicanos que recaudaban los impuestos o vigilaban las aduanas
  • Ciudad Baja, donde vivía el pueblo formado por campesinos y jornaleros, artesanos y posaderos, comerciantes y mercaderes, esclavos y una gran cantidad de pobres y mendigos que dependían de la limosna
La vida religiosa y espiritual se desarrollaba en torno al Templo a través de cuatro grupos religiosos:
  • Fariseos: laicos y escribas, estrictos observantes de la ley oral y escrita.
  • Saduceos: élite sacerdotal y aristocrática, colaboradora de las autoridades romanas para mantener su estatus y que conformaba el Sanedrín, con Caifás como Sumo Sacerdote (18-37 d.C.)
  • Esenios: ascetas que vivían en barrios separados (guetos) o fuera de las ciudades (como en Qumrán) esperando la intervención divina y el fin de los tiempos
  • Zelotes: radicales independentistas en lucha armada contra Roma
Monte Moria - Templo Sión ("casa de Dios"): Monte sagrado de Jerusalén en el que se construyó el 1º templo de Salomón (1 R 6, 1–102 Cro 3,1), único lugar de culto, adoración, sacrificio y presencia de Dios
Destruido (587 a.C.) por los babilonios bajo el mando de Nabucodonosor (2 R 25,8–9), reconstruido por Zorobabel en el año 515 a.C. (Esd 3,8–10; 5,2; 6,14–16) y ampliado por Herodes el Grande (17 a.C.) 
Destruido definitivamente  (70 d. C.) por los romanos bajo el mando de Tito, según anunció Jesús (Mt 24,1-2; Mc 13,1-2; Lc 21,5-6)
El Arcángel Gabriel prometió a Zacarías e Isabel el nacimiento de su hijo (Lc 1,5–25)
Jesús fue presentado a los 8 días de su nacimiento (Lc 2,22–39) 
Jesús purificó el templo (Mt 21,12–16; Jn 2,13–17).
Jesús enseñó en el templo en diversas ocasiones (Mt 21,23–23,39; Lc 2,41–50; Jn 7,14–8,59)
El velo del templo se rasgó tras la muerte de Jesús y los muertos resucitaron (Mt 27,51-53)

El templo amurallado de Jerusalén constaba de 8 puertas de acceso, cada una de ellas con un significado simbólico profundo:

Al Este, tres puertas:
  • Puerta Dorada o de Oriente: acceso al templo y reservada para el personal del mismo. Fue por donde entró Jesús el Domingo de Ramos. Recibe varios nombres:
    • Puerta Oriental (o Susa), según Ezequiel, por donde entraría el Mesías (Ez 44,1-3). 
    • Puerta Dorada (o de la Misericordia), llamada así en la época califal y cerrada desde entonces. 
    • Puerta de la novilla roja, por donde se sacaba una novilla para sacrificarla en el monte de los olivos y con sus cenizas preparar el agua lustral-bendita (Nm 19,1-22)
    • Puerta Hermosa: representaba la mendicidad y dependencia del hombre ante Dios, y donde los mendigos se sentaban para pedir limosna. Allí, Pedro y Juan sanaron a un hombre cojo de nacimiento (Hch 3,1–10)
  • Puerta de la Fuente o Puerta de las Aguas: acceso al templo desde la fuente de Gihon (extramuros), donde se celebraban las asambleas públicas y donde Esdras leyó e interpretó la ley de Moisés al pueblo (Neh 8,1–8)
  • Puerta del Chivo Expiatorio (o de las Ovejas): acceso desde la ruta de Betania a los sótanos del templo, restringida al oficio del templo y por donde, una vez al año, un macho cabrío era llevado al desierto para Azazel (Lev 16,1-10). 
Actualmente existe una puerta nueva, la Puerta de los leones o de san Esteban, que no existía en tiempos de Jesús porque esa zona quedaba extramuros, y por tanto, no puede corresponder con el lugar en el que fue martirizado Esteban hacia el año 33-35 d.C. Llamada así por los relieves de dos pares de felinos (leopardos o jaguares) que la flanquean. Es la única puerta abierta en la muralla oriental.

Al norte, en el segundo muro (entre el barrio musulmán y el cristiano), una puerta:
  • Puerta de Damasco: la más imponente y ornamentada, orientada hacia el norte en dirección a la ciudad siria de Damasco, uno de los principales accesos a la ciudad y al templo. Probablemente fuera aquí donde se martirizó a Esteban (Hch 7,54-60), y por donde entraba Jesús habitualmente, siguiendo la amplía calle que avanzaba por el torrente del Tyropéon y que cruzaba la ciudad de norte a sur. Existe otra puerta en la esquina noroeste de la muralla, la Puerta Nueva, construida posteriormente (1887)
  • Puerta de Herodes o Puerta de las Flores, por los diseños florales grabados en su fachada y porque conducía a la casa del rey Herodes Antipas.
Al oeste, en la intersección de los dos muros (entre el barrio cristiano y el armenio), una puerta:
  • Puerta de Jaffa: entrada principal para los peregrinos que llegaban desde el puerto de Jaffa, en el mar Mediterráneo, y de los que venían del sur (Belén). Simboliza la conexión de la ciudad con el mundo exterior. Muy cercana a la Torre Hípico (o Torre de David). 
Al sur, dos puertas, ambas en el primer muro y con acceso desde el valle del Hinnon:
  • Puerta de Sión o de los esenios, al suroeste (en el barrio armenio), acceso al Monte Sión, donde se encuentra la Tumba del Rey David
  • Puerta del Muladar (o del estiércol) o Puerta de la Gehena, al sureste (en el barrio judío), al sur de la gran piscina de Siloé, en la desembocadura del Tyropéon, por donde se sacaba la basura de la ciudad para incinerarla en el valle del Hinnon (Gehena). La actual Puerta Dung (‘basura’) está construida mucho más al norte de la original. Es la más cercana al Muro de las Lamentaciones.
Pórtico de Salomón: Columnata cubierta ubicada en el lado oriental del templo, lugar de reunión y enseñanza, donde Jesús se autoproclamó Hijo de Dios por lo que intentaron apedrearlo (Jn 10,22–39) y donde Pedro recibió la llamada a la conversión  (Hch 3,11–26)

Pináculo del templo: Plataforma elevada en la esquina suroeste del monte del templo de Jerusalén, donde los sacerdotes tocaban la trompeta (Shofar) para llamar a la oración, y adonde llevó Satanás a Jesús, desde el desierto, para tentarlo (Mt 4,5–7

Torre (Fuerte) Antonia: Fortaleza situada en la esquina noroeste del templo de Jerusalén que albergaba el Pretorio, donde tuvo lugar el juicio, la condena y la flagelación de Jesús (Jn 18,28–19,16), punto de partida de la Vía Dolorosa Viacrucis, desde donde partió Jesús hacia su muerte

Piscina de Betesda ("casa de misericordia"): Estanque situado en la Puerta de las Ovejas donde los enfermos, ciegos y paralíticos se reunían allí, esperando que el movimiento del agua, provocado por un ángel, les curara. Jesús curó a un paralítico en Sabbat (Jn 5,2–9)

Piscina de Siloé ("gracia enviada por Dios"): Estanque construido por el rey Ezequías en el s. VIII a.C. que servía como "baño ritual" (mikve) para la purificación del pueblo antes de los servicios en el Templodonde Jesús untó barro en los ojos de un ciego y le dijo que se lavara en Siloé, recuperando la vista (Jn 9,1-11)

Fuente de Gihón ("manantial"): Manantial intermitente que surtía agua potable y, a la vez, curativa, y que se almacenaba en la piscina de Siloé a través de un túnel que mandó construir el rey Ezequías (2 Cr 32,30). Allí fue ungido rey Salomón  (1R 1,38–39

Gólgota ("calvario"): Montículo-acantilado en forma de cráneo o calavera, situado extramuros (fuera de las murallas de Jerusalén) donde se realizaban las ejecuciones de los condenados y donde fue crucificado Jesús (Mt 27, 33; Mc 15,22; Lc 23,33; Jn 19,17)

Santo Sepulcro: El cuerpo de Jesús se colocó en el sepulcro de José de Arimatea, miembro del sanedrín y discípulo en secreto de Jesús, oriundo de la aldea con ese nombre (que significa "altura"), situada en los montes de Efraín, a 32 km al noroeste de Jerusalén (Jn 19,38–42), y donde Jesús se apareció resucitado a María Magdalena (Jn 20,1–17)

Getsemaní ("lagar o prensa de aceite"): Huerto de olivos situado a unos 300 m de la Puerta de san Esteban o de los leones, en la base oriental del Monte de los Olivos en Jerusalén, al otro lado del torrente Cedrón (Jn 18,1), donde Jesús sintió agonía y fue consolado por un ángel, y donde fue entregado y arrestado (Mt 26,36–46; Lc 22,39–54)

  
Monte de los Olivos: Monte situado en el valle de Cedrón, al este de Jerusalén, que simboliza la paz, la sabiduría y la abundancia, donde Jesús predijo la destrucción de Jerusalén y del templo (la X legión romana acampó allí en el 70 d.C.) y anunció su 2ª Venida (Mt 24,3–25,46; Zac 14,1-5).

Valle de Hinom - Gehena ("infierno"): Barranco-vertedero situado al suroeste de Jerusalén que tuvo dos propósitos principales:
  • lugar de culto a dioses cananeos y, en particular, al dios Moloc, a quien se ofrecían sacrificios abominables de niños, una práctica prohibida por el rey Josías (2R 23,10; 2 Cr 28,3)
  • vertedero para quemar la basura y los desechos de la ciudad, incluyendo los cadáveres de criminales. 
Por su asociación con el fuego y la putrefacción, Jesús lo usó como una metáfora del infierno  y la condenación eterna en sus enseñanzas (Mc 9,43-48; Mt 23,33)

Casa de Caifás: Lugar donde Jesús fue llevado a testificar ante el sumo sacerdote (Mt 26,57–68) y donde Pedro lo negó tres veces (Mt 26,69–75)

Aposento alto/Cenáculo: Ático ubicado en el barrio esenio de Jerusalén, donde Jesús celebró la Pascua con sus discípulos e instituyó la Eucaristía (Mt 26,20–30), donde lavó los pies de los Apóstoles (Jn 13,4–17) y donde les enseñó (Jn 13,18–17,26)

Palacio de Herodes: Palacio donde fue llevado a testificar ante Herodes, el rey de Judea (Lc 23,7–11)

Lugares de Jerusalén sin especificar: 
Melquisedec gobernó como rey de Salem (Gn 14,18-20)
El rey David tomó la ciudad, que estaba en poder de los jebuseos (2 Sam 5,7; 1 Cr 11,4–7)
El Espíritu Santo se derramó sobre muchos el día de Pentecostés (Hch 2,1–4)
Pedro y Juan fueron llevados ante el concilio (Hch 4,1–23)
Pedro y Juan fueron encarcelados, pero un ángel los sacó de la cárcel (Hch 5,17–20)
Ananías y Safira mintieron al Señor y murieron (Hch 5,1–10)
Los Apóstoles escogieron a siete hombres para que les ayudaran (Hch 6,1–6)
Los judíos apedrearon a Esteban hasta la muerte (Hch 6,8–7,60)
Santiago el menor fue martirizado (Hch 12,1–2)
Un ángel libró a Pedro de la cárcel (Hch 12,5–11
Celebración del 1º Concilio (49 d.C.): la circuncisión de los gentiles (Hch 15,1–29)

miércoles, 3 de diciembre de 2025

LOS PAPAS Y LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

En una sociedad globalizada, materialista y secularizada, la Iglesia Católica se enfrenta al urgente desafío de comunicar el mensaje evangélico a través de la "Nueva Evangelización", un proceso de revitalización de la misión evangelizadora de la Iglesia que se inició el siglo pasado con Pablo VI y Juan Pablo I y que continúa en este con Benedicto XVI, Francisco y León XIV.

La Nueva Evangelización no es un simple cambio de estrategia sino una profunda transformación en la forma de entender, reavivar y vivir la fe de los bautizados y compartir el Evangelio con quienes aún lo desconocen o lo han olvidado.

Los últimos cinco pontífices así lo han declarado:

Pablo VI
Contenido
Precursor de la Nueva Evangelización, la definió como una renovación de la humanidad: la evangelización es testimonio, anuncio explícito, adhesión vital y comunitaria e impulso apostólico.

La Iglesia entera es misionera al testimoniar el amor del Padre: la universal y la particular, el Sucesor de Pedro, los obispos y sacerdotes, los religiosos y consagrados, los laicos, la familia, los jóvenes: 
"La Iglesia tiene que vivir nuevos tiempos de evangelización.
La Iglesia existe para evangelizar"
(Evangelii Nuntiandi, 1975)

Es una exhortación apremiante, bajo el aliento del Espíritu Santo, a ser testigos auténticos, servidores de la verdad, la bondad y la belleza, animados por el amor, con el fervor de los santos y, con el amparo de la Virgen María, estrella y modelo de evangelización.

Mensaje
La Nueva Evangelización es un mensaje de salvación en Jesucristo, de esperanza en el Reino de Dios, de conversión individual y comunitaria, y de liberación, sin reducciones ni ambigüedades.

Está dirigida al mundo descristianizado: los que están alejados, los agnósticos, los ateos, los que han huido a religiones no cristianas, los fieles anestesiados o tibios, los que no practican, etc., a través de:

-El testimonio de vida y una predicación viva
-la liturgialos sacramentos la formación de discípulos misioneros
-la utilización de los medios de comunicación social
-el contacto personal indispensable y lacogida

Juan Pablo II
Contenido
Quiso provocar un movimiento de revisión espiritual y de renovación apostólica en las Iglesias de Europa

“Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, te lanzo,
oh vieja Europa, un grito lleno de amor: 
Vuelve a encontrarte. Sé tú misma.
 Descubre tus orígenes. Reaviva tus raíces. 
Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia 
y benéfica tu presencia en los demás continentes. 
Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de respeto con las demás religiones 
y con las genuinas libertades. 
Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”
(Santiago de Compostela, 1982)

Mensaje
La Nueva Evangelización está destinada, fundamentalmente, a los países del llamado Primer Mundo, más afectados por la secularización de la cultura y de las conciencias, y que parecen ser los primeros necesitados de esta enérgica renovación pastoral.

La Nueva Evangelización es:

 Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión
capaz de adaptarse a las circunstancias de esta nueva etapa histórica 
y de afrontar los nuevos desafíos de este momento ” 
(Asamblea del CELAM, Haití, 1983)

Benedicto XVI
Contenido
Asumió la totalidad de la herencia de Juan Pablo II sobre la nueva evangelización, cuyo objetivo consiste en despertar una fe “viva, consciente y responsable” y una obra común de los obispos, de los sacerdotes, de los consagrados y de los laicos.

Mensaje
Junto al anuncio kerigmático, animó a todos los cristianos a encarnar la vida cristiana en la vida real personal, social y comunitaria: 

“He decidido crear un nuevo Organismo, en la forma de “Consejo Pontificio”, 
con la tarea principal de promover una renovada evangelización 
en los países donde ya resonó el primer anuncio de la fe 
y están presentes Iglesias de antigua fundación, 
pero que están viviendo una progresiva secularización de la sociedad 
y una especie de “eclipse del sentido de Dios”, 
que constituyen un desafío para encontrar los medios adecuados 
para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo” 
(Fiesta de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, 2010)

“Con frecuencia nos preocupamos afanosamente por las consecuencias sociales, 
culturales y políticas de la fe, dando por descontado que hay fe, 
lo cual lamentablemente es cada vez menos realista. 
Se ha puesto una confianza tal vez excesiva en las estructuras 
y en los programas eclesiales, en la distribución de poderes y funciones, 
pero ¿qué pasaría si la sal se volviera insípida? 
Para que esto no ocurra es necesario anunciar de nuevo 
con vigor y alegría el acontecimiento de la muerte y resurrección de Jesucristo, 
corazón del cristianismo, el núcleo y fundamento de nuestra fe, 
recio soporte de nuestras certezas, viento impetuoso 
que disipa todo miedo e indecisión, cualquier duda y cálculo humano. 
La resurrección de Cristo nos asegura que ningún poder adverso 
podrá jamás destruir la Iglesia. 
Así pues, nuestra fe tiene fundamento, pero hace falta que esa fe 
se haga vida en cada uno de nosotros. 
Por tanto, se ha de hacer un gran esfuerzo capilar 
para que todo cristiano llegue a ser testigo capaz de dar cuenta siempre 
y a todos de la esperanza que lo anima” 
(Lisboa, 2010)

Francisco
Contenido
"El mundo debe ver en los cristianos la alegría 
de haber encontrado a Cristo 
con los testimonios de vida, antes que con palabras, 
vistos por el mundo como personas 'creíbles', 
capaces de hablar como Jesús 
el lenguaje de la misericordia"
(Evangelii Gaudium, 2013)

Mensaje
La nueva evangelización es un servicio con tres puntos fundamentales:

-Primacía del testimonio: 

“Testimonios creíbles, que con la vida, hagan visible el Evangelio 
y despierten la atracción por Jesucristo, por la belleza de Dios”
(Evangelii Gaudium, 2013)

-Urgencia en el ir al encuentro

"Salir es la vocación del cristiano. Salir hacia los demás, dialogar con todos,
 tengan más o menos fe, sin miedo y sin renunciar a nuestra pertenencia. 
La Iglesia es enviada a despertar esta esperanza en todas partes, 
especialmente donde es ahogada por condiciones existenciales difíciles, 
a veces inhumanas, donde la esperanza no respira, se sofoca. 
Necesitamos el oxígeno del Evangelio, el soplo del Espíritu de Cristo Resucitado, 
que vuelva a encender los corazones
La Iglesia es la casa en la que las puertas están siempre abiertas 
no solo para que todos puedan encontrar cogida y respirar amor y esperanza, 
sino para que nosotros podamos salir para llevar este amor y esta esperanza. 
El Espíritu Santo nos empuja a salir de nuestro recinto 
y nos guía hasta las periferias de la humanidad”
(Evangelii Gaudium, 2013)

-Pastoral centrada en lo esencial

"Hablar del camino de las periferias no quiere decir que hagamos una pastoral a ciegas. 
La Iglesia no deja un proyecto pastoral al azar, a la improvisación. 
Sobre todo, no lo formula de una manera que no “vuelva a lo esencial” y
 no esté bien centrado en lo esencial, es decir, en Jesucristo. 
No sirve dispersarse en tantas cosas secundarias o superfluas, 
sino concentrarse es la realidad fundamental, 
que es el encuentro con Cristo
con su misericordia, con su amor, 
y amar a los hermanos como Él nos ha amado. 
Un encuentro con Cristo que también es adoración, palabra poco usada 
¡Adorar a Cristo! 
Un proyecto animado por la creatividad y por la fantasía del Espíritu Santo, 
que nos empuja a recorrer vías nuevas con coraje, sin fosilizarnos”
(Evangelii Gaudium, 2013)

León XIV
Contenido
“Nuestro mundo, herido por la guerra, la violencia y la injusticia, 
necesita escuchar el mensaje evangélico del amor de Dios 
y experimentar el poder reconciliador de la gracia de Cristo”
(Homilía de inicio de pontificado, 18 de mayo de 2025)

En ese contexto, resaltó la urgencia de una Iglesia misionera que, “con los brazos abiertos al mundo, anuncia la Palabra” y se convierte “en fermento de concordia para la humanidad”.

Mensaje
Insta a cultivar un profundo sentido de comunión entre los miembros de la Iglesia, entendida como una “comunión de creyentes animada por el Espíritu Santo”: ‘In Illo uno unum’” (En Él, somos uno).

Recuerda que la unidad de los cristianos en Cristo es esencial para llevar a cabo la misión evangelizadora como visión universal de la Iglesia, que trasciende culturas, lenguas y tradiciones.

La Nueva Evangelización no busca reinventar el mensaje de la fe, sino volver a sus fuentes originales

-recuperar la fuerza y la belleza del mensaje evangélico en la Palabra de Dios
-recordar sus enseñanzas fundamentales 
-profundizar en el patrimonio espiritual de la Iglesia: la Tradición y el testimonio de los santos
-revivir la experiencia de fe de las primeras comunidades cristianas 
-redescubrir la riqueza de la liturgia, la oración y la vida sacramental

La Nueva Evangelización implica un compromiso con la cultura actual, buscando formas de diálogo y encuentro que permitan comunicar el mensaje de Cristo de manera relevante y atractiva. 

Se trata de encontrar un lenguaje que resuene con las personas de hoy, sin renunciar a la verdad del Evangelio.


martes, 2 de diciembre de 2025

BUSCADORES DE SENTIDO: DESCUBRIRLO, NO FABRICARLO

Ante la realidad que le rodea, el hombre siempre ha buscado el sentido profundo de su vida, primero, a través de la filosofía, luego a través de la fe, de la razón, de la ciencia y la tecnología y, últimamente, de otros planteamientos "fabricados". 

El hombre, ante las grandes preguntas existenciales, no puede vivir sin encontrar un propósito y, por ello, trata de encontrar respuestas, aunque la mayoría de las ocasiones lo hace buscando "a ras del suelo".

Muchos viven su vida resistiéndose a "creer que hay algo más", intentando dar respuestas con planteamientos "fabricados" como el materialismo (riqueza), el hedonismo (placer), el relativismo (la propia verdad), el individualismo (derechos individuales), el sentimentalismo (emociones), el esoterismo (el conocimiento oculto), o incluso el nihilismo (la falta de sentido), y, tras años de búsqueda infructuosa, lo único que confirman es que su vida "va a menos" y lo que ven venir es el fin de todo: la muerte.

Aunque quizás no son conscientes, los "buscadores de sentido" necesitan la razón y la fe para encontrar, no tanto el por qué de las cosas, sino el para qué. Es una necesidad humana y un anhelo impreso en lo más profundo del alma que les impulsa hacia una "apertura dinámica" fuera de sí mismos, que llamamos trascendencia. 
Se trata, no de fabricar, crear o inventar un sentido a la vida, sino de encontrarlo. 

La fe cristiana es la "respuesta confiable y razonable" a esa búsqueda del sentido que necesitamos pero que no "fabricamos" nosotros, sino que recibimos y que, libremente, aceptamos o no.

La fe es una orientación que nos señala el camino que conduce a nuestro profundo anhelo de verdad y de amor (el encuentro y la comunión eterna con Dios), y un significado que nos ofrece la trascendencia personal hacia ese deseo del alma, que la revelación cristiana ilumina y hace posible.

La fe implica, por tanto, la "responsabilidad" de aceptar que en Dios se encuentra el sentido y el fundamento de todo, que me ha sido dado; y la decisión de abandonarme a él y obrar en consecuencia por amor a Dios y a los demás. 
El sentido de todo está... "ahí"...sólo hay que descubrirlo.

lunes, 1 de diciembre de 2025

PARÁBOLAS DE JESÚS: PEDAGOGÍA DIVINA

 
"Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. 
Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; 
se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. 
Les habló muchas cosas en parábolas"
(Mt 13,1-3)

Las parábolas de Jesús que encontramos en los sinópticos son un recurso literario de la pedagogía divina y bíblica que contiene narraciones breves, reales o ficticias que ilustran una verdad moral o espiritual y que afirman que una cosa es "como" otra.

Jesús toma imágenes del mundo visible (material) acompañadas de una verdad del mundo invisible (espiritual), convirtiendo la naturaleza en testigo del espíritu. Algunos definen la parábola como una "historia terrenal con significado celestial".

No son fábulas, pues no intervienen animales con características humanas. Tampoco alegorías, pues se basan en hechos u observaciones creíbles de la naturaleza o elementos de la vida cotidiana.

Las gran mayoría de las parábolas se encuentran contenidas en los evangelios sinópticos de Mateo (29), Marcos (11) y Lucas (32), y menos presentes en el de Juan. También se encuentran 15 parábolas en el evangelio apócrifo de Tomás y 3 en el evangelio apócrifo de Santiago. 

La parábola del hijo pródigo
Es la más conocida de las parábolas bíblicas, narrada en el evangelio de Lucas (Lc 15,11-32y nos muestra la misma esencia de Dios: su amor y su perdón incondicionales. Con esta enseñanza, Jesús nos exhorta a ser como Dios (Mt 5,48).
El padre: Dios, cuyo amor es gratuito, incondicional y misericordioso que define también el apóstol san Pablo (1 Cor 13,4-8). El amor de Dios es:
  • un amor paciente y benigno que siempre espera sin imponer
  • un amor verdadero y compasivo que no se irrita ni lleva cuentas del mal 
  • un amor que siempre perdona y restaura sin rencor y sin importar lo que hayamos hecho
  • un amor sincero y desinteresado que no envidia sino que se alegra
El hijo menor: los pecadores que se alejan de Dios y "dilapidan" su vida de forma irresponsable pero que cuando caen, regresan a Dios con un corazón arrepentido y humillado, que siempre los recibe con compasión, les devuelve su dignidad de hijos suyos y los "resucita" a una vida de gracia.

El hijo mayor: los que se consideran justos y "exigen" a Dios recompensas por sus méritos. Son orgullosos, hipócritas y resentidos con los pecadores y con Dios. No perdonan y culpan a Dios, que también les muestra compasión y perdón.

La parábola del sembrador
Es la más larga de las parábolas del reino y narrada por los tres evangelios sinópticos (Mt 13,3-23, Mc 4,3-20 y Lc 8,5-15que nos enseña que, aunque la gracia es igual para todos y está a disposición de todos, la libertad del hombre produce respuestas y frutos diferentes en aquellos que escuchan o no el mensaje del reino. La semilla es igual, lo que varía es el terreno donde cae.
Probablemente, todos los que escuchaban a Jesús tenían experiencia en la siembra porque pertenecían a un pueblo agrícola, y conocían también la diferencia entre una cosecha abundante o una malograda. Por eso, llama la atención que los discípulos le pregunten a Jesús por qué les habla en parábolas.

Jesús, con su santa paciencia y su infinita misericordia, les explica la parábola:

El sembrador: Cristo
La semilla: la palabra de Dios, el mensaje de Dios para cada persona
La tierra: diferentes circunstancias, diferentes tipos de personas y diferentes reacciones al escuchar la buena nueva:
  • tierra al borde del camino: los que oyen (pero no escuchan) el mensaje de forma superficial, pero no le prestan atención ni le dan importancia. Los pájaros: las distracciones y tentaciones del diablo.
  • tierra rocosa: los que reciben el mensaje con alegría, pero no profundizan ni dejan que alcance lo más hondo de su ser. No crecen espiritualmente porque no permiten que el mensaje eche raíces. Su fe es infantil. Las rocas: la dureza del corazón.
  • tierra espinosa: los que dan más importancia a las preocupaciones de la vida, las riquezas y los placeres (los espinos). No hay lugar en su corazón para Dios.
  • tierra buena: los que reciben el mensaje de Dios con el corazón abierto, están preparados para dejar que Dios reine en sus vidas y los guíe en todo momento. Tienen pureza de intención y deseo de conocer y amar a Dios.
El fruto: la conversión, la transformación de la vida de las personas. Pero no sólo dan su propio fruto sino que, ellas mismas esparcen la semilla sobre otros terrenos y fructifican.
Lo que el Maestro les quiere mostrar es la necesidad de tener el corazón bien dispuesto a la gracia y sobre las malas consecuencias que produce la dureza de corazón (Is 6,9-10; Hch 28,26-27). 

Les hace ver lo afortunados que son porque ellos ven y oyen al Mesías y, sin embargo, el pueblo, que lleva siglos ansiando su venida, no le reconoce por su dureza de cerviz, por su falta de apertura de corazón. Oyen pero no escuchan, miran pero no ven.

El fruto depende de la libertad del hombre
La semilla tiene poder de fructificar siempre; pero el fruto depende de la libertad y la voluntad del hombre, que puede estar condicionada por el diablo, por la propia inconstancia, por las dificultades –externas o internas-, o por la seducción del mundo y las riquezas. 

La misma variedad de frutos muestra la calidad de la fe y de las buenas disposiciones en los que la escuchan y llevan a la práctica el mensaje evangélico. 

El amor no puede imponerse, sino que debe ser aceptado con libertad. La voluntad de Dios no puede forzar, sino que aceptarla debe ser una decisión personal de cada uno. La fe no puede obligarse, sino que debe acogerse con un corazón dócil para que arraigue y de fruto.

La exhortación de Jesús es “El que tiene oídos para oír, oiga” (Mt, 13,9; Lc 8,8) que indica la necesidad de discernimiento y examen de nuestro corazón.

¿Qué tipo de terreno soy? ¿En qué tipo de terreno estoy sembrando? ¿Permito que la semilla arraigue en todas las áreas de mi vida? ¿Doy fruto para la gloria de Dios? ¿Siembro en otros?

Enlaces de algunas de las parábolas más significativas y conocidas: