¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.
Mostrando entradas con la etiqueta Libro de los sellos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libro de los sellos. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2026

VISIONES DE ANA CATALINA EMERICH: LA RENOVACION DE LA IGLESIA

Siguiendo con las visiones de Ana Catalina Emmerich, la beata describe la purificación de la Iglesia como un proceso doloroso de renovación tras un periodo de profunda decadencia y oscuridad espiritual que implica la destrucción de la "falsa iglesia" y el surgimiento de una jerarquía renovada.

La purificación de la Iglesia no es solo institucional, sino también espiritual y punitiva: Emmerich presencia con horror los sacrilegios cometidos contra la Eucaristía, incluyendo la negligencia y la "falsa ciencia" de los sacerdotes, lo que demanda una reparación divina.

Una Iglesia purificada
Cuando la ruina de la Iglesia parece casi total y solo queda el altar en pie, Ana Catalina ve la aparición de una mujer noble (la Virgen María) ante la cual los demoledores y la "Bestia" huyen aterrorizados: 

(Los demoledores encontraron en el templo) … una mujer llena de majestad. Me parecía que ella estaba embarazada, ya que caminaba lentamente: los enemigos fueron presa del pánico al verla y la bestia no pudo ya dar ni un paso adelante. La bestia alargaba el cuello hacia la mujer con el aspecto más furioso, como si quisiera devorarla. Pero la mujer se volvió y se prosternó con el rostro contra la tierra. Vi entonces a la bestia huir de nuevo hacia el mar y los enemigos correr en el mayor desorden (AA.III.113).

Finalmente, legiones de ángeles y santos descienden para reconstruir la Iglesia.
  
El 27 de diciembre Emmerich ve la Iglesia romana brillante como un sol: Se me dijo que eso se relacionaba con el Apocalipsis de san Juan, sobre el cual diversas personas en la iglesia deben recibir luces y esta luz caerá toda ella sobre la Iglesia. (AA.II.202)
 
La renovación de la Iglesia no ocurre por medios naturales, sino por una intervención sobrenatural divina y por el sufrimiento de los fieles: la beata ve sobre la Iglesia una "nube luminosa", con apóstoles y santos obispos, que simbolizan la purificación y renovación de su estructura en tiempos de prueba por un nuevo Pentecostés:

-la intervención de la Virgen: ve a la Virgen extendiendo su manto sobre la Iglesia durante los momentos más oscuros para que "vuelva a brillar más que el sol". Evoca las apariciones de la Virgen.

-la intervención de san Miguel: ve al arcángel descendiendo para defender la Iglesia y expulsar a los "falsos obreros".

-la intervención del Espíritu Santo: ve una "fuente de agua pura como el cristal" que reanima y reconstruye todo. Evoca la visión del "mar de cristal" de Ap 4,615,2que simboliza pureza, paz, santidad y la separación entre la divinidad y la creación; "mezclado con fuego", que sugiere la gloria de Dios, la purificación y la santificación.
  
El libro de los siete sellos
La mística alemana tiene una visión que evoca a la de san Juan en Ap 5,1-14 sobre el libro de los sellos, que contiene los planes de Dios para el fin de los tiempos, así como la batalla final en Armagedón y la venida de un nuevo Pentecostés:

Era una gran solemnidad; la misa fue celebrada, y vi en medio de la iglesia un gran libro abierto del que pendían tres sellos por el lado más ancho y dos otros sellos por cada uno de los otros lados. Vi también en lo alto al apóstol san Juan y aprendí que eran las revelaciones que él había tenido en Patmos. El libro estaba situado sobre un pupitre en el coro. Antes de que ese libro fuera abierto, ocurrió algo que he olvidado. Es una pena que haya esta laguna en la visión. (AA.II.493).

Conocí, por una visión, que hacia el fin del mundo, una batalla será librada contra el Anticristo, en la planicie de Mageddo. (EE.I.234).

He visto Pentecostés, en tanto que fiesta en la Iglesia, la comunicación del Espíritu Santo, a través del mundo entero, me ha sido mostrada en diversas escenas, tal y como me ha ocurrido a menudo. He visto también a los doce nuevos apóstoles y su relación con la Iglesia. He visto todavía una iglesia espiritual formarse con muchas parroquias reunidas y estas recibir el Espíritu Santo. Era un nuevo despertar de la Iglesia católica. He visto un gran número de personas recibir el Espíritu Santo. (AA.III.144).

Vi sobre toda la tierra una gran cantidad de efusiones del Espíritu: algunas veces era como un relámpago que descendía sobre una iglesia; yo veía a los fieles en la iglesia, y entre ellos a aquellos que habían recibido la gracia: o bien los veían aisladamente en sus moradas o en las iglesias en las que llegaba la luz y la fuerza. Esto me causó una gran alegría y me dio confianza, de que en medio de las tribulaciones siempre crecientes, la Iglesia no sucumbirá, puesto que he visto en todos los países del mundo al Espíritu Santo suscitar instrumentos. Si, he sentido que la opresión exterior que le hacen sufrir los poderes de este mundo prepara a la Iglesia mejor a recibir una fuerza interior.

Los doce apóstoles futuros
Emmerich identifica la figura de un joven sacerdote que se mantiene firme frente a las tentaciones de la "novia impura" y junto a él, doce hombres luminosos que caminan en una procesión solemne.

Es la intervención de Cristo, la 2ª venida del Esposo fiel, el "Papa de la renovación", "manso pero firme", "austero pero enérgico", que reúne a los buenos sacerdotes, expulsa a los malos y renueva la Iglesia.

Vi en la iglesia de San Pedro, en Roma, una gran fiesta con muchas luces y vi que el Santo Padre, así como muchos otros, fue fortificado en el Espíritu Santo. Vi también, en diversos lugares del mundo, la luz descender sobre los doce hombres que veo a menudo como doce nuevos apóstoles o profetas de la Iglesia (AA.II.429).

Del lado oriental de esta iglesia avanzó con un esplendor infinito una figura sacerdotal: era como si fuera el Señor. Pronto se mostraron alrededor de él doce hombres luminosos y alrededor de estos muchos más todavía. Entonces salió de la boca del Señor un pequeño cuerpo luminoso que, habiendo salido, se hizo cada vez más grande y con una forma más definida, después, repitiéndose de nuevo, entró como una figura de niño resplandeciente en la boca de los doce que rodeaban al Señor, después en la de los demás. No era la escena histórica del Señor haciendo la cena con los discípulos, tal como la vi el jueves santo, sin embargo lo que vi me la recordó. Aquí todos eran luminosos e irradiantes, era un oficio divino, era como una solemnidad eclesiástica.

La Iglesia renovada se vuelve "más gloriosa que nunca" y alcanza desde la tierra hasta el cielo. Ve a la Iglesia triunfante, a los apóstoles y a los santos formar parte de una celebración solemne y grandes procesiones.

Ve un resurgimiento del sacerdocio y de las órdenes religiosas tras el periodo de decadencia y a muchos nuevos cristianos entrar "por los muros de la Iglesia": son los "hijos pródigos" que retornan a la casa del Padre.
Entonces vi a un grupo de hombres que avanzaban por una gran pradera que veía a cierta distancia. Uno de ellos se elevaba por encima de todos los demás. Eran una centena al menos. Me preguntaba si sería el lugar donde el Señor dio de comer a siete mil hombres.

Ve una "nueva evangelización" a nivel global, que evoca los pasajes eacatológicos de los evangelios sinópticos (Mt 24,14; Mc 13,10) :

El Señor vino a mi encuentro con todos sus discípulos y eligió doce de entre ellos. Vi como ponía los ojos en uno y en otro. Los reconocí a todos: los viejos llenos de simplicidad y los jóvenes robustos con tez curtida. Vi también como Él les enviaba a lo lejos en todas direcciones, y los seguía con la mirada en sus caminatas lejanas entre las naciones. Y como yo me decía: «¡ay! ¿Qué puede hacer un tan pequeño número de hombres entre las multitudes innumerables?» el Señor me dijo aproximadamente: «Su voz se hace oír a lo lejos por todos los lados. Así, ahora todavía, varios son enviados; cualesquiera que sean, hombres y mujeres, pueden lo mismo. Mira la salvación que esos doce han aportado; los que envío a tu época la aportan también, aunque permanezcan oscuros y despreciados» (AA.II.128)

Durante ese tiempo, vi todavía en medio de los desastres a los doce hombres de lo que ya he hablado, dispersos en diversos lugares sin saber nada los unos de los otros, recibir rayos del agua viva. Vi que todos hacían el mismo trabajo de diversos lados; que ellos no sabían de donde se les encomendaba ese trabajo y que cuando una cosa se había hecho, otra se les daba para hacer. Siempre eran doce de los cuales ninguno tenía más de cuarenta años.

No había nada de particular en su vestimenta, pero cada uno estaba vestido a la manera de su país y siguiendo la moda actual: vi que todos recibían de Dios lo que se había perdido y que ellos operaban el bien por todos los lados; eran todos católicos. (AA.III.159).

jueves, 9 de abril de 2020

APOCALIPSIS 4-5: EL TRONO, EL LIBRO Y EL CORDERO

"Después de esto, miré y vi una puerta abierta en el cielo; 
y aquella primera voz, como de trompeta, 
que oí hablando conmigo, decía: 
Sube aquí y te mostraré lo que tiene que suceder después de esto." 
(Apocalipsis 4,1)

Continuamos leyendo y meditando el libro de Apocalipsis, que es la "gran liturgia" y en el que San Juan, tras dirigirse a las iglesias, es arrebatado en espíritu y tiene una visión mística del cielo, a donde es transportado:

El Trono

Capítulo 4, 2-11

El ángel del Apocalipsis, de pie al lado de la puerta abierta, le ordena subir al cielo para contemplar en visión los acontecimientos futuros. Acto seguido, el vidente tiene la sensación de ser transportado corporalmente al cielo. Pese a la invitación, no le es posible entrar, sino sólo mirar dentro a través de la puerta abierta. Desde allí ve la sala del trono y la corte de Dios.  

El Trono que ve San Juan en el cielo y a uno sentado en él representa a Dios, Señor de la historia, y a su corte celestialPero no se da su nombre y se describe su figura como de aspecto a un diamante y cornalina, símbolo de pureza y dureza, y un arco iris semejante a una esmeralda, símbolo de la Alianza de Dios y los hombres. 

Dios, en efecto, es invisible, y hasta los serafines deben cubrirse el rostro en presencia de Él. De ahí que el vidente no pueda mirarlo, sino sólo percibir su resplandor. Desde el Trono se juzga al "Imperio" del mal.

Alrededor del trono de Dios hay veinticuatro tronos, que representan una posición de autoridad y preeminencia donde se sientan quienes gobiernan.

Los veinticuatro ancianos que están sentados en estos tronos (visión tomada de 1 Crónicas 24, donde se establecían los 24 turnos de servicios sacerdotales que tenían como misión adorar y servir a Dios constantemente), representan la totalidad de la vocación sacerdotal,  al pueblo fielpersonificados en las doce tribus de Israel (los patriarcas y los profetas), y en  los doce apóstoles ("los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos, Mateo 19,28).

-con vestiduras blancas, revestidos de Cristo, resucitados y que han alcanzado la pureza santidad, y coronas de oro, símbolo de autoridad y de liturgia. No se trata de ángeles, porque los no pueden ser "ancianos" porque no les afecta el tiempo, y porque además, en ninguna parte de la Palabra de Dios, los ángeles se sientan en tronos.

Uno de estos veinticuatro ancianos (y no un ángel, que normalmente son los mensajeros de Dios) dará luego al vidente la explicación de cuanto tiene a la vista. Esto se explica porque los ancianos son los que vienen de la Gran Tribulación... han experimentado la salvación y la santidad.

También, alrededor del trono hay cuatro vivientes(visión tomada de Ezequiel 1 y de Isaías 6), y representan a serafines que, constantemente (día y noche) dan alabanza al único Señor de la historia: "Santo, Santo, Santo es el Señor Dios, el todopoderoso; el que era y es y ha de venir".  El canto de los cuatro Vivientes, réplica del trisagio de los serafines de Isaías 6, glorifica a Dios como santo, omnipotente y eterno, o, en otros términos, realza su misteriosa naturaleza.

Con ojos por delante y por detrás, están continuamente en Su presencia, por lo que tienen sabiduría y conocimiento plenos.

Según San Victorino y San Ambrosio, estos cuatro vivientes, que están al mismo tiempo en el centro del trono (donde está Dios) y alrededor del trono (donde están las criaturas) y que dirigen la Liturgia Celestial, simbolizan a Jesús desde el punto de vista de la Creación y por eso, también representan a los cuatro Evangelios, que hablan de su vida terrenal. 

Representan cuatro rasgos de JesúsLeón, como ReyToro, como ofrenda de sacrificioHombre, como Hijo del Hombre; Águila, como elevado al cielo.

Por eso, también, el de rostro semejante a un león, podría simbolizar alegóricamente a los apóstoles y misionerosel de rostro semejante a un toro, a los mártiresel de rostro de hombre, a los padres y doctores de la Iglesia y el de rostro semejante a un águila, que simbolizarían a los místicos y consagrados

Las seis alas representan a los ángeles de más alto rango, los serafines:
-Dos alas les cubren su rostro, que simbolizan respeto a Dios, a quien nadie puede mirar. 
-Dos alas les cubren sus pies, que simbolizan humildad y amor a Dios.
-Dos alas les permiten volar, que simbolizan rapidez y elevación espiritual.

   

Los cuatro vivientes son quienes, cuando se abran los primeros cuatro sellos, enviarán a los cuatro Jinetes a la tierra, que responden a su poderosa voz, cuando les ordenan a cada uno:"Ven". Uno de ellos desencadenará las últimas siete plagas de la ira de Dios (Apocalipsis 15,7).

Del trono divino proviene un gran ruido e incesantes relámpagos y truenos, símbolo del poder y la majestad de Dios cuando se revela, y que recuerda la promulgación de la ley en el Sinaí y la aparición de Dios en Ezequiel 1,13. 

Ante el trono de Dios, arden siete antorchas, que representan a los siete espíritus (dones) de Dios. Si estos siete espíritus simbolizan el Espíritu septiforme de Dios, su representación en forma de antorchas, significa que nada en el mundo escapa a la mirada del Señor. 

Los veinticuatro ancianos, postrados en tierra, en señal de profunda reverencia, y despojados de sus coronas, en reconocimiento de que su gran dignidad la deben a Dios, se unen al canto de los Vivientes con uno propio, para rendir homenaje a Dios como Creador de todas las cosas, a quien corresponde alabanza, honor y poder sobre todas las criaturas. Juan habla de lo que constituye la ocupación de la corte divina: ofrecer incesantemente homenajes a Dios. 

El vidente refiere incluso las palabras con que se expresan esas alabanzas. El canto de los cuatro Vivientes, réplica del trisagio de los serafines de Isaías 6, glorifica a Dios como santo, omnipotente y eterno, o, en otros términos, realza su misteriosa naturaleza.

Este cántico resonará de nuevo cuando llegue el fin. 

El Libro

Capítulo 5,1-5

El Libro representa el plan de Dios, el proyecto de Dios sobre la historia y la humanidad. 

Resultado de imagen de libro con 7 sellosSimboliza también la Palabra de Dios, el Evangelio

En la diestra de Dios, abiert
a y extendida, San Juan ve un pergamino sin tapas ni hojas como nuestros libros, escrito por dentro y por fuera. Una parte se ve y la otra no. Designa la riqueza de su contenido y cerrado herméticamente con siete sellos (sucesos que han de acontecer).

Mientras San Juan aguarda, impaciente, a ver qué sucede, oye cómo un ángel, con voz potente que se difunde por todo el orbe, pregunta a la creación entera quién es digno de abrir el libro y de poner en marcha el curso de los acontecimientos escatológicos, es decir, el contenido del libro. Pero, en los tres reinos (Dios, hombre y Satanás) en que está dividido el universo, nadie es capaz de hacerlo, y esto arranca al vidente, lágrimas de amargura.
Resultado de imagen de leon y cordero
Uno de los Ancianos reanima al evangelista y le comunica que hay uno digno de hacerlo: el León de la tribu de Judá, el Vástago de David, dos títulos mesiánicos provenientes del Antiguo Testamento. El primero se lee en Génesis 49,9, y designa al Mesías como al ansiado rey de la tribu de Judá; el segundo, tomado de Isaías 11,1 y 10, como al vástago de la estirpe de David. 

Así pues, se trata de Jesucristo, cuyo derecho y dignidad para abrir el libro no los obtiene en virtud de sus relaciones especiales con Dios ni de la perfección de su vida terrena, sino por la victoria sobre Satanás y sobre el mundo a éste sometido, alcanzó con su muerte de cruz. 

Gracias a ella, liberó al género humano de la sujeción al enemigo de Dios y conquistó para sí un pueblo santo, escogido de entre todas las naciones; gracias también a ella, se hizo posible el juicio contra las potencias hostiles a Dios y se echaron las bases para la fundación del reino escatológico. 

Todo esto es el objeto del designio divino contenido en el libro sellado. Por eso el crucificado, el Cordero degollado, es el único digno de recibir el libro y de romper sus sellos.

El Cordero

Capítulo 5,6-14

Resultado de imagen de jesus revelationLas palabras de aliento del Anciano llevan al vidente a fijarse en la presencia de una figura que evidentemente no ha notado aún: un Cordero que se presenta como degollado, es decir, que muestra en el cuello las señales de la herida que le produjo la muerte. 

Es Cristo resucitado y triunfante, el Cordero degollado en el Sacrificio de la Cruz, que está de pie, signo de su triunfo por su Resurrección. 

Cristo ha vencido, no con las armas del dragón, sino con el poder de su martirio. Y a eso estamos llamados todos nosotros.

-Tenía siete cuernos, símbolo de la plenitud del poder y siete ojos, los siete espíritus de Dios, símbolo de la plenitud del conocimiento.

Es el Cordero quien recibe el Libro y el único que puede abrir los sellos y revelar el plan de Dios, el sentido profundo de la historia.

La figura del cordero es una reminiscencia de la profecía del siervo sufriente de Dios, “conducido al sacrificio como un cordero”, de Isaías 53,7. La visión de Jesús como Hijo de hombre del capítulo 1, 12-20 está tomada de los libros de Daniel 10 y de Enoc 46.

San Juan describe a Cristo haciendo uso de comparaciones para que el cuadro exprese el mayor realismo posible:

-Vestido con una larga túnica, símbolo de la realeza

-Ceñido con un cinturón de oro alrededor de su pecho, símbolo del sacerdocio.

-Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve, símbolo de sabiduría y eternidad

-Sus ojos, como una llama de fuego, símbolo de su celo y vigilancia por su Iglesia.  

-Sus pies, como el bronce fundido a fuego, símbolo de firmeza en su reinado

-Su voz, como el rumor de aguas caudalosas, símbolo de poder de su Palabra. 

-Su cara era como el sol que brilla en todo su esplendor, símbolo de que Cristo es la luz, del mundo, es la verdad que ilumina a todos. 

-A su alrededor hay 7 candelabros de oro, personificados en las 7 iglesias, símbolo de la Iglesia de todas las épocaspurificada y refinada como el oro. 

-En su mano derecha tiene siete estrellas, personificados en los ángeles y símbolo de la Iglesia triunfante.

- y de su boca salía una espada aguda de dos filos, símbolo del Evangelio, la Palabra de Dios.

Cristo termina diciendo: 

-No tengas miedo, símbolo de confianza y fe 

-Soy yo, el primero y el último, el viviente, símbolo de eternidad.

-Estuve muerto, pero ya estoy vivo por los siglos de los siglos, símbolo de resurrección

-Tengo las llaves de la muerte y del abismo, símbolo de potestad, dominio y control de la muerte y el Hades.

El Cordero recibe ahora de manos de Dios el libro sellado, para abrirlo y dar así cumplimiento a los derechos de Dios. El solemne acontecimiento es celebrado por toda la creación con cantos de júbilo.

Los primeros en presentar sus homenajes al Cordero son los cuatro Vivientes y los Ancianos, es decir, los más próximos al trono. 


Los Ancianos, que tienen en la mano cítaras, el instrumento propio de la liturgia para acentuar la alegría y con el que se acompañaba el canto de los salmos.

- y copas de oro llenas de perfumes, o incienso perfumado, símbolo de las oraciones de los santos, de los fieles creyentes de la tierra que siempre son escuchadas y que constituyen una súplica por la pronta realización de los misteriosos designios de Dios, escritos en el libro. 

Es un "cántico nuevo" porque hasta ahora no había llegado la ocasión de ensalzar la obra redentora de Cristo.

-Con su sangre, el Cordero ha adquirido para Dios hombres. El verbo "adquirir" se traduce como "sacar de la plaza del mercado", donde se vendían a los esclavos, es decir, que nos hace libres. 

Jesucristo ha creado el nuevo pueblo de Dios, que proviene de todos los pueblos de la tierra, sin distinción de lengua ni de raza y los ha reunido a fin de constituir el reino eterno de Dios y los ha elevado a la dignidad sacerdotal. Nos invita a participar de la liturgia celeste mediante la oración y el sacrificio.

El vidente oye otra multitud de seres celestiales, los ángeles en número incalculable, que colman el espacio en torno a los veinticuatro Ancianos y que rinden homenaje al Cordero con los siete títulos, símbolo de la plenitud de gloria y de poder que recibió el Cordero como premio eterno por ser el autor de la redención y los frutos que ella ha producido para el bien de los hombres.

Toda la creación prorrumpe en exclamaciones de alegría, porque, con la apertura del libro sellado, llegará el momento en que también ella se verá libre de la antigua maldición y tendrá parte en la revelación de los hijos de Dios. Con este grandioso homenaje de toda la creación a Dios y al Cordero comienza la apertura de los sellos como parte de la liturgia celestial.

Bibliografía

-“Los símbolos del Apocalipsis” (Ignacio Rojas Gálvez, Editorial Verbo Divino).
-"El Apocalipsis de San Juan" (Emilio Aliaga Girbés, Editorial Verbo Divino)

domingo, 5 de abril de 2020

APOCALIPSIS: CLAVE DE INTERPRETACIÓN


"El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice"
(Apocalipsis 2,7)


La clave para interpretar los misterios, símbolos y figuras del Apocalipsis está en escuchar lo que Cristo quiere decirnos, como nos insiste a lo largo de sus cartas dirigidas a las siete iglesias, es decir, a todos nosotros.

En el capítulo 17, 9 nos dice también: "Se requiere inteligencia y sabiduría". Y ambas son dones del Espíritu, al que debemos escuchar y pedir para comprender.


Explicación de Benedicto XVI


Benedicto XVI nos dice que Cristo nos llama insistentemente, hasta siete veces, "El que tenga oídos que oiga", para que el que pueda entender, entienda lo que el Espíritu dice a la Iglesia (Apocalipsis 2,7.11.17.29, 3,6.13.22).

El Papa emérito nos dice que el Pueblo de Dios es invitado a subir al Cielo para mirar la realidad con los ojos de Dios, y aquí nos encontramos con tres símbolos, tres puntos de referencia desde los cuales leer la historia (Apocalipsis 4,1 – 5,14):

-El trono de Dios. "El trono, en el que está sentado un personaje, que Juan no describe, porque supera cualquier representación humana y sólo puede insinuar el sentido de belleza y de alegría, que se siente al encontrarse ante Él.

Este p
ersonaje misterioso es Dios, Dios Todopoderoso, que no se ha quedado encerrado en su cielo, sino que se ha acercado al hombre, estableciendo una alianza con él.Dios hace escuchar en la historia, de forma misteriosa pero real, su voz simbolizada por rayos y truenos. 

Hay varios elementos que aparecen alrededor del trono de Dios, como los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes, que constantemente dan alabanza al único Señor de la historia. El primer símbolo es, por lo tanto el trono. ” 

-El libro. "El libro que contiene el plan de Dios sobre los acontecimientos y los hombres, está cerrado herméticamente con siete sellos, y nadie es capaz de leerlo. Ante esta incapacidad del hombre de escrutar el proyecto de Dios, Juan siente una profunda tristeza que le hace llorar. 

Pero hay un remedio ante la confusión del hombre, que se siente perdido ante el misterio de la historia: alguien es capaz de abrir el libro y de iluminarlo. 

-El Cordero. Cristoel Cordero que fue inmolado en el Sacrificio de la Cruz, pero que está de pie, signo de su Resurrección. Y es precisamente el Cordero, Cristo muerto y Resucitado, que poco a poco abre los sellos y revela el plan de Dios, el sentido profundo de la historia.

Ante todos estos símbolos es normal que nos surjan numerosa
s dudas e incertidumbres, que sólo despejaremos elevando la mirada al cielo, abriendo nuestros corazones y nuestras mentes al Espíritu de Dios en oración y en la escucha atenta y esperanzada de la Palabra."

Lectura

La lectura del libro del Apocalipsis, para evitar interpretarlo desde una perspectiva errónea o interesada, debe hacerse, desde distintos planos: 

Una
 lectura literal y/o temática del libro puede dejarnos distintas impresiones y ofrecernos una idea de su estructura, pero es importante no quedarnos solamente en este nivel, sino profundizar más para una mejor comprensión. 

Resultado de imagen de description of jesus revelationUna lectura literaria nos llevará a comprender el género apocalíptico, aunque presenta algunas características que lo diferencian del resto de la literatura apocalíptica.

Una lectura histórica nos permitirá también ubicar la época del autor, el contexto en que fue escrito, junto con las crisis y sucesos que podrían haber influido en la escritura, tanto del libro en general, como de ciertos pasajes particulares.

Una lectura simbólica nos dará la posibilidad de entender también lo que para el autor representarían los numerosos simbolismos que aparecen en el libro: cósmico (sol que se torna negro), teriomórfico (el gran dragón), cromático (el blanco aplicado a Cristo), aritmético (el siete, sus fracciones y sus múltiplos), etc.

Una lectura cronológica o secuencial puede ayudarnos a dar sentido al libro y estructurarlo por partes.

Estructura

La complejidad del libro nos exhorta a poder estructurarlo según varios criterios: cristológico, secuencial y septenario.

Cristológica
Quizás sea ésta la configuración 
del texto más importante, puesto que el Apocalipsis es, ante todo, la Revelación de Jesucristo.

-Introducción. (1,1-8)
-Jesucristo resucitado es presentado. (1,9-20)
-Jesucristo habla a la Iglesia. (2 y 3)
-Jesucristo abre el libro. (4-22)

Secuencial
Atendiendo a u
na estructura secuencial, observamos secciones bien diferenciadas, en las que los símbolos cambian entre una y otra, aunque conservando un mensaje principal idéntico de esperanza:

-I
ntroducción y Presentación. (1) 
-El mensaje a las Iglesias. (2-3 )
-Las Teofanías de Dios.(4)
-El Cordero. (5)
-Los Siete Sellos. (6-8)
-Las Siete Trompetas. (8-11)
-El Dragón y las Bestias. (12-13)
-Los Vencedores. (14-15)
-Las Siete Copas. (16)
-La Prostituta y la caída de Babilonia. (17-19)
-La Derrota del Dragón. (20)
-La nueva Jerusalén. (21-22)

Septenaria
El Apocalipsis, a lo largo de todo su corpus, contiene series del número 7 o septenarios, por lo que su estructura se puede establecer también en base a los septenarios, dividida en 7 grupos, y cada grupo, a su vez, puede subdividirse en subgrupos de 7, junto con preludios e interludios.

- Los 7 espíritus que están ante el trono de Jesucristo. (1)

- Las 7 bienaventuranzas. (1, 14, 16, 19, 20 y 22)
- Las 7 aclamaciones litúrgicas a Cristo. (1, 5, 7, 11 y 19)
- Las 7 cartas a las Iglesias. (2-3)
- Los 7 sellos. (4-8 )
- Las 7 trompetas. (8-11)
- Las 7 visiones de la Mujer y el combate con el Dragón. (12 y 14)
- Las 7 copas. (15-22)
- Las 7 visiones sobre la caída de Babilonia. (17 y 19)
- Las 7 visiones del fin. (19 y 22
)

Simbología

Entre los numerosos símbolos presentes en todo el libro, propios de la literatura apocalíptica, destacan:

- los "números" (uno, un medio, tres y medio, cuatro, seis, siete, doce, mil) que tienen siempre un carácter simbólico, nunca literal. Su significado sería siempre en función del sentido que los judíos y después los cristianos del siglo I les daban.

- los "colores" (blanco, negro, rojo, verde o pálido, púrpura, escarlata) también juegan un papel importante y con un significado propio.

-
los "personajes o figuras" (el libro, el Arca de la Alianza, los septenarios, los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, los 144 000, la primera Bestia y los Dos Testigos, la Mujer vestida de sol y el Niño, la Bestia y su número, Babilonia y la prostituta, la Nueva Jerusalén) nos descubren algunos de los misterios que Dios ha querido revelarnos.


En sucesivos artículos iremos detallando la estructura y la simbología de este libro del Apocalipsis. Primero, veremos el significado de los números y los colores, símbolos más sencillos, y después de las figuras y personajes.