¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.
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jueves, 7 de agosto de 2025

CARTA A FILEMÓN: PERDÓN Y RECONCILIACIÓN

 

La carta a Filemón ocupa el décimo octavo lugar de los libros del Nuevo Testamento y el décimo tercero del corpus paulino.

Es la carta paulina más corta, consta sólo de 445 palabras y 25 versículos, pero de profundo contenido y bello lenguaje.

Es una "carta de cautividad", "proto-paulina", escrita por el apóstol Pablo (corroborado por san Atanasio, Basilio de Cesarea y san Ambrosio) de su puño y letra (Flm 19) entre 57-62 d. C., aproximadamente en la misma época que escribió Colosenses y Efesios, mientras se encontraba prisionero (Flm 1.9.10.13):
  • en Éfeso (56-57 d.C.): la más probable
  • en Cesarea Marítima (57-60 d.C.): poco probable porque le pide hospedaje para visitarlo
  • en Roma (60-62 d.C.): poco probable porque un esclavo fugado no huiría a Roma donde sería duramente castigado
Destinatario
Es una "carta personal/privada" (aparentemente), dirigida a Filemón, aunque también es un carta eclesial, pues tiene presente a la comunidad: "a Apia la hermana (probablemente, su esposa), a Arquipo nuestro compañero de armas (probablemente, su hijo) , y a la Iglesia de tu casa" (Flm 2).

Filemón es un cristiano acomodado y figura importante de la iglesia de Colosas evangelizado por Pablo en Éfeso (Pablo no evangelizó Colosas) quien le devuelve a Onésimo, un esclavo de Filemón que se había fugado posiblemente con dinero suyo (cf. Flm 18), se había convertido en Éfeso y se había quedado con el apóstol.

Pablo escribe en nombre de Onésimo, el portador de la carta, le pide que le perdone y le ruega que lo acoja como a un "querido hermano", con un intencionado y brillante juego de palabras utilizando el nombre de Onésimo (que significa "útil", "provechoso") y relacionándolo con su labor misionera: "que antes era tan inútil para ti, y ahora en cambio es tan útil para ti y para mí" (Flm 11).
Contenido
Los temas que trata la carta son el perdón y la reconciliación. Pablo no se identifica a sí mismo como un apóstol con autoridad, sino como "prisionero de Jesucristo", llamando a Timoteo "nuestro hermano", y tratando a Filemón como "colaborador" y "hermano", y como "uno de nosotros" (Col 4,7-9). 

Pablo sabe que, en el imperio romano, un esclavo fugitivo era merecedor de castigo e incluso, de ejecución. Por eso, no emite un juicio de valor sobre la esclavitud: tiene la convicción de que esta "institución humana" (y anti cristiana) desaparecería poco a poco en la medida que el mensaje evangélico surtiese efecto en la sociedad, comenzando con Filemón.

Pablo expone con maestría y sutileza los valores cristianos en contra de la esclavitud pero no se lo dice sólo a Filemón, se lo está diciendo a toda la Iglesia y a la sociedad romana.

Estructura
  • Introducción (1,1-7): saludo, acción de gracias y reconocimiento
  • Sección exhortativa (1,8-20): intercesión por Onésimo
  • Conclusión (1,21-25): petición de hospedaje para visitar Colosas, saludo y despedida

martes, 17 de enero de 2023

LOS 6 "AY" DE ISAÍAS

"¡Ay de los que llaman bien al mal y mal al bien,
 que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, 
que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!" 
(Is 5,20)

El capítulo 5 del libro profético de Isaías presenta una parábola similar a la que describirá Marcos en el capítulo 12 de su evangelio, y que volverá a retomar a partir del capítulo 18 hasta el 33, para detallar la desviación moral que existía en el pueblo de Israel (y que acabaría en destierro) con seis "ayes" o lamentos contra Judá, el reino del norte: los explotadores, los borrachos, los impíos, los que tergiversan la verdad, los que se creen sabios y los injustos. 

Los "ay" de Isaías son una advertencia que la profecía bíblica representa siempre en forma de lamento por las desgracias que suponen determinadas conductas pecaminosas que sólo nos traen dolor, sufrimiento, frustración y vacío, y que, a pesar de estar escritas hace casi treinta siglos, cobran rabiosa actualidad para nosotros en nuestro siglo XXI.

No obstante, el propósito de Dios que habla por boca del profeta no es tanto lamentarse (como si no hubiera remedio) sino conceder siempre al hombre nuevas oportunidades de arrepentimiento y de conversión. El Señor no deja de preocuparse por nosotros y nosotros...siempre le damos la espalda...

1º "ay" : materialismo
(Is 5,8-10 / Is 18,1-2)
"¡Ay de los que añaden casa a casa, y juntan campos con campos hasta no dejar sitio y poder habitar solo ellos el país! Lo ha jurado a mis oídos el Señor del universo: Sus muchas casas, amplias y hermosas, serán arrasadas, quedarán deshabitadas. Diez yugadas de viña darán un cántaro de vino,diez medidas de simiente producirán una sola"
"¡Ay del país del zumbido de alas, más allá de los ríos de Etiopía, que envía por el mar embajadores, en canoas de junco sobre el agua! Regresad, ágiles mensajeros, al pueblo esbelto de la piel luciente, nación temible más allá de sus fronteras, pueblo potente y dominador; regresad a la tierra surcada por ríos"
Isaías nos previene contra la idolatría del materialismo, el individualismo, el poder, la avaricia y la codicia que producen especulación y acumulación de riquezas, explotación y desigualdad, y afirma que su aparente prosperidad quedará en nada. Es lo que hoy denominamos "globalización", que trata de ofrecer una falsa seguridad. Algunos señalan este ay como el tercer jinete (caballo negro) del Apocalipsis.

2º "ay": hedonismo
(Is 5,11-17 / Is 28,1)
"¡Ay de los que madrugan, en busca de licores, y alargan el crepúsculo, encendidos por el vino, con cítaras y arpas, panderetas y flautas, y vino en sus festines, pero no consideran la acción del Señor, ni tienen en cuenta la obra de sus manos! Por eso mi pueblo es deportado, porque no comprende, los notables mueren de hambre, la muchedumbre se abrasa de sed. Por eso ensancha sus fauces el abismo, dilata su boca sin medida, allá bajan notables y plebeyos, su bullicio y sus festejos. Será doblegado el mortal, humillado el hombre, abajada su mirada altiva. Mostrará el Señor del universo grandeza en sus sentencias, y el Dios santo será santificado. Corderos pastarán como en sus pastizales y engordarán entre las ruinas los cabritos"

"¡Ay de la pretenciosa corona de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca, joya de su diadema, allá en la cabecera del valle fértil de los tumbados por el vino!"
El profeta nos advierte contra el hedonismoel egoísmola perversión y la autocomplacenciaque producen conductas lujuriosas, desenfrenadas y desviadas del plan natural de Dios, confinando a muchos en la prisión de placeres adictivos y efímeros (sexo, droga, juego...) incapaces de satisfacer nunca.

3º "ay": impiedad
(Is 5,18-19 / Is 29,15)
"¡Ay de los que arrastran su culpa con lazos de engaño, su pecado como con cuerdas de carro, de los que dicen: Que se dé prisa, que apresure su obra para que la veamos, que se aproxime y se cumpla el plan del Santo de Israel para que lo sepamos!" 
"¡Ay de los que, en lo profundo, |ocultan sus planes al Señor para poder actuar en la oscuridad y decir: ¿Quién nos ve? ¿Quién se entera?"
El profeta nos avisa contra la impiedad, la mentira, la falsedad y el engaño que producen oscuridad y enfriamiento de la fe además de conductas burlonas y descreídas, afirmando que Dios no interviene porque no existe, exactamente igual que en tiempos de Noé y que la intención de Satanás de apartarnos de Dios. 

4º "ay": relativismo
(Is 5,20 / Is 30,1)
"¡Ay de los que llaman bien al mal y mal al bien, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!"
"¡Ay de los hijos rebeldes! que hacen planes sin contar conmigo, que sellan alianzas contrarias a mi espíritu añadiendo así pecado a pecado"
Isaías nos previene contra el relativismo, la rebeldía y las falsas doctrinasque crean confusión, errores y división, que interpretan, adulteran y tergiversan la ley natural divina, convirtiendo lo malo en bueno, lo incorrecto en correcto, la oscuridad en luz, lo amargo en dulce. El mismo Jesús considera esta conducta blasfemia contra el Espíritu Santo (Mc 3,29; Mt 12,31; Lc 12,10).

5º "ay": racionalismo
(Is 5,21 / Is 31,1)
"¡Ay de quienes son sabios a sus propios ojos y se creen inteligentes!"

"Ay de los que bajan a Egipto por auxilio y buscan apoyo en su caballería! Confían en los carros, porque son numerosos, y en los jinetes, porque son fuertes, sin mirar al Santo de Israel ni consultar al Señor"

Es una advertencia contra la soberbia, el orgullo, la arrogancia y la autosuficiencia de aquellos que buscan su propia gloria y reconocimiento de los demás. También de quienes se consideran sabios e inteligentes por la razón, la ciencia o la política y que niegan a Dios. Es el mismo engaño de Satanás desde el principio de la creación, intentar que el hombre viva sin necesidad de Dios.

6º "ay": injusticia
(Is 5,22-24 / Is 33,1)
"¡Ay de los fuertes para beber vino, de los valientes para mezclar licores, de los que por soborno absuelven al culpable y niegan justicia al inocente! Como la lengua de fuego devora la paja, y el heno se consume en la llama así se pudrirá su raíz y sus brotes volarán como polvo, porque rechazaron la ley del Señor del universo y despreciaron la palabra del Santo de Israel"
"¡Ay de ti, destructor que aún no has sido destruido, traidor no traicionado! Cuando hayas terminado de destruir serás destruido, cuando hayas completado tu traición, te traicionarán.
Es un aviso contra la injusticia, la falta de honradez y la inmoralidad de aquellos que utilizan favoritismos, parcialidades y nepotismos en contra de los inocentes y de la voluntad de Dios. Oscurecen la razón y enajenan la voluntad llevándoles a adoptar actitudes perversas y malvadas.

Sabemos que el pueblo de Israel, con estas conductas se alejó de Dios y la consecuencia fue que sufrió destierro, primero por el imperio asirio (reino del norte - Samaria) y finalmente por el babilonio (reino del sur- Judea). Sería luego Ciro, rey de Persia quien liberaría al pueblo, permitiéndoles volver a "su tierra prometida" y "refundarse", "renacer a Dios".
Pero Isaías también se dirige a nosotros para advertirnos de las consecuencias de caer en estas conductas: nos conducirán al exilio, nos apartarán de Dios, nos dispersarán, nos esclavizarán y nos harán perder toda nuestra dignidad, nuestra identidad, nuestra fe y nuestra comunión con Dios. Podríamos concluir diciendo que el exilio no es otra cosa que el infierno.

Sin embargo, Dios que es rico en misericordia (Ef 2,4), nos da una y otra oportunidad para que retornemos a Él, porque quiere que todos los hombre se salven (1 Tim 2,4). 

Cristo, el ungido de Dios (Is 45,1-25), en su segunda venida, nos liberará del destierro del pecado y nos conducirá a la definitiva tierra prometida para vivir en amor y comunión eternos con Dios, es decir, para cumplir la voluntad inicial y eterna de Dios. 

¡Cuánto nos ama Dios! y nosotros...¿le escucharemos? ¿le corresponderemos?

sábado, 16 de abril de 2022

RECONCÍLIATE PRIMERO CON TU HERMANO

"Si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, 
te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, 
deja allí tu ofrenda ante el altar 
y vete primero a reconciliarte con tu hermano, 
y entonces vuelve a presentar tu ofrenda" 
(Mt 5, 23-24)

Reflexionamos hoy este pasaje del evangelio según san Mateo en clave conyugal, y en el que el Señor nos habla de coherencia.
 
Es muy triste ver cómo existen matrimonios cristianos que han olvidado la esencia conyugal que es el amor, y la esencia del amor, la entrega. Han antepuesto el yo personal al yo particular, dejando de hablarse para enemistarse y buscando culpas en el otro. 

Han perdido aquella primera mirada, esa llena de ternura y comprensión, para dar paso al rencor orgulloso y terco...han perdido de vista a Dios en medio de su matrimonio, en medio de su "paraíso". Y como Adán y Eva en el Edén, se echan las culpas el único al otro y se miran como enemigos. Han perdido la armonía...han destruido el amor que les unía...con el prójimo y con Dios.

Nos puede pasar a todos (y de hecho, seguro que nos pasa...). Por eso, Jesús, que siempre se anticipa y que siempre es exigente, nos invita a dar el primer paso (el más difícil): la reconciliación con nuestra mujer o con nuestro marido a quien hemos ofendido, a quien hemos dejado de lado, a quien hemos ninguneado, a quien no hemos prestado la atención necesaria o a quien hemos despreciado porque no ha hecho las cosas como esperábamos. 

¿De qué me sirve ir a misa, a un retiro, a una convivencia...o encomendarme a Dios si no estoy reconciliado con mi hermano, si estoy en conflicto con mi mujer, si estoy en guerra con mi marido? ¿Soy coherente o hipócrita? ¿Me acerco a Dios mientras me alejo de mi mujer, de mi marido? Jesús nos dice que eso no puede ser...
Hace algunos años, en Medjugorje, un sacerdote nos hizo una pregunta al grupo de peregrinos que cambió mi forma de pensar en cuanto al conflicto y al perdón, y con la que he vivido desde entonces, tanto en mi vida conyugal como en el resto de mis relaciones. Nos preguntó quién es el que primero debe pedir perdón ante una situación de conflicto. No se refería a quién tiene culpa o quién tiene razón. Sencillamente dijo: "Quien primero pide perdón es quien más ama".

Me recordó a Jesús en la cruz, que pidió perdón al Padre por todos nosotros...porque no sabemos lo que hacemos...porque perdemos el amor, la paz y la armonía para la que Dios nos creó... y le ofendemos con nuestros delitos, nuestros odios y nuestras faltas...y "matamos el Amor".

La desafección en el matrimonio conduce al resentimiento, el resentimiento al conflicto y éste, al caos. Y si hay caos, no hay paraíso, ni armonía, ni paz ni amor...y el resultado es la muerte...la muerte de la comunión, con nuestro cónyuge y con Dios.

El amor no espera argumentos ni momentos, porque no lleva cuenta, todo lo perdona, todo lo aguanta (1 Cor 13,4-8). ¿Soy el primero en pedir perdón?¿doy el primer paso para reconciliarme con mi mujer, con mi marido? o ¿lo dejo pasar?

miércoles, 11 de agosto de 2021

MEDITANDO EN CHANCLAS (11): SOBRE LA CORRECCIÓN, EL PERDÓN Y LA INTERCESIÓN

"Ninguna corrección resulta agradable, 
en el momento, sino que duele;
pero luego produce fruto apacible de justicia 
a los ejercitados en ella.
Por eso, fortaleced las manos débiles, 
robusteced las rodillas vacilantes,
y caminad por una senda llana...
Buscad la paz con todos y la santificación,
sin la cual nadie verá al Señor" 
(Hb 12,11-14)

En el Evangelio de hoy, Jesús nos propone la necesidad de la corrección fraterna, la reconciliación y la oración comunitaria (Mt 18,15-20)Tres acciones que, habitualmente, nos suponen un enorme esfuerzo para asimilarlas y más aún, para ponerlas en práctica: 

Nos cuesta corregir y ser corregidos 
Quizás porque creemos que corregir es juzgar, criticar o señalar a la persona; porque pensamos que nadie tiene la potestad para corregir o rectificar a otros y, consecuentemente, ni corregimos ni dejamos que nos corrijan; porque creemos que "no es cosa nuestra" y preferimos "mirar hacia otro lado" antes que enfadar, molestar o interpelar a nadie. 

La corrección es un ejercicio "obligatorio" de caridad de ayuda fraterna, de ánimo y de progreso espiritual que realizamos entre pecadores, frágiles y débiles, limitados y necesitados, en el que no se ponen en cuestión las personas sino los actos. Jesús nunca señaló a las personas sino sus conductas, nunca recriminó a los pecadores sino los pecados. 
El objetivo de la corrección es avanzar en el camino hacia la unidad de la Iglesia y la santidad de todos; es reconducir conductas equivocadas, rectificar errores y clarificar situaciones para salvar almas; es enmendar ideas, actos o dichos equivocados, distorsionados, mal enseñados o mal aprendidos, al someterlas a la luz de la Verdad. 

No dejarse corregir por un hermano es un signo de orgullo y vanidad impropio de un cristiano y tener reparo en corregir a un hermano por no querer herirlo o humillarlo, aparte de ser un error muy común, implica una falta de madurez espiritual y un pecado de omisión a la caridad fraterna. 
Ambas actitudes condenan, primero, a la persona no corregida, a vivir en el error y a perderse por la la senda equivocada, y segundo, a la persona que no corrige, a dejar de ser luz en el mundo y a convertirse en cómplice del error y la mentiraLa corrección es un deber de justicia que busca la paz, la luz, la armonía, la unidad y la paz entre hermanos. Corregir y dejarse corregir son actos de humildad y mansedumbre. 

Nos cuesta perdonar 
Quizás porque creemos que hay cosas imperdonables de parte de otros y por las que les "condenamos" y les "crucificamos". 

Sin embargo, Jesús nos invita a no airarnos contra nuestro hermano, a no difamarlo, a no "matarlo" con nuestros juicios...en definitiva, nos llama a la reconciliación y a la comunión fraterna (Mt 5, 22-25). 
Nos cuesta ser perdonados 
Quizás porque somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos y nos "flagelamos"; o porque nos produce pudor acudir al sacramento de la Reconciliación para contar nuestras miserias, para exteriorizar nuestras faltas más oscuras, para abrir nuestro corazón

Sin embargo, es en la confesión donde somos sanados, perdonados y abrazados directamente por Jesucristo, y donde obtenemos de forma inmediata Su gracia y Su paz
Nos cuesta rezar...sobre todo por otros 
Quizás porque pensamos que no son dignos, que no son merecedores del amor de Dios; quizás porque nos produce vergüenza o desconfianza interceder por otros; o quizás porque nuestro egoísmo, nos impide acordarnos de los demás. 

Jesús nos invita a la oración comunitaria cuando nos enseña a rezar el Padrenuestro (Mt 6,9-16) y nos asegura que donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt 5,20).
Padre Nuestro, 
enséñanos a mostrar a otros Tu bondad y Tu misericordia cuando corrijamos, 
y a tener Tu humildad y Tu mansedumbre cuando seamos corregidos.

Padre Nuestro, 
enséñanos a tener Tu corazón tierno y Tu mirada reconciliadora 
cuando intercedamos por otros, 
y a buscar Tu gracia y Tu paz cuando nos confesemos.

Padre Nuestro, 
enséñanos a buscar Tu justicia y Tu equidad para exculpar nuestras propias miserias 
y a otorgar Tu compasión y Tu perdón a los que nos ofenden, 
como Tú te compadeces y nos perdonas cuando te ofendemos.

miércoles, 12 de agosto de 2020

MEDITANDO EN CHANCLAS (12)

“Si te hace caso, 
has salvado a tu hermano” 
(Mateo 18, 15-20)

El pasaje de hoy corresponde a la segunda parte del Sermón de la Comunidad cuyas claves son la corrección fraterna, la necesidad de la reconciliación y la oración comunitaria:

Corrección fraterna
A menudo, nos ofendemos unos a otros, nos hacemos daño y rompemos la comunión. ¿Por qué se me hace tan difícil perdonar? ¿Por qué siempre veo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el mio? 

Tú , Señor, que no quieres que nadie se pierda, Tú que perdonas siempre todo, me invitas a ser ejemplo, a ganar a mi hermano y a restaurar la comunión, corrigiéndolo “a solas”, a través de la escucha atenta, el diálogo respetuoso y la actitud benévola que posibilitan la reconciliación. 

¡Cuántas veces, me cuesta ser corregido, por mi orgullo! ¡Cuántas veces, en lugar de salvar a mi hermano, le "crucifico" en público con mis juicios! ¡Cuántas veces no corrijo por comodidad y dejo que mi hermano se pierda! 

Reconciliación
Tú, Señor, me exhortas a buscar también a otros para que medien en nuestras disputas. Pero siempre, con delicadeza, ternura y discreción. Desde Tu mirada misericordiosa que perdona y sana, y no desde el juicio que condena y mata.

¡Cuántas veces digo "perdono pero no olvido"! 

¡Cuántas veces me niego a perdonar a mi hermano por resentimiento y orgullo! 

¡Cuántas veces, en lugar de construir comunión, la destruyo y pierdo a mis padres, cónyuge, hijos, hermanos y amigos o me pierdo yo! 

Oración comunitaria de intercesión
Tú, Jesús, rezas conmigo para que nuestro Padre, que siempre nos escucha, nos lleve a ella. 

¡Cuántas veces pido por mi y no pido por mi hermano! 

¡Cuántas veces pido porque el otro cambie y no porque cambie yo! 
Padre Nuestro, enséñame a mostrar a otros Tu bondad y misericordia cuando corrija, y a tener Tu humildad y mansedumbre cuando sea corregido.

María, Madre Nuestra, enséñame a tener Tu corazón tierno y Tu mirada misericordiosa para que la paz de Tu Hijo reine en nuestras vidas.

JHR

sábado, 29 de abril de 2017

EL PAPEL ARRUGADO



Pedir perdón no siempre significa que estemos equivocados, que seamos culpables ni que el otro está en lo cierto, sino que amamos mucho más al otro que a nuestro ego.

Cuando nos enfadamos con alguien, cuando liberamos nuestra ira, sacamos lo peor de nosotros mismos y lastimamos al otro. Después, nos sentimos avergonzados por el daño causado y tratamos de enmendarlo.

Hay una historia que ejemplifica de forma sencilla las consecuencias de la ira:

"Un día, un padre, ante una explosión de ira de su hijo, le entregó un papel liso y le dijo: 
-Estrújalo!
Asombrado, obedeció e hizo una bola con el papel.
Luego, el padre le dijo a su hijo:
-Ahora déjalo como estaba antes de arrugarlo. 
Por supuesto, no pudo dejarlo como antes. Por más que lo intentó, el papel quedó lleno de arrugas.
Entonces el padre le dijo:
El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que heriste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel. Aunque intentes enmendar el error, ya estará “marcado”.

Por impulso no nos controlamos y sin pensar, lanzamos palabras llenas de odio y rencor. Luego, cuando recapacitamos, nos arrepentimos. Pero ya no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó marcado. Y lo mas triste es que dejamos “arrugas” en muchos corazones.

Desde hoy, seamos más compresivos y más pacientes, pero en especial, aprendamos a dejar el orgullo a un lado y tener la valentía de pedir perdón y reconocer nuestro error.

Cuando sintamos ganas de estallar recordemos “El papel arrugado”.

lunes, 13 de junio de 2016

MEDJUGORJE: MI EXPERIENCIA DE PAZ


El pasado mes de febrero, mi querida mujer celebró su 50º cumpleaños. Ante tan importante conmemoración, se me ocurrió hacerla un regalo muy especial: una peregrinación a Medjugorje.

Al principio, me pareció una ocurrencia original, sin más. Ella, consagrada a la Virgen, estaba entusiasmada por visitar a la que llaman "Reina de la Paz". Por supuesto, yo no tenía intención alguna de ir...pero ella no tenía intención de ir sin mí (¿casualidad?). 

Mi corazón era reacio a viajar a un lugar donde dicen que la Virgen María se aparece desde hace más de treinta años, y de donde muchos vuelven diciendo que han "experimentado milagros". 

Me costaba mucho creerlo porque yo acababa de volver del "lado oscuro" tras mi conversión en un retiro de Emaús. Había conocido al "Hijo" y ahora querían presentarme a la "Madre", y yo le dije a mi mujer que conocer a toda la "Familia" estaba bien, pero poco a poco.

Algunos amigos que ya habían estado, me animaban, o mejor dicho, se empeñaban (con mucha insistencia) para que fuera, porque en el peor de los casos, volvería igual, y en el mejor...¡¡quién sabe!!! 

El caso es que, sin pensarlo mucho y "dejándome llevar", me animé a ir con Mariajo, porque entre otras cosas, siempre vamos juntos a todas partes y porque además, tras mi conversión, hemos iniciado un hermoso y fructífero camino de fe y servicio.

Aquí comienza mi camino de peregrino, aunque evidentemente, trataré de resumirlo, pues lo que allí ocurrió daría para escribir un libro. Tan sólo contaré las circunstancias que más me "tocaron" el corazón y desde luego, sin ningún ánimo de sugestionar, convencer o alarmar a nadie. La intención es "hacer eterna" una experiencia inolvidable.

Día 1 - Jueves: Llegada a Medjugorje
Nos levantamos el último jueves de abril, a las 04:oo de la mañana, para coger un vuelo a las 07:00. Siempre he odiado volar, a pesar de tener que hacerlo en muchas ocasiones. Pues bien, despegamos de Barajas rumbo a la ex Yugoslavia.
Tras hacer escala durante cinco horas en Munich, volamos a Split, y de allí en autocar a Medjugorje, donde por fin, llegamos sobre las 19:30. Más de 15 horas hasta que llegamos. Una odisea de viaje, aeropuertos, aduanas y rosarios. "Mal empezamos"- pensé-.

Nos acomodaron en una humilde pensión, regentada por gente fantástica y servicial, siempre con una sonrisa de cálida acogida en sus rostros; algo que a primera vista, me sorprendió y me agradó especialmente, porque no me hicieron sentir como un turista ni como un extranjero, ni tampoco protesté por la sencillez de las instalaciones.

Como el tiempo acompañaba y aún no había anochecido, un pequeño grupo fuimos a dar una vuelta de reconocimiento sobre el terreno. Inmediatamente, algo me provocó una cierta hilaridad, fue una sensación negativa: una multitud de tiendas repletas de artículos religiosos (vírgenes, rosarios, medallas, ángeles, etc.) que había cada cinco metros y que me llevó a pensar negativamente (otra vez): "Mal seguimos, esto no es más que un negocio" -pensé-. 


Continuamos hacia la explanada, en la parte posterior de la parroquia, un espacio con miles de bancos a la intemperie. Íbamos en busca de una escultura de un Cristo Resucitado, que al parecer, era milagrosos y que se encontraba en su sitio de siempre, pero que mi queridísima amiga Loreto no terminaba a encontrar (¿casualidad?). Yo seguía en una actitud "poco católica", mientras anochecía.

De repente, llegaron oscuras nubes y comenzamos a ver relámpagos y a escuchar truenos. Me puse a contar después de cada relámpago. "Seguro que la tormenta se aleja, rodeando los dos montes" - pensé-. 


Pero no. No sólo no se alejó sino que en cuestión de segundos, cayó tal cantidad de agua que nos calamos todos. Nunca había visto llover así. Las calles eran auténticos ríos, nos empapamos por completo a pesar de ir preparados con ropa de lluvia y paraguas, y sentimos una cierta inquietud e incluso un cierto temor, por lo que, con cierta ironía y mientras huíamos corriendo a buscar refugio, dije en voz alta: "entendido, dejo ya de protestar". 

No me vais a creer pero, al cabo de escasos minutos, dejó de "diluviar". Y nos fuimos, como pudimos, hacia la pensión.

Ahora tengo la certeza de que la Reina de la Paz nos lavó primero "por fuera", para irnos preparando a lo que habría de acontecer después y que debíamos experimentar en nuestros propios corazones, porque nuestra actitud (la mía y la de alguien más) comenzó a cambiar en el momento en el que abrimos el corazón y se lo entregamos a Ella. 

Día 2 - Viernes: Castillo de Patrick y Nancy
Son las 6:00 de la mañana. Nos despertamos con música. Brilla el sol y vemos todo de manera distinta: "después de la tempestad, viene la calma"

Experimentamos un clima de paz, de calma, de serenidad...que uno intuye y nota en las personas, en las tiendas, en el ambiente...mientras nos encaminamos a la misa matutina.

Después de la Eucaristía y tras desayunar, nos dirigimos al castillo de Patrick y Nancy, dos canadienses afincados en Medjugorje desde hace unos cuantos años. Nancy nos cuenta su experiencia de vida y Patrick, su testimonio de conversión; nos habla de "su vida mundana, de "sus mensajes" y de su "llamada".
 
Comemos y por la tarde vamos a la explanada a rezar el Rosario y a venerar la Cruz. Más tarde, de compras. 

Lo que el día anterior veía como "el negocio", aquella tarde se tornó en una oportunidad privilegiada de acercarme más a la Virgen, a quien no conocía. Pensando en todas las personas por las que hemos rezado e intercedido durante meses (algunas desconocidas para nosotros), aprovechamos la oportunidad para visitar las tiendas y zambullirnos en su amplio surtido de objetos para comprar regalos y recuerdos a los que dejamos en Madrid.

De vuelta al hotel, conocemos al P. Roel, un joven sacerdote mexicano, legionario de Cristo y "mariólogo" que dejó el Vaticano para instalarse en Medjugorje. Su charla de bienvenida, es apasionante: nos introduce en la espiritualidad que se vive allí, nos habla de la apertura del corazón, de la paz y del perdón.

Día 3 - Sábado: Una jornada muy completa
Son las 04:00 y nos despertamos con música, otra vez. Aún es de noche. Hoy tenemos un plan afortunado y nada fácil de conseguir: vamos en autocar a un pueblo cercano, Krehin Grac, a la casa de una de las videntes.

Allí vamos a conocer y a escuchar a Vicka Ivankovic-Mijatovic, una de las 6 videntes a la que se le aparece la Virgen todos los días. Dicen que tiene uno de los dones más extraños del Espíritu Santo: un fenómeno que se conoce como bilocación, la posibilidad de estar presente en más de un lugar al mismo tiempo.
La intención que la Virgen le confió a Vicka en particular es orar por los enfermos y junto con Jakov, fue llevada por Ella al Paraíso, al Purgatorio y al Infierno.

La vida de Vicka ha estado marcada por el sufrimiento físico, pero sobre todo por la alegría radiante con la que siempre impresiona a las personas que la visitan. Ella ha tomado el sufrimiento voluntariamente para sí misma con el objetivo de avanzar en los planes de la Virgen María, pero siempre mantiene la cautela de no hablar de ello.

Lo que nos contó no voy a describirlo pero lo que sí os diré es que hemos rezado, y mucho: 7 Padrenuestros, 16 Avemarías y 7 Glorias. En mi vida he rezado tanto en una sola mañana: por todos los sacerdotes, por todos los enfermos y también por todos los videntes.

Son las 10:00 y volvemos a la explanada para celebrar la Eucaristía. Después, visitamos la escultura del Cristo Resucitado, sí... aquella que no encontrábamos el primer día. 

Se trata de una gran pieza de bronce, de seis metros de altura y cuatro de ancho, y cuyo peso es de tres toneladas. Allí experimentamos un fenómeno fuera de toda razón y lógica humanas: una estatua que "llora".
La estatua, colocada en 1998, comenzó a gotear líquido de una de sus piernas en el 2001, y de la otra, lo comenzó a hacer en el 2012, pero siempre en forma intermitente. 

Si bien la naturaleza del líquido en sí es un misterio, el goteo del líquido ha demostrado ser impredecible puesto que en varias ocasiones se ha detenido durante períodos prolongados de tiempo, en otras ocasiones brotaba copiosamente, y en otras, la sustancia que emanaba de la rodilla era de color rojizo.

Algunos dicen que se trata de líquido sinovial humano y otros que tiene poderes curativos. Uno tiene reticencias a la llamada "fe mágica" pero al final, el Espíritu de Dios te abre los ojos y el corazón, y entiendes.
Después, vuelta al hotel a comer y a descansar.

Son las 14:00 y nos encaminamos a la Comunidad del Cenáculo, otra visita experiencial y testimonial que no contaré tampoco por su carácter confidencial. Una experiencia ejemplarizante que nos conmovió el alma.

Son las 17:00 y nos encaminamos al monte Podbrdo, el monte de las apariciones. Un lugar "sobrenatural".

Allí es donde, el 25 de Junio de 1981, la Virgen se apareció por primera vez a los niños Ivanka Ivankovic, Mirjana Dragicevic, Vicka Ivankovic, Ivan Dragicevic, Jakov Colo y Marija Pavlovic.

Nos dividimos en dos grupos, los que ya han estado anteriormente y los que venimos por primera vez...y comenzamos la "ascensión".


Los "veteranos" suben guiados por uno de los sacerdotes que nos acompañan y los "novatos", subimos dirigidos por el P. Roel y por nuestro párroco, rezando y meditando cada una de las cinco estaciones del Rosario hasta llegar a la Virgen Blanca. ¡Maravilloso!

Allí, en el monte ocurrieron (ocurren) milagros, sí; algunos, externos, sobrenaturales, que algunos pudimos ver, pero que carecen de importancia si los comparamos con otros más íntimos y personales que experimentamos en nuestros corazones. 

Como mi pretensión es contar este viaje desde mi testimonio, obviaré lo que nuestros ojos vieron y me limitaré a contar lo que yo experimenté en mi interior, allí arriba: un aluvión de paz y de sosiego en el que me sentí totalmente perdonado y con una alegría que me desbordaba. 

Es difícil expresarlo con palabras. No queríamos bajar de allí, como si se tratara de nuestro "Monte Tabor" personal. "Algo" nos retenía, pero descendimos con calma para ir a cenar, puesto que la jornada aún no había terminado. 
Después, todo el grupo fuimos de nuevo a la explanada para disfrutar de otra experiencia motivadora y espectacular: la Adoración del Santísimo. 

Miles de personas de distintas nacionalidades y condiciones estaban en silencio absoluto o rezaban y agradecían, a la vez que sonaba una música celestial que penetra el alma y nos dispone a la maravillosa presencia del Señor. ¡Un grito silencioso que "clamaba al cielo"!

Y yo,  que no conocía lo que era una Adoración, al ver a tantas miles de personas rezando, cada uno en su idioma, pero al unísono, con un mismo corazón... desde lo más profundo de mi corazón, pensé: "Esto no puede ser mentira: la Virgen está aquí".

Día 4 - Domingo:  reflexión y testimonios
Son las 07:00 y nos levantamos con la intención de subir el Vía Crucis del monte Krizevac, también llamado el Monte de la Cruz, debido una gran cruz de cemento  colocada en su cima el 15 de marzo de 1934. 

En ella, está grabada la leyenda: "A Jesucristo, Redentor de la humanidad, como signo de nuestra fe, de nuestro amor y de nuestra esperanza, y en memoria del 1900 aniversario de la Pasión de Jesús".

Diluvia otra vez. Nos aconsejan no subir al Krisevac y rezar el Vía Crucis en la explanada de Medjugorje, alrededor del cementerio terminando en el Cristo de las velas, al lado de la parroquia. El P. Roel nos guía a lo largo de las 15 estaciones que nos colman de paz, amor y perdón. Allí dejamos nuestras intenciones a la Gospa.
Después, nos dirigimos al hotel a comer y a descansar.

Son las 16:00 y quedamos en una cafetería cercana para compartir testimonios. Tres horas de comunión, fraternidad, de lloros, abrazos y mucho amor.

Por la noche y después de cenar, escuchamos una charla teológica sobre la Intercesión de la Virgen María, dirigida y guiada por los sacerdotes de nuestra parroquia. Después nos despedimos del otro grupo con el que compartíamos la pensión y también, del P. Roel.

Día 5 - Lunes:  estamos de vuelta
Son las 05:00 y nos apresuramos a desayunar para tomar un autocar que nos lleve al aeropuerto de Zadar, a unos 300 kms de Medjugorje.

De allí a Frankfurt, donde comemos unas salchichas típicas en el aeropuerto pues no hay mucho tiempo en el enlace a Madrid. Aterrizamos en Madrid sobre las 19:30, exhaustos pero inmensamente felices. 

Nuestra experiencia ha sido absolutamente maravillosa. No somos los mismos. Volvemos volando (y no me refiero al avión)... volvemos al mundo real, al ruido, a las prisas, al desasosiego. Nos sentimos completamente extraños, como si no perteneciéramos a él.

La única pretensión de este testimonio es rememorar de nuevo mi vivencia en Medjugorje. Una experiencia  inolvidable, que ha marcado en mí un antes y un después. 

Lo importante no es si uno cree lo que allí sucede o no; o si realmente hay una "presencia" allí; o si la Iglesia se ha pronunciado o no... lo trascendente es vivir la espiritualidad que existe en Medjugorje y volver con el corazón colmado de gozo, alegría, paz y perdón.

Allí se viven los sacramentos con una intensidad fuera de lo normal, tanto la eucaristía, como la adoración y la confesión. Allí reina la paz, la serenidad y la calma. Allí se respira armonía y conciliación. Allí se experimenta el amor misericordioso de Dios.

Un deseo unánime subyace en el grupo: ¡Queremos regresar a Medjugorje ya! ¡La Virgen está allí! Y no queremos perdérnoslo.

jueves, 5 de mayo de 2016

LA RESURRECCIÓN DEL AMOR

We all need a love resurrection
Just a little divine intervention
(Alison Moyet)



"Todos necesitamos resucitar al amor, tan sólo basta una pequeña intervención divina". Lo que Alison Moyet desconocía es que ya la hubo y no fue pequeña, precisamente. 

Jesucristo, con su muerte y resurrección, nos ha enseñado el verdadero significado del amor: nos amó hasta el extremo, incondicionalmente, tal y como somos, y a la vez, nos perdonó.

Con Él, resucitamos al amor. Con su perdón, somos restaurados en el amor. Jesús no esperó a que le pidiéramos perdón, se lanzó a nosotros con los brazos abiertos.

Este fin de semana escuche al padre Roel preguntar "¿Quién debe dar el primer paso, el que debe perdonar o el que debe ser perdonado?" Su respuesta fue muy sencilla: "Quien más ame".  

Si tú eres el que más ama, lánzate y perdona. Cristo lo hizo.

Nuestro Padre misericordioso nos ofrece como gracia, la posibilidad continua de ser perdonados en el sacramento de la reconciliación. 

Reconcíliate con el Señor y corre a perdonar a tu hermano.

Alguien dijo en una ocasión que "el amor es una planta que se riega con paz y con perdón". ¡Qué gran verdad!

El amor no puede crecer con raíces de rencor ni con ramas de odio. 

El prejuicio y la intolerancia son males que se han convertido en una epidemia que destruye bosques enteros de humanidad. 

El odio ha matado al amor. Por ello, necesitamos regarlo con ríos de perdón y torrentes de paz.

El amor todo lo perdona, no lleva cuenta, no es rencoroso, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo (1 Corintios 13, 4-8).

El amor alienta.... el odio destruye. 
El amor atrae.... el odio rechaza. 
El amor confía.... el odio sospecha. 
El amor tranquiliza.... el odio altera. 
El amor espera.... el odio desespera. 
El amor consuela.... el odio crispa. 
El amor perdona.... el odio intriga. 
El amor vivifica.... el odio mata.
El amor es dulce.... el odio es amargo.
El amor es pacífico.... el odio es guerrero.
El amor es luz.... el odio es tiniebla.
El amor es humilde.... el odio es vanidoso.
El amor es espiritual.... el odio es carnal.
El amor es sublime.... el odio es triste.