¿QUIÉN ES JESÚS?

La vida de Jesús siempre ha suscitado preguntas a lo largo de los últimos dos mil años.

¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia?
¿Fue Jesús alguien verdaderamente real?
¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo?
¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Estas son algunas preguntas, pero aquí tienes un espacio para formular las tuyas.

sábado, 10 de enero de 2026

LA ESCLAVITUD TECNOLÓGICA: LA MARCA DE LA BESTIA

"Se le concedió infundir espíritu a la imagen de la bestia, 
de modo que la imagen de la bestia pudiera hablar 
e hiciera morir a cuantos no adorasen la imagen de la bestia. 
Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, 
se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente, 
de modo que nadie pueda comprar ni vender 
si no tiene la marca o el nombre de la bestia" 
(Ap 13,15-17)

La humanidad ha experimentado, a lo largo de la historia, grandes avances tecnológicos que han supuesto importantísimos cambios en la sociedad: la rueda, la escritura, la imprenta, el automóvil, el teléfono, la televisión, la energía nuclear, etc.

Hoy, el vertiginoso auge de la tecnología ha generado a nivel global una dependencia desmesurada hacia los dispositivos inteligentes, hacia internet o hacia las redes sociales que domina, tanto la vida de las personas como sus relaciones, y que es causa de numerosos problemas como el aislamiento social, la ansiedad, la nomofobia (miedo irracional a permanecer sin un teléfono móvil), el ciberacoso o la pérdida del control y del tiempo.

La “telaraña” de Internet ha cubierto casi todos los aspectos de la civilización; el teléfono inteligente (con más de 3.000 millones de usuarios), el reloj inteligente y el hogar inteligente (domótica) aspiran a crear un “mundo inteligente”. 

La era digital y tecnológica ha transformado al hombre en una "nueva creación": un ser biónico, computarizado, robótico, codificado, sobrehumano. 

Es, sin duda, la esclavitud del siglo XXI que la Bestia ha creado de forma sutil y atractiva, y que supone, por sus muchos paralelismos, el cumplimiento literal de la profecía apocalíptica de san Juan sobre las dos bestias de Ap 13:

La "imagen que habla": la Inteligencia Artificial 
En el texto apocalíptico, a la imagen de la Bestia se le concede espíritu o "aliento" para que hable y actúe. 

Un "aliento" que puede vincularse con el auge de la Inteligencia Artificial (Chat GPT) o de la Inteligencia Artificial General, que es un sistema autónomo super inteligente que aprende rápidamente, piensa y razona por sí mismo y supera todas las capacidades humanas;, con los avatares digitales que simulan conciencia y autonomía; o con los sistemas de control basados en IA que actúan como una "entidad" que exige una cierta conformidad para participar en la sociedad.
Por tanto, la "imagen que habla" sería la  IA avanzada y los sistemas autónomos de decisión.

La "Marca de la Bestia": la identidad digital y biométrica
El pasaje joánico describe una "marca" en la mano derecha o la frente, una "cifra" humana (666) necesaria para hacer transacciones (comprar y vender), lo que no implica necesariamente una marca/cifra física o tatuaje, sino una clave numérica (pin) o una identidad digital obligatoria (DNI digital, firma digital, código de barras, etc.). 

Además, la convergencia de datos biométricos de reconocimiento facial (rostro/frente), de dispositivos móviles o de microchips (mano/cerebro) pueden entenderse como la infraestructura técnica necesaria que permitiría implementar tal restricción de la marca.

Por tanto, la "marca" de la Bestia sería la biometría, la ID digital y los dispositivos implantables/utilizables.

"Nadie pueda comprar ni vender": el control económico
San Juan, en su visión de las bestias, condiciona la supervivencia económica a la posesión de la marca. 

Esta marca podría relacionarse con la transición hacia las monedas digitales programables de bancos centrales (CBDC), la venta online, el control de cuentas y la eliminación paulatina del efectivo, lo cual busca crear un sistema donde el acceso al propio dinero puede ser revocado algorítmicamente si el usuario no cumple con ciertos criterios de "cumplimiento digital" o social.

Por tanto, este "control económico" se ejercería a través del dinero digital programable (CBDC) y el control de cuentas.

"A todos se les impone": el control/vigilancia global y exclusión social
San Juan advierte sobre un control total sobre todos, "pequeños y grandes, ricos y pobres". 

Sin duda, hoy podemos observar la existencia de un uso generalizado (niños, adolescentes y mayores) de la tecnología provocando una gran brecha digital y una proliferación de sistemas, redes globales de vigilancia masiva y bases de datos centralizadas que "exigen" la utilización de la tecnología (trámites a través de apps, banca online, etc.), de forma que la exclusión de los sistemas digitales equivaldría a una muerte social o económica.

Por tanto, esta "imposición" sería la proliferación de redes globales de vigilancia y bases de datos centralizadas.

Con la "marca tecnológica", la Bestia:
  • ejerce en el hombre su poder y control esclavizante, "obligándolo" a permanecer siempre "conectado", inclinando la cabeza hacia las pantallas de los dispositivos, evitando que eleve su mirada al cielo. 
  • provoca en el hombre un desinterés por la trascendencia para dedicarse a lo intrascendente, a lo efímero, a lo inmediato, a los "like" o a los "followers".
  • produce en el hombre un deterioro significativo de su salud física y psíquica: insomnio, dificultad de socialización, disminución del rendimiento académico o laboral, aumento del riesgo de sufrir psicopatologías asociadas (depresión, ansiedad, malestar emocional, aislamiento) y conductas de riesgo (suicidio, bullying), etc.
 
San Juan advierte: "Aquí se requiere sabiduría e inteligencia" (Ap 13,18) para que, utilizando "las dos alas de la gran águila, volemos al desierto, lejos de la presencia de la serpiente" (Ap 12,14).

Dios nos llama al discernimiento para que distingamos los signos de los tiempos, para que seamos conscientes del poder diabólico que la cifra/marca de la Bestia ejerce sobre el mundo, para que nos abandonemos a la sabiduría divina y para que, junto aCordero que está de pie sobre el monte Sión (la Iglesia), formemos parte de esos ciento cuarenta y cuatro mil que llevan grabados en la frente su nombre y el nombre de su Padre.

jueves, 8 de enero de 2026

PESEBRE Y SAGRARIO, UNA MISMA ADORACIÓN

"En su presencia se inclinen las tribus del desierto; 
sus enemigos muerdan el polvo; 
los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo. 
Los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; 
póstrense ante él todos los reyes, y sírvanle todos los pueblos"
(Sal 71,9-11)

El pasado seis de enero celebramos la Epifanía del Señor, es decir, la manifestación de Dios al mundo. La Iglesia nos invita a meditar el relato evangélico de Mateo 2,1-12 sobre los magos (magoi, en griego, no reyes) que vienen en busca de una estrella. 

La estrella muestra un hecho significativo: en el momento del nacimiento de Jesús se produjo una gran conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, y que algunos sostienen sucedió en el año 7 a.C. 

La custodia del Santísimo tiene forma de estrella (y de corona de espinas) y su luz representa a Cristo, el Dios encarnado, quien guía a la humanidad en la oscuridad del mundo. 
   
El Ángel representa la voz de Dios, el Espíritu Santo, el mensajero que trae buenas noticias y paz.

El portal de Belén representa a la Iglesia, una gruta iluminada por la luz de Cristo, que nos muestra el camino de la salvación, nos hace coherederos y nos forma en un solo cuerpo. 

La Virgen María y san José representan la pureza, la fidelidad y la obediencia a la voluntad de Dios

El Buey y la Mula representan a la creación natural, calentando con su aliento al Niño.

Los pastores representan a los bienaventurados limpios de corazón y pobres de espíritu que ven a Dios (Mt 5,3.8). Son el pueblo humilde y sencillo que reconoce a Dios.

Los magos representan la universalidad de la salvación. Simboliza a los no judíos, a los gentiles (cf. Ef 3,6), a los cristianos que miran al cielo, que buscan e interpretan los signos de los tiempos a la luz de Dios, que reconocen e identifican la presencia del Reino de Dios en el mundo, que se ponen en camino, que se llenan de alegría, proclaman y adoran al Salvador.
Los regalos manifiestan quién es Jesús. Oro, propio de los reyes y sacerdotes; incienso, en reconocimiento de su divinidad; y mirra, en alusión a su humanidad y el anuncio profético de su pasión y muerte por nuestra salvación.

Herodes representa a aquellos que sienten miedo ante la presencia de Dios y perciben una amenaza a su poder o a su comodidad. 

Los sumos sacerdotes y escribas representan a aquellos que aun conociendo las coordenadas del nacimiento del Cristo, son incapaces de comprometerse, de ponerse en movimiento, en acción; ni a dar el gran salto de la conversión. 

Los sabios representan a aquellos que guiados por la luz de la razón, dada por la estrella, complementan su saber con la luz de la revelación, dada por la Escritura, y continúan su búsqueda con mayor tesón.

Ser "magos" hoy es buscar y seguir a Cristo, es ponernos en camino. Supone desprendimiento, salir de nosotros mismos y dejar las comodidades y seguridades para abandonarnos en Dios; implica superar nuestros miedos y perezas para aceptar la novedad que Cristo nos ofrece.

Frente al misterio de un Dios hecho carne en la mayor vulnerabilidad y humildad, la respuesta de los "magos", de los cristianos es adorar.  Entonces, me pregunto ¿Dónde está Jesús para mí? ¿Dónde lo busco? ¿Dónde lo encuentro? ¿Dónde lo adoro?

El misterio de la Epifanía del Señor es, a la vez, un relato simbólico y prefigurativo, cristológico y eucarístico, con un cierto sabor oriental que nos dirige al Santísimo Sacramento del Altar:

Belén y Eucaristía
Belén (Betlehem) significa en hebreo "Casa del Pan". Jesús se presenta como el alimento que sacia el hambre del mundo. En el Altar, esa promesa se cumple plenamente en la Eucaristía.

Pesebre y Sagrario
Dios elige manifestarse en la pobreza de un pesebre de pajas y madera; hoy elige un trozo de pan y un cofre de metal (el Sagrario). 

En la humildad del pesebre, Dios se hace vulnerable como un niño; en la Hostia, se hace frágil al punto de dejarse consumir, guardarse o incluso ser ignorado. 

Fe
Los pastores y los magos tuvieron una gran fe para reconocer a Dios en un bebé. Del mismo modo, los cristianos tenemos fe para reconocer a ese mismo Dios bajo las especies del pan y el vino. 

Ambos son misterios de anonadamiento (kénosis): Dios se abaja para que no tengamos miedo de acercarnos a Él.

Adoración
La actitud ante el portal debe ser la misma que ante la custodia: la adoración silenciosa.  Ante el Santísimo, los cristianos transformamos nuestros corazones en un "Belén actual" donde Jesús nace de nuevo para iluminar nuestras vidas.

Para la reflexión:
¿Qué “estrellas” aparecen en mi vida? 
¿Veo la luz de Cristo a través de mis circunstancias y a través de las personas que Dios pone en mi vida? 
¿Soy una “estrella” que conduce a Jesús, en mi entorno familiar, laboral, social, eclesial...?

lunes, 5 de enero de 2026

EL NUEVO AMANECER DE LA FE

 
Según el Anuario Pontificio 2025 y el informe de la agencia Fides, se está produciendo un nuevo amanecer de la fe católica, una nueva primavera de la Iglesia, especialmente entre las nuevas generaciones impulsada, contra todo pronóstico, por las sobredosis de incertidumbre, desencanto, superficialidad, escepticismo, secularismo y relativismo de la sociedad actual, que dejan sin respuesta las preguntas más profundas sobre el sentido existencial.

En 2025, el número de fieles católicos bautizados superó los 1,406 millones (+15 millones respecto a 2024) y supone el 17,8% de la población mundial. El aumento más notable se registró en África (+8,3 millones) y América (+5,6 millones).

En Inglaterra y Gales, el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que se identifican como cristianos practicantes creció del 4% en 2018 al 16% en 2024. Entre los varones jóvenes, ese número llega al 21%. 

En Francia, más de 7.000 adultos fueron bautizados durante la Pascua de 2024, un 32% más que el año anterior, y más de un tercio de ellos tenían entre 18 y 25 años. Lo que parecía una anomalía aislada comienza a perfilarse como una tendencia continental.

En Suecia, uno de los países más secularizados del mundo, el porcentaje de jóvenes que cree en Dios ha aumentado en un 28% respecto a sus abuelos en los últimos años.

Mientras Europa debate sobre identidad y África florece en vocaciones, América se convierte en el corazón palpitante del catolicismo global. De los más de 7.900 millones de habitantes del planeta, 671 millones son americanos que profesan la fe católica, lo que equivale al 64,2% de la población del continente. Es decir, casi dos de cada tres habitantes de América creen en Cristo.
En un mundo marcado por la volatilidad y el individualismo, muchos hijos pródigos, sintiéndose huérfanos por propia decisión, vuelven a la casa del Padre buscando seguridad y sentido, comunidad y pertenencia, tras haber visto de cerca el vacío. 

Una ola 'silenciosa' de conversión y renovación está ganando fuerza entre los jóvenes (Generación Z y Millennials) que vuelven su mirada hacia lo eterno frente a lo efímero que les ofrece el mundo posmoderno, que impulsa a cuestionarlo todo, haciéndolos caminar sobre terreno inestable y nada firme.

El mensaje cristiano, muchas veces mal interpretado y otras, mal enseñado, nos ofrece un compromiso real y auténtico con el mundo (el prójimo) y no tanto con los dogmas (los mandamientos).

Dice san Agustín, "Ama y haz lo que quieras", queriendo mostrar que el amor está por encima de todo y es lo que realmente mueve el corazón del hombre, mientras que el mundo tergiversa ese motor y lo convierte en egoísmo. 

Si amamos, los mandamientos de la Antigua Alianza se cumplen por sí solos y sin esfuerzo alguno. Es entonces cuando entramos en la Tierra Prometida de las Bienaventuranzas, porque el amor conduce a la verdadera felicidad.

En una sociedad individualista y egoísta, materialista y acomodada, los católicos debemos salir de nuestra comodidad y enforzarnos por recuperar el mensaje revolucionario de Jesús para hacerlo presente en el mundo. 

Hemos dejado de hablar de Dios y de amor, de valores y de verdad, de solidaridad y de justicia, de trascendencia y eternidad. Y por ello:

O le damos un sentido a la vida o la vida no tiene sentido. 
O buscamos la trascendencia o todo se vuelve intrascendente.

martes, 23 de diciembre de 2025

ADVIENTO: ANTÍFONAS DE LA O


Durante esta última semana de Adviento, desde el 17 hasta hoy, 23 de diciembre, rezamos en Vísperas las 7 Antífonas de la O, siete textos litúrgicos que nos preparan para la Navidad y que reciben este nombre porque todas comienzan con la exclamación "Oh" y concluyen con una súplica que empieza con la palabra "Ven".

Cada antífona representa un título cristológico y evoca las profecías veterotestamentarias de Isaías sobre la venida del Mesías:

Oh Sapientia (Sabiduría), que brotaste de la boca del Altísimo, y abarcas de un extremo al otro y ordenas todas las cosas con fuerza y suavidad: ¡ven y enséñanos el camino de la prudencia!
Is 11,2: "Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor"
Is 28,29: "Admirable es su consejo, grande su habilidad"
Oh Adonai (Señor), guía de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y le diste tu ley en el Sinaí: ¡ven a librarnos con el poder de tu brazo!
Is 11,4-5: "Juzgará a los pobres con justicia, sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra; pero golpeará al violento con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios hará morir al malvado. La justicia será ceñidor de su cintura, y la lealtad, cinturón de sus caderas"
Is 33,22: "Porque el Señor nos gobierna, el Señor nos da leyes, el Señor es nuestro rey, él es nuestra salvación"
Oh Rabix Jessé (Raíz, Tronco de Jesé), que te alzas como un signo para los pueblos; ante quien los reyes enmudecen, y cuyo auxilio imploran las naciones: ven a librarnos, no tardes más.
Is 11,1: "Brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago"
Is 11,10: "Aquel día, la raíz de Jesé será elevada como enseña de los pueblos: se volverán hacia ella las naciones y será gloriosa su morada"
Is 45,14: "Los trabajadores de Egipto, los mercaderes de Etiopía, los esbeltos sabeos, pasarán a tu poder y te pertenecerán; marcharán detrás de ti, caminarán encadenados, se postrarán y te suplicarán: “Es verdad, Dios está entre vosotros y no hay otro, no hay más dioses"
Is 52,15: "Así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y comprender algo inaudito"
Oh Clavis David (Llave, Cetro de David) y cetro de la casa de Israel; que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir: ¡ven y saca a los cautivos de la cárcel, a los que moran en tinieblas y en sombra de muerte!
Is 22,22: "Pongo sobre sus hombros la llave del palacio de David: abrirá y nadie cerrará; cerrará y nadie abrirá"
Is 9,6: "Para dilatar el principado, con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor del universo lo realizará"
Is 42,4: "No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas"
Oh Oriens (Amanecer, Estrella de la Mañana), resplandor de la Luz Eterna, Sol de justicia: ¡ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte!
Is 9,1-2: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín"
Is 60,1-2: "¡Levántate y resplandece, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor y su gloria se verá sobre ti"
Oh Rex Gentium (Rey de las naciones) y deseado de los pueblos, piedra angular que unifica a ambos extremos: ¡ven y salva al hombre que formaste del barro!
Is 9,5: "Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Padre de eternidad, Príncipe de la paz"
Is 2,4: "Juzgará entre las naciones, será árbitro de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas"
Is 28,16: "He puesto en Sión como fundamento una piedra, una piedra probada, una piedra angular preciosa, un fundamento sólido. Quien se apoya en ella no vacila"
Oh Emmanuel (Dios con nosotros), nuestro Rey y Legislador, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos: ¡ven a salvarnos, Señor Dios nuestro!
Is 7,14: "Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel"
Is 8,7-8: "Por eso, el Señor hará subir contra ellos las aguas del Éufrates, impetuosas y abundantes: al rey de Asiria con todo su poder. Se saldrá de cauce, desbordará sus riberas, irrumpirá en Judá, desbordará, crecerá hasta alcanzar al cuello, y sus alas desplegadas cubrirán toda la anchura de tu tierra, ¡oh Enmanuel!
Las 7 antífonas son un compendio cristológico que expresan los deseos de salvación de la humanidad y con sus iniciales en latín, forman el acróstico ERO CRASque significa "Seré mañana" o "Vendré mañana", respuesta de Jesucristo a la súplica de su pueblo

                                    E mmanuel
                                    R ex Gentium 
                                    O riens 
                                    C lavis David 
                                    R adix Jesse 
                                    A donai 
                                    S apientia

domingo, 21 de diciembre de 2025

PAULOLOGÍA: EL "EVANGELIO" DE SAN PABLO

 
El contenido doctrinal y teologal de las cartas de San Pablo es amplio y variado, pero sobresalen con singular relieve ciertos elementos característicos que coinciden con lo que el mismo apóstol denominaba "su evangelio".

San Pablo es considerado el primer gran teólogo cristiano que aplicó la razón a la fe, creando categorías teológicas fundamentales para el cristianismo y definiendo la misión universal de la Iglesia.

La teología de San Pablo (paulología) es profundamente cristocéntrica, enfocándose en la transformación radical de la existencia humana a través de la fe en Cristo resucitado, el Salvador universal que ofrece gracia y justificación por la fe, no por las obras de la Ley, inaugurando una Nueva Alianza donde Dios escribe su ley en los corazones, liberando del pecado y la muerte, y llamando a una vida nueva de santidad, fe, libertad y esperanza en la segunda venida de Cristo. 

Pablo desarrolla un profundo vocabulario teológico con conceptos clave como la gracia (amor eficaz de Dios) y la fe (reconocimiento del obrar de Dios en Cristo).

Conceptos clave
  • Cristo Resucitado: Jesús es el Mesías anunciado por los profetas y el Salvador universal, cuya resurrección es prueba de su divinidad y de la promesa de resurrección para los creyentes. La vida cristiana es vivir "en Cristo" y que "Cristo viva en mí".
  • Justificación por la fe: La salvación no se logra cumpliendo los preceptos de la Ley mosaica (obras), sino por la fe en Jesucristo, que es un don de Dios, no un mérito humano.
  • Gracia: La salvación es un regalo inmerecido de Dios, una gracia que libera al creyente de la esclavitud del pecado, de la ley y de la muerte, otorgándole una nueva libertad en Cristo. Es el amor transformador e irreversible de Dios, que capacita para participar de la naturaleza divina y para vivir una vida nueva.
  • Espíritu Santo: El Espíritu Santo es crucial en la vida del creyente, guiando y capacitando para vivir una vida santa y gozosa.
  • Nueva Alianza: Dios establece una nueva alianza en el Espíritu, no en tablas de piedra, escribiendo su ley en los corazones y transformando al hombre desde su interior.
  • Libertad cristiana: Los creyentes son liberados de la esclavitud del pecado, de la Ley y de la muerte, para vivir en el Espíritu.
  • Conversión: La conversión es un proceso permanente de transformación del hombre hacia una vida nueva, un "quehacer vital" del bautizado.
  • Iglesia: Pablo, como "embajador en nombre de Cristo", abre las fronteras de la Iglesia, desarrolla la imagen de la Iglesia como el Cuerpo de Cristo, donde todos los creyentes son miembros interdependientes, unidos por el amor y la caridad. Funda comunidades basadas en el amor y el cuidado mutuo, marcando la importancia de la unidad.
  • Universalidad del Evangelio: Su misión fue difundir el evangelio a los gentiles, rompiendo barreras étnicas, sociales y culturales, y afirmando que el plan de salvación de Dios es para toda la humanidad.
  • Escatología: Afirma la 2ª venida de Cristo (Parusía), instando a los creyentes a vivir preparados para el establecimiento del Reino eterno de Dios.
  • Esperanza: Es una actitud fundamental de la fe, siendo Dios "el Dios de la esperanza".
Temas Clave

  • Corintios: el amor y la unidad como signos del cristiano, los dones espirituales y la centralidad de la resurrección de Cristo.
  • Gálatas y Romanos: la justificación por la fe y la libertad frente a la Ley.
  • Tesalonicenses: la santidad, la preparación y la perseverancia para la 2ª Venida de Cristo.
  • Filipenses y Efesios: la alegría en la adversidad, la unidad de la Iglesia como Cuerpo de Cristo y la salvación como gracia de Dios.
  • Colosenses: Cristo, imagen del Dios invisible y su supremacía sobre cualquier filosofía o tradición.
  • Timoteo: la eclesialidad, instrucciones sobre el carácter y el liderazgo de los pastores.
  • Tito: la organización de la Iglesia
  • Filemón: el amor entre los cristianos

miércoles, 17 de diciembre de 2025

EL BUENISMO ESPIRITUAL NO ES UNA VIRTUD CRISTIANA

“¡Ay de los que llaman bien al mal y mal al bien, 
que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, 
que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” 
(Is 5,10)

Es una triste evidencia comprobar que en la Iglesia existan personas complacientes que viven la fe de perfil. Son los llamados "buenistas" o "bienquedas". Cristianos condescendientes que no dicen nada fuerte o duro para no molestar a nadie, que dulcifican todo para que se pueda digerir mejor, que no alzan la voz ante el mal ni corrigen el pecado para que les tilden de "tolerantes", que hablan "en abstracto" para no incomodar, que dicen sólo lo que los demás quieren oír.

La virtud de la bondad que propone el Evangelio se desvirtúa y se diluye en un "puritanismo benevolente" que se transforma en el vicio de "ser buenos". La bondad, que está siempre asociada a la verdad y a la caridad, siempre piensa en el otro, mientras que la tolerancia voluntarista, que está asociada a la hipocresía, sólo piensa en uno mismo.

El "bienqueda" cree salir siempre bien parado, mantiene su conciencia tranquila pero no no resuelve nada ni cambia la realidad, tan sólo utiliza palabrería sin contenido para evitar "ser crucificado", pero no transforma el mundo.

El "buenista" se ampara en una espiritualidad cómoda y cobarde por temor a decir la verdad, por miedo a molestar a quien está en el error o en la mentira. Se mantiene en una fe confortable e infantil que no discierne ni progresa. Cree caminar pero no va a ningún sitio. 

El "bienqueda" confunde religiosidad con bienestar ("wellness"), cristianismo con moralismo políticamente correcto, reduciendo la fe a un simple "edulcorante" de la vida: "ser mejor persona" o “estar a bien” con todos.

El "buenista" vive una fe insustancial o "sosa", alejada de la indicación de Jesús a ser sal de la tierra, que no azúcar (Mt 5,13), refugiándose en una dulce complacencia, en una grata tolerancia, en una superficial bondad por agradar o por evitar conflictos, a expensas de la verdad o la justicia. 

El "bienqueda" intenta simplificar su modo de vivir el cristianismo bajo la premisa de que el conflicto es siempre malo, de que cualquier confrontación con la mentira o la defensa de la verdad son formas de intolerancia.
Pero la fe cristiana no se basa en una "bondad blanda". El cristianismo no es "llevarse bien" o "evitar conflictos", sino buscar el amor, la verdad y la justicia, entrando en acción (y si es necesario, en conflicto) para mostrar al mundo el camino hacia el Padre (cf. Jn 14,6). 

Jesús mismo entró en conflicto con los fariseos en muchas ocasiones y les confrontó con su hipocresía y con su buenismo en el cumplimiento externo de la Ley. Pero lo hizo con auténtica caridad y con verdad transformadora, no con complaciente indiferencia. Jesús no predicó el "buenismo" sino la santidad a la que nos llama Dios.

Los cristianos estamos llamados a seguir el ejemplo de Cristo:

  • a entrar en conflicto con el error y la mentira, desde la caridad, no desde la indiferencia.
  • a buscar la santidad, tratando de agradar a Dios y no a los hombres.
  • a confrontar el pecado con misericordia y perdón, no con tolerancia o benevolencia
  • a combatir el mal con la Palabra, no con nuestros silencios

martes, 16 de diciembre de 2025

EL PECADO DE MALEDICENCIA

 
Según la RAE, la maledicencia es la acción o el hábito de maldecir, ofender, denigrar, desprestigiar, injuriar o difamar al prójimo. Es desear el mal a alguien o hablar mal de alguien.

Es una manifestación de falta de caridad cristiana, pero también de lógica, de razón y de sentido común, consecuencia del rencor o de la celotipia, es decir, de celos patológicos que se manifiestan en una crítica desmesurada e irascible contra otras personas.

La maledicencia produce un juicio implacable, precipitado e injusto, sin presunción de inocencia, sin piedad y sin respeto. Habitualmente, la persona maledicente se siente capacitada y autorizada para constituirse en juez de los demás

Cuando una persona es maledicente, su vida se convierte en distanciamiento, en desapego, en alejamiento, lo que hace imposible la convivencia con otros, debido a la propensión a fijarse en los aspectos negativos de otros. 

Pero además, ensalzándose a fuerza de comentar los defectos, errores o caídas del otro, ofusca y oscurece su almapierde la paz y se aleja de la gracia de Dios.

¿Qué gana el maledicente con su actitud? En realidad, nada; pero, en la insana intención de superioridad, marca obligatoriamente a los demás lo que deben hacer y cómo deben hacerlo, y se convierte en un juez irascible, implacable e inmisericorde de los demás que, aunque tuerto, se arroga el derecho de mostrar el camino a los ciegos.

La Escritura nos advierte sobre este gran mal espiritual: 
  • "¿Quién eres tú para juzgar a un criado ajeno?" (Rom 14,4)
  • "No juzguéis según apariencia, sino juzgad según un juicio justo" (Jn 7,24)
  • "No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros" (Mt 7,1-2)
  • "Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad" (Ef 4,31).
  • "En verdad os digo que el hombre dará cuenta en el día del juicio de cualquier palabra inconsiderada que haya dicho. Porque por tus palabras serás declarado justo o por tus palabras serás condenado" (Mt 12,36-37)
  • "El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca" (Mt 6,45)
  • "Deshaceos también vosotros de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca!" (Col 3,7)
  • "De la misma boca sale bendición y maldición. Eso no puede ser así, hermanos míos" (Stg 3,10)
Toda vida humana es sagrada y reflejo de Dios; y por tanto, merece respeto y cuidado. Todos tenemos derecho al honor, a la dignidad y a la fama; destruirlos constituye un pecado contra la justicia y la caridad

Dañar la reputación de otros, dar ocasión a juicios falsos respecto a ellos no es una actitud cristiana pues atenta contra el 5º mandamiento, "No matarás", porque cuando un cristiano difama, injuria o desprestigia a otro se convierte en un asesino, porque está "matando" moral o espiritualmente a su hermano.

domingo, 14 de diciembre de 2025

LAS MORADAS DE SANTA TERESA DE ÁVILA

 
El libro "Las moradas" o "El castillo interior", escrito en 1577 por santa Teresa de Ávila, fundadora de la Orden de los Carmelitas Descalzos y Doctora de la Iglesia (1970), describe el alma como un castillo con siete mansiones/moradas/estancias, rodeadas de jardines, fuentes y laberintos, que se recorren progresivamente hasta alcanzar la unión/comunión con Dios.

Es el camino interior del alma hacia Dios, el recorrido de la oración hasta la plena comunión con Dios, escrito a modo de un septenario en tres secciones que corresponden a tres etapas en el proceso de la vida cristiana, de signo diverso pero continuo:
  1. Fase inicial (antropológica): afirmación del hombre y su dignidad, su interioridad espaciosa: dentro, el alma, capaz de Dios; en lo más hondo del alma, el espíritu, sede del Espíritu y morada de la Trinidad: Moradas primeras
  2. Fase central (cristológica): plenitud del misterio de muerte y resurrección en Cristo: 'mi vivir es Cristo'. Vivir a fondo la vida cristiana es desarrollar el proceso de transformación en Él: Moradas quintas
  3. Fase final (trinitaria): suma realización de la presencia como inhabitación de la Trinidad en el alma.
Cada morada denota un grado de interiorización o humanización de la persona y, a la vez, un nivel de intensidad en la relación de Dios con el hombre y del hombre con Dios:

1ª morada: entrada. Es el inicio de la "oración exterior" a pesar del "ruido" cotidiano. La oración vocal es la puerta del castillo, el despertar del alma. El Diablo acecha en el exterior del castillo, con sus instrumentos, los pecados y el apego a las cosas del mundo, representados por "fieras y bestias" que impiden la escucha de Dios,

2ª morada: lucha interior. Aunque el alma escucha la llamada de Dios, se duele por la incapacidad de hacer su voluntad a causa de las distracciones, las dudas y las tentaciones que dificultan la oración. Enfatiza la importancia de la perseverancia en la lucha.

3ª morada: prueba. La persona busca a Dios aunque más por su propio esfuerzo que por la gracia divina. La oración se va haciendo poco a poco más sencilla, hay orden y equilibrio. El alma evita los pecados pero aparece la sequedad y la prueba.

4ª morada: paz interior. La oración deja de ser una tarea para convertirse en el encuentro con Dios. Es la "oración en quietud", la "oración de recogimiento" con la que se pierde el anhelo por las cosas temporales y se fija la mirada en las eternas, produciendo en el alma gozo y alegría.

5ª morada: abandono. El alma no quiere rendirse a la propia voluntad sino que se abandona a la voluntad de Dios. Mediante la oración, el alma va uniéndose a Dios y se se empieza a sentir extraña en el mundo. Aparece el "dolor por el pecado"

6º morada: contemplación. El alma es trabajada y transformada profundamente por Dios mediante el amor y también, mediante el dolor. La oración se torna silenciosa y contemplativa. Surge un deseo vehemente de Dios y de completa entrega a Él. Se producen experiencias místicas: éxtasis, arrebatos, oráculos y visiones.

7ª morada: comunión. La persona vive de manera continua la presencia de Dios. Todo acto cotidiano se convierte en oración y ya no se busca a Dios externamente sino en lo más profundo del alma. El alma es iluminada por el matrimonio espiritual con Dios. Cesan las experiencias místicas: el alma "ve" y "comprende" todo, se "cristifica".

Santa Teresa no concibe estos estados o 'estancias graduales' del alma como algo estático sino como un dinamismo impreso en el alma que la conduce a su anhelo más profundo, a su razón de ser: la comunión con Dios.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

FE DE COMPROMISO O FE POR COMPROMISO

"¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, 
le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”? 
¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, 
y después comerás y beberás tú”? 
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? 
Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, 
decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”
(Lc 17,7-10)

La vida del hombre es un camino de compromisos continuos, de exigencias naturales y necesarias (levantarse, trabajar, comer, descansar, etc.) pero hay otros, muchos, que no provienen de la necesidad, sino de la opción libre de cada uno (casarse, crear un familia, servir a Dios y al prójimo, etc.).

Por desgracia, la actitud predominante en nuestra sociedad es la de rechazar cualquier compromiso que suponga cierta dificultad, inconveniencia o que conlleve la merma de la propia libertad. Prueba de ello es el individualismo, el hedonismo y el relativismo que impera en este mundo.

Esta indiferencia también existe en la vida espiritual: no quiero problemas y evito complicaciones, soy creyente pero elijo vivir mi fe "libremente", prefiero ver "los toros desde la barrera" o, mejor dicho, cierro los ojos y los oídos ante lo que me compromete...

Una falta de compromiso que se manifiesta en una forma de ser "religiosamente correcto", en la tentación del "buenismo espiritual": decir lo que los demás quieren oír o en callar por temor a ofender o para no crear problemas...pasar de puntillas por las responsabilidades u obligaciones espirituales para "vivir tranquilo" una fe de mínimos. 

Algunos lo denominan "prudencia", pero en realidad se trata de tibieza, de desgana o desinterés, con el único propósito de no asumir la exigencia del Evangelio. Algunos quieren vivir todo en libertad (también la fe) y, sin darse cuenta, optan por el mal (aunque no sea por acción sino por omisión) porque la auténtica libertad implica no sólo evitar el mal, sino tomar partido por el bien, es decir, comprometerse.

Una fe sin compromiso es una fe enferma, débil, vacía, sin sentido...es una charca de agua estancada en lugar de un río de agua viva, es un edificio abandonado y a punto de colapsar en lugar de un faro en plena oscuridad...

Cada responsabilidad que adquiero con Dios es un ladrillo en la construcción de Su Reino, una luz que ilumina Su camino, pero si no construyo o no "ilumino", no cumplo la voluntad de Dios ni sigo el ejemplo de Cristo. 

Y entonces, más que un "obrero de la viña", soy como esos "jubilados", como esos "mirones profesionales" que contemplan las obras de construcción pero no mueven un dedo ni intervienen....sólo "miran".

El compromiso con Dios implica mucho más que asistir a misa o a actividades espirituales de forma esporádica. Se trata de crear una relación estrecha con Dios a través de la oración, el servicio a los demás, la participación en la comunidad cristiana y la búsqueda del bien de otros.
Hay una gran diferencia entre una fe de compromiso y una fe por compromiso, entre una fe exigente y una fe cómoda:
  • Sin compromiso, debilito mi capacidad para cumplir la misión de evangelizar, servir y transformar el mundo, de defender los valores cristianos y de crecer en la fe, la esperanza y la caridad.
  • Por compromiso, establezco una "fe sociológica", superficial, apática, no participativa sino "de expectativas" que me conduce a experiencias esporádicas y emotivas, como la semilla que cae al borde del camino de la parábola del sembrador (Mt 13,4; Mc 4,4; Lc 8,4-8).
  • Sin exigencia, mi fe se convierte en un "hobby" cómodo de fines de semana o de días concretos, en lugar de ser un testimonio de Cristo, que implica renuncia a mí mismo, transformación interior, aceptación y carga de cruces (Mt 16,24).
  • Por comodidad, establezco mis prioridades materiales frente a las espirituales, de forma que Dios no ocupa el primer lugar de mi vida sino que "rellena huecos" de mi existencia. Solo soy cristiano según disponibilidad y conveniencia, según mi "estado" o mi circunstancia.
Para revertir esta triste situación, se me ocurren algunas ideas como:
  • fomentar la formación espiritual, es decir, el discipulado, para que todos comprendamos la fe en profundidad y su exigencia
  • cultivar la vida comunitaria para que generar en mí un sentido de pertenencia, de servicio y de responsabilidad hacia la Iglesia y el hombre
  • desarrollar una visión clara de mi misión como cristiano y una pasión por servir a Dios y a la comunidad
  • impulsar hábitos espirituales que testimonien la relevancia evangélica al mundo y ofrezcan respuestas a las necesidades y desafíos del hombre.
En conclusión, ser cristiano significa: 
  • vivir y morir para Dios y para el prójimo, constantemente, a tiempo completo y no según mi prioridad, conveniencia o disponibilidad (Mt 14,26;)
  • vivir en la verdad, la coherencia y la autenticidad y no en la hipocresía del mundo (Mt 5,37 Stg 5,12)
  • estar crucificado con Cristo para responder libre e incondicionalmente a mi vocación de compromiso y servicio, y no fabricarme una según mis intereses o deseos (Gal 2,19-20);
  • transformarme en instrumento de la gracia y el amor de Dios para dar fruto, en lugar de semilla que cae junto al camino (Hch 9,15; Jn 15,16)
  • optar y comprometerme bajo juramento con Dios, y no un "prometo pero no cumplo" (Nm 30,3; Ecl 5,3-4; Sal 50,14; 76,12).