¿QUIÉN ES JESÚS?
martes, 29 de septiembre de 2026
¿FIELES O CLIENTES? IR A MISA SIN PISAR LA PARROQUIA
lunes, 15 de junio de 2026
CONSUMISMO ESPIRITUAL: EL SÍNDROME DEL EFECTO GASEOSA
"Pedís y no recibís, porque pedís mal,
(Stg 4,3)
"Se produce una especie de consumismo espiritual que convive con un apego enfermizo al dinero y al bienestar material. Aparece una espiritualidad del bienestar sin comunidad, una teología de la prosperidad sin cruz, un cristianismo a la carta donde cada uno elige lo que le gusta y descarta lo que le exige conversión" (cf. EG, 89-90)
-El neognosticismo: Una fe basada en la superioridad. "Convertir la fe en una teoría mental o una colección de conocimientos abstractos y experiencias místicas de 'vitrina'. Estas personas reducen la enseñanza de Jesús a una lógica fría y severa que busca dominarlo todo, usando a Dios para sentirse superiores e intelectualmente más puros que los demás".
-El neopelagianismo: Una fe basada en el egocentrismo. "Cumplir normas, acumular rezos o realizar prácticas obsesivas confiando en las propias fuerzas y no en la gracia de Dios. Esto crea un 'egocentrismo burgués' donde se usa la fe para justificarse a uno mismo, en lugar de humillarse ante la misericordia de Dios."
"Dios no es un objeto que usamos cuando lo necesitamos y lo dejamos de lado cuando estamos bien. La oración no es un tranquilizante para calmar la ansiedad. Eso es usar a Dios. La oración es una relación de amor, es abrirle la puerta de nuestra vida para que Él la transforme, incluso cuando nos pide cargar con la cruz" (Audiencia General, Catequesis sobre la oración, 13 de mayo de 2020)
sábado, 30 de mayo de 2026
EMAÚS: CÓMO PASAR DEL SENTIMIENTO AL COMPROMISO
- Servicio en misa: Los miembros del grupo podemos encargarnos de recibir y acoger a la gente en las misas del domingo, repartir las hojas de cantos, pasar la colecta, acomodar a los fieles, preparar las lecturas, la música y el altar...
- Servicio en Cáritas: El grupo puede vincularse con las necesidades materiales de la parroquia (Cáritas): la gestión de la recogida de alimentos un fin de semana al mes, el voluntariado en el comedor social o en el economato parroquial.
- Servicio en formación: Los integrantes del grupo podemos comprometernos como catequistas de primera comunión o de confirmación, o como formadores en grupos de oración o de Biblia, ayudando a otros a madurar en la fe y la doctrina católica.
- Proyectos transversales: También, organizar actividades donde colaboremos todos, por ejemplo, en la preparación de la parroquia en los tiempos fuertes (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua, etc.), en la organización del despacho parroquial, de un mercadillo solidario o de una peregrinación, etc..
- Eliminar el lenguaje exclusivo: Evitar el uso de términos o códigos grupales que dejen fuera a los demás feligreses durante las actividades comunes. La mejor forma de ganarse la confianza de la comunidad es empatizando con ella.
- Servir con humildad en lo oculto: Los componentes del grupo debemos dar ejemplo ayudando en las tareas menos vistosas de la parroquia (limpieza del templo, preparación de los despachos, montaje de eventos). La mejor forma de ganarse a la comunidad y formar parte de ella es sirviendo "en lo escondido".
- Presencia en el consejo parroquial: El líder del grupo debe rendir cuentas y coordinar sus actividades directamente en el Consejo Pastoral Parroquial, adaptando su calendario al ritmo del año litúrgico de la comunidad. La mejor manera de integrarse en la comunidad es formando parte de sus estructuras pastorales.
- Espíritu de gratuidad: Estar siempre dispuestos a servir generosa y discretamente a la comunidad sin buscar protagonismos. La mejor manera de solventar los recelos de la comunidad es comprometerse con ella sin esperar contraprestaciones ni reconocimientos.
martes, 4 de agosto de 2020
MEDITANDO EN CHANCLAS (4)
(Mateo 15, 1-2. 10-14)
Los hombres tenemos la mala costumbre de complicar las cosas. Incluso las que Dios nos dice.
Tenemos la manía de tergiversar, acomodar y convertir la fe en un serie de acciones externas, muchas veces, sin sentido, sin entendimiento, sin discernimiento.
El otro día escuchaba a un hermano decir con mucho sentido que tenemos que aprender a diferenciar entre Dios y las "cosas de Dios".
Y es que, habitualmente, hacemos cosas para el Señor por rutina, por tradición o costumbre pero realmente no entendemos el espíritu con el que Dios nos las confió.
Las "cosas de Dios", los mandamientos de Dios, las normas de Dios...las convertimos en Dios. Pero no son Dios.
Vamos a misa porque es lo que debemos hacer, celebramos fiestas religiosas porque lo pone el calendario, evangelizamos porque es lo que "toca", rezamos como "loros" sin saber lo que decimos, somos católicos porque hemos nacido en España y no en India...creyendo que es lo que Dios quiere.
Pero eso que hacemos es "cumplir por cumplir", "hacer por hacer", "rezar por rezar"...y muchas veces, lo hacemos sin saber por qué o para qué.
Sin darnos cuenta, convertimos el cristianismo en una serie de obligaciones, tradiciones y rutinas que se alejan del propósito inicial de Dios.
Nos dejamos guiar por actitudes ciegas que Dios no ha sembrado y que nos hacen caer en un hoyo.
Y lo que Dios no ha plantado, Él lo arrancará de raíz.
domingo, 26 de enero de 2020
APOSTASÍA EN LA IGLESIA CATÓLICA

"Siguen los deseos impuros de la carne
de aquellos que apenas habían logrado escapar de los que viven en el error.
Han abandonado el camino y se han extraviado en una apostasía que no se marcha, sino que se queda dentro de la Iglesia, igual que Judas.
Propagan una herejía que presenta a un Dios anodino, transigente, timorato y que aplaude cualquier elección que hagamos. Nada de lo que hagamos nos llevará al cielo o al infierno.
Se han instaurado en un relativismo herético, adoptando la religión del anticristo, que predica un Dios sin autoridad, un mundo sin pecado, un reino sin juicio y un Cristo sin la cruz.
Tratan de implantar una fe intrascendente, sin importancia, menor, sin sentido, en la que nada conduce a nada, en la que todo vale y nada obliga.
Siguen una religión progresista, cómoda y fabricada a la medida: sin sacrificio, ni sufrimiento ni disciplina, en la que no existe el pecado, y por tanto, tampoco es necesaria la Cruz. Promueven una ideología "liberalista e igualitarista", de deseos y anhelos particulares, que defiende la comunión en situación irregular, que aboga por el fin del celibato sacerdotal y por el sacerdocio femenino.
Abogan por una herejía que niega la existencia del Diablo y del infierno, que evita hablar de determinados temas "delicados", que desecha la doctrina católica por arcaica, anticuada y de otro tiempo.
viernes, 2 de marzo de 2018
ENFERMOS DE MUNDANALIDAD: ALZHEIMER ESPIRITUAL

"No améis al mundo ni lo que hay en el mundo.
- Fe subjetiva y fascinada por el gnosticismo. Personalizada en aquellos que buscan una experiencia exclusivamente personal, a través de conocimientos o razonamientos que les iluminen, que les den seguridad y les reconforten, "encerrándoles en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos”. Genera una auto-complacencia subjetiva.
- Neopelagianismo autorreferencial y prometeico. Personalizada en aquellos que “solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros. Genera un elitismo narcisista y autoritario, que analiza, clasifica y margina a otros, además de un afán obsesivo por el control, dificultando el fluir del Espíritu Santo y la Gracia de Dios.
Infectados de mundanalidad, es entonces cuando buscamos nuestra propia vanagloria, nuestro propio reconocimiento, o alguna forma de poder o beneficio económico, material, cultural, intelectual, espiritual, religioso, etc. Es entonces cuando perdemos la conciencia de la realidad, cuando caminamos en tinieblas y creamos un mundo artificial hecho por y para nosotros, una oscuridad hecha a nuestra medida que pretendemos llamar "fe cristiana".
Es entonces, cuando nuestra alma se halla postrada en un estado de pereza, cuando nuestra conciencia permanece anestesiada y nuestro espíritu, en estado de somnolencia.
Es tan fácil como volver la mirada al más poderoso antídoto contra la mundanalidad: Jesús. Nuestro Señor, con su excelso y abnegado amor, nos susurra: “Sin mí no podéis hacer nada” (Juan 15, 5), “El que me sigue no camina en tinieblas” (Juan 8, 12). lunes, 11 de diciembre de 2017
LA TIBIEZA, UNA PELIGROSA ENFERMEDAD

Almas que en un principio se entregaron sin reservas, luego perdieron la luz del Amor, abandonaron la búsqueda de la santidad y fueron cayendo progresivamente, primero en la tibieza y luego en el pecado.

- La tibieza es fruto de la desgana o el desaliento para seguir por el camino que Dios nos ha trazado. Produce una aridez culpable del espíritu ante las cosas de Dios, que podría haber sido evitada. La tibieza es estéril y dañina pues se deja llevar por el sentimiento.
- La sequedad espiritual es permitida por Dios para fortalecer nuestro espíritu, para ayudarnos a madurar, purificar nuestra alma y llevarnos a una mayor unión con Él. La verdadera piedad es fructífera y buena pues se deja llevar por la inteligencia, iluminada y ayudada por la fe. Con ella se obtiene la voluntad decidida de servir a Dios, con independencia de nuestros estados de ánimo y circunstancias.
¿Cómo saber si hemos caído en la tibieza?
El tibio sufre un error de perspectiva, pues es incapaz de ver el amor de Dios tal cual es; lo único que ve, es lo difícil que es cumplir con ese amor. Al comprobar la alta exigencia de la vida cristiana, se acomoda y "tira la toalla".
Su mirada esta puesta en los atractivos modelos mundanos, en las ideas novedosas que invitan a tomar actitudes y comportamientos de menor exigencia y que, además, suelen estar alejados del ideal cristiano.
De repente, le empiezan a llamar mucho más la atención las amistades superficiales, la diversión, el ocio…. En una palabra, se cambia el esquema de valores cristianos y se sustituye por otro menos valioso, más cómodo y más atractivo.
Busca éxitos rápidos que además no exijan mucho trabajo. El mero hecho de pensar que tiene que sacrificarse, le espanta.
El examen de conciencia desaparece, o se hace con ligereza y sin prestar atención. De ese modo se va amortiguando el miedo al pecado mortal.
Remedios contra la tibieza

La Sagrada Escritura nos recuerda: “Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera.” (Apocalipsis 2,5).
